Una familia benevolente, «la familia matorral»

El abuelo de este falso aprendiz de emperador, el precoz Matorral –Prescott Sheldon Bush—estudiaba en Yale University allá por los años de la Primera Guerra y pertenecía a una fraternidad estudiantil llamada “Skull and Bones Society” –Sociedad del Esqueleto y los Huesos— cuya ceremonia de iniciación era un reflejo leal del imperio: los estudiantes se reunían en un sótano, no siempre de la universidad, el novato se acostaba desnudo en un ataúd, se cubría con huesos humanos que habían sido sacados de las tumbas profanadas de New Haven y, mientras se masturbaba delante de todos, contaba en alta voz sus experiencias sexuales (este culto al sexo y la muerte se vio más generalizado unos años después en muchos otros lugares, entre ellos Abu Ghraib)

En 1917, varios estudiantes, entre ellos el Precoz, profanaron la tumba de Gerónimo, el héroe Apache, y se robaron sus huesos, que utilizarían, también, en sus novatadas de féretro y esperma.

A fines de los años 30, el Abuelo Matorral dirigió la Union Banking Corporation, que ayudó a financiar al régimen de Adolfo Hitler. Al entrar este país en guerra, el gobierno confiscó el banco por comerciar con el enemigo (“Trading with the Enemy Act”, 1942). Otras de sus empresas posteriores se beneficiaron con los productos que creaban los prisioneros en los campos de concentración nazis. Después de la guerra, el Abuelo Matorral mantuvo sus negocios con los nazis, a través de su socio Fritz Thyssen, hasta 1952, en que, quizás como un premio a sus hazañas, fue electo Senador federal, por Connecticut.

Hay muchos libros escritos sobre el Viejo Matorral –padre de éste e hijo de aquél–, o sea Jorge Heriberto Valkirio Matorral –George Herbert Walker Bush–, que perteneció a la misma fraternidad macabra y realizó las propias novatadas en Yale treinta años después, que lo señalan como el padrino de la droga a nivel mundial desde que, como super operativo de la CIA, llegó a Beirut, en 1956, para controlar el tráfico de hashish y heroína que llegaba a esa ciudad desde el Oriente y desde la cual alcanzaba Europa y Estados Unidos. Su trayectoria en este sentido, incluye su participación secretaen la creación del mayor centro productor de heroína del mundo, en Chiang Mai, Tailandia; en la formación original de “La Mafia Cruceña”, en Bolivia, que llegó a ser el mayor productor de pasta de coca del mundo –el famoso “Cocaine Coup”, perpetrado por el coronel Luis Arce Gómez, en julio de 1980, fue aconsejado por este Matorral: es la única vez en la historia que se ha dado un golpe de Estado para aumentar la producción de cocaína–; en la creación de “La Compañía”, en Antioquia, con la familia Ochoa, que llegó a ser el mayor productor de clorhidrato de cocaína del mundo; el escán-dalo Irán-Contra, en que se traicionó al supuesto aliado, Irak, para venderle armas a su enemigo, Irán,en los momentos en que miles de seres humanos caían de ambos bandos en aquella guerra de los años 80, y se utilizó a los contra nicaragüenses para introducir en este país, desde Colombia, veintisiete toneladas de cocaína pura, a través de una finca en Costa Rica, propiedad de un gringo que era operativo de la CIA, próxima a la frontera nicaragüense, desde la que se traía la droga a dos aeropuertos, uno en Fort Lauderdale, Florida,y otro en Mena, Arkansas..

Al viejo Matorral se le señala, también, como el enlace entre Allen Dulles, Richard Helms y David Attle Phillips con Howard Hunt en el asesinato de Kennedy. Hunt fue el hombre que vino a Miami y formó el grupo que, según se cree, mató al Presidente: Macho Barker, Frank Sturgis –Frank Fiorini–, Yito del Valle, Orlando Bosch, Luis Posada Carriles, Guillermo Novo, Herminio Díaz, Rolando Martínez y otros. Se cree que Díaz y Martínez fueron los que le dispararon a Kennedy desde el “grassy knoll”, la pequeña loma que se hallaba cerca de la limosina presidencial, cubierta de altos arbustos. Otras fuentes afirman que no fue Martínez quien le disparó a Kennedy, sino el propio Yito del Valle, quien fuera Representante a la Cámara durante el régimen de Batista, y socio del también congresista y capo maffiosi Amletto Battisti, asociado, a su vez, a Sam Giancana, Santos Trafficante y John Roselli, implicados también en el magnicidio.

Los mayores crímenes del Viejo Matorral no fueron, sin embargo, los mencionados, sino la invasión a Panamá, en diciembre del 89, y laagresión a Mesopotamia –Guerra del Golfo–, trece meses después. En el primero, miles de personas pobres fueron asesinadas, de madrugada, en sus propios hogares, en el corregimiento Chorrillo, para derrocar a quien, como el general Manuel Antonio Noriega, era un veterano del equipo secreto del viejo Matorral y la CIA en el tráfico mundial de drogas. En el segundo, el imperio asesinó a más de cien mil mesopotámicos –la diferencia que pueda haber entre un kuwaití y un iraquí es menor que entre un pinareño y un habanero– sólo porque su gobierno tuvo el justo valor de recuperar Kuwait, una parte integral de Mesopotamia, desde hace nueve mil años, que los imperialistas británicos le arrancaron, a fines del siglo 18, cuando era dos zurreinatos del Imperio Otomano, en complicidad con los tatarabuelos de los actuales emires kuwaitíes.

¿Por qué la CIA controla el negocio de la droga? Pues bien sencillo: por dinero –enormes cantidades de dinero— y para controlar mentalmente a millones de ciudadanos que, inmersos en el alucinante mundo de la droga, no se ocupan de atentar ni conspirar ni dañar ni siquiera intervenir en la vida pública, o sea como una forma de desinteresar a la población de los problemas políticos nacionales para que la pequeña élite misteriosa que dirige en secreto a este país pueda realizar su labor sin conflictos ni interferencias. Ejemplo al canto: las elecciones de hace dos meses, y todas las anteriores, en que ni siquiera votó la mitad del electorado. Parte esencial de esta conspiración son los múltiples programas asquerosos de la “television basura” –trash TV–;la lucha libre, repleta de fingido salvajismo y obscenidades reales; la pornografía, incluyendo la de padres teniendo relaciones sexuales con sus hijos y madres con sus hijas, que se divulga hasta por la Internet, a la que pueden tener acceso muchos niños; las películas ultraviolentas que salen de Hollywood; el fanatismo excesivo en los de-portes; la educación mediocre en todos los niveles; la música epiléptica y es-truendosa … y muchas cosas más. Detrás de todo esto, está la élite misteriosa que gobierna en secreto a este país, y su instrumento, la CIA, y, a partir de ahora, el Homeland Security Department, síntesis de las SS y la Gestapo de Hitler. En todo esto, el hombre clave ha sido, en los últimos 48 años, el viejo Matorral –véase en la Internet el sitio “George Herbert Walker Bush” y se encontrará la relación de libros serios, o sea verídicos, que se refieren a este fecundo delincuente, que ha sido el jefe real de este país de 1981 a 1993 y de 2001 a 2005; tiene casi 85 años, pero aún le queda algún daño por hacer–. (Nota posterior: el viejo es criminal como el hijo, pero noes estúpido, y dejó entrever en una entrevista pública, hace poco más de un año, que la Guerra de Irak podía perderse: por eso ahora ni se hablan)

Sus hermanos, Nilo y Jebo –Neil and Jeb–, hijos, también, del Viejo Matorral, le robaron al pueblo decenas de millones de dólares, hace casi veinte años, cuando el viejo era vicepresidente, en el escándalo de los “Savings and Loans Associations”. Se ha dicho que éste es “el robo más grande de la historia”, pues le ha costado a los “taxpayers” de este país, hasta ahora, 1.4 trillones de dólares –o billones, en la medida española–, pues el gobierno tuvo que cubrir todas las pérdidas de los millones de ciudadanos que invirtieron en esas instituciones financieras –véase en la Internet, “S&L Scandal”–.

Su madre, Bárbara, fue, durante varios años, presidenta de Unicor, una compañía privada que se dedica a explotar el trabajo esclavo de los prisioneros federales, que son más de doscientos mil en todo el país, y que, quizás, aún lo siga siendo a través de su actual jefe ejecutivo Kenneth Rocks. Es decir, la nuera imita al suegro, pero no explotando a los presos de los nazis sino a los de sus enemigos, porque no es cuestión de ideología ni de guerra, sino de dinero. Los presos ganan de 35 centavos a $1.15 la hora, o sea mucho menos del salario mínimo –$5.25 la hora–, y crean productos que se venden a precios de mercado. Unicor es una de las cuatro o cinco compañías que tienen el monopolio de esta infamia, que también incluye a los presos estatales, que son más de dos millones en el país –véase en la Internet “Barbara Bush”, Unicor, Wackenhut y Corrections Corporation of America, CCA–.

Su esposa, Laura, es una rubia de ojos azules achinados. He buscado en un sitio de la Internet que se dedica a dar datos genealógicos de las personas importantes de este país y no he encontrado ningún nombre asiático entre los ascendientes de la Primera Dama, por lo que hay que convenir que se trata de un rasgo mongoloide; aunque, en su caso, sea la única caracte-rística que tenga de esa anomalía genética pues, por lo demás, aparenta ser una persona normal –véase en la Internet, sin embargo, el sitio “Laura Bush” a ver si alguien puede encontrar a un chino que, quizás, ande perdido por ahí–.

Sus hijas, Jenna y Bárbara, han dado varios escándalos por abuso de alcohol, se les ha suspendido las licencias de manejar y han tenido que hacer trabajo comunitario por orden judicial.

En cuanto a Jorge Valkirio, debemos recordar que cuando era gobernador de Tejas se ejecutó en ese Estado más personas que en ningún otro del país en toda su historia y que en ningún otro país del mundo en la misma época, casi todas de origen latino o africano. Jamás el gobernador concedió una conmutación de pena. Se sabe, además, que su cultura y capacidad mental son, en extremo, limitadas, que fue adicto a las drogas y al alcohol y que se negó a pelear en la guerra de Vietnam, no por conciencia, sino cobardía.

A cada rato se da la noticia de que se cayó de un caballo o de una bicicleta o se atragantó con un pretzel o se dio un golpe en la cabeza, etc., y, entonces, se aparece con pequeñas vendas en la cara o los brazos.

Se comenta que las mujeres de rasgos mongoloides son particu-larmente violentas en el desenlace del coito y que éste es el único gobernante en el mundo que además de estar protegido por un batallón de guardaespaldas, también lo está por otro de enfermeros, que no tiene armas llenas de balas sino maletines con mercuro cromo, esparadrapo, jeringuillas y demás.

Esta es, pues, la primera familia imperial: un mongólico que tiene una esposa de rasgos mongoloides, un abuelo nazi, un padremafioso, una madre bandida, unos hermanos ladrones y unas hijas alcohólicas … y, además, un vice con aspecto de malo, una nueva canciller con gestos de macho y un secretario de guerra con ojos de loco. De película.

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