Una comedia cubana contra los rumores

&nbsp Las inmensas filas de personas deseosas de ver El Cuerno de la Abundancia en esta capital hacen honor al título del más reciente filme del cineasta cubano Juan Carlos Tabío.

Miles de cubanos desafían diariamente la canícula del mediodía o el frío de los últimos días para reír con las desventuras del clan Castiñeiras, inspiradas en una tragicómica historia real.

Por eso es comprensible la aceptación nacional de esta película, en una tierra que venera como patrimonio nacional el cubanísimo arte del «choteo», o sea, de burlarse sin clemencia hasta de sus propios problemas.

La trama es simple: la familia Castiñeiras oye que todas las personas con tan peculiar apellido recibirán una herencia millonaria, y a partir de ahí su existencia se vuelve un caos.

Un rumor similar esparcido en Cuba a inicios de esta década elevó tanto la popularidad de los apellidos Manso y Contreras, que muchos escarbaron en su genealogía buscando cualquier parentesco.

Y Tabío, a cuyo sarcástico ojo debemos clásicos del cine cubano como Plaff y Lista de Espera, unió fuerzas con el guionista Arturo Arango para presentar una deliciosa comedia, hilarante y mordaz.

Aquella historia de los Manso Contreras resultó ser una «bola», otro término endémico para definir ciertos rumores que cuando comienzan a rodar alcanzan proporciones catastróficas.

Según la leyenda, las tres herederas del noble español Francisco Manso de Contreras se hicieron monjas y la fortuna familiar acabó –nadie explica por qué- en el Banco de Inglaterra, en el siglo XVIII.

Tanto rodó aquella «bola», que la embajada del Reino Unido en Cuba hurgó en los archivos de dicho banco y descubrió… nada: todo era una descomunal fantasía que muchos creyeron o quisieron creer.

Rica en matices, la realidad cubana genera abundante material de estudio para la Teoría del Rumor: tanto que habría saturado incluso a Gordon Allport y Leo Postman, sus principales impulsores.

Ambos definieron al rumor como un mensaje sobre un acontecimiento cotidiano, transmitido de persona a persona para que todos crean en él, aún sin pruebas de su exactitud.

El rumor falso, también conocido aquí como «corrida de máquina», tiene disímiles objetivos, desde generar un estado opinión adverso hasta burlarse de ciertos individuos de extrema candidez.

Menos jocosos, empero, han sido los rumores con que los enemigos de la Revolución cubana han intentado sabotearla desde 1959, mediante campañas infructuosas pero nocivas.

Como sea, los científicos estiman que esta manifestación ayuda a descargar las tensiones emocionales, y quizás por eso muchos cubanos aseguran que «no les gusta el chisme, pero los entretiene».

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