La plataforma de apoyo a las ocho personas condenadas por el cerco al Parlament han convocado para los próximos días una serie de movilizaciones que culminará el domingo 19 de abril con una cadena humana que pretende rodear los accesos a la cámara catalana.

En la rueda de prensa realizada ayer han dicho «Entendemos que esta resolución judicial causa un grave precedente porque criminaliza el derecho a participar en un acto legítimamente democrático, como es una manifestación. ¿Ya no nos podremos manifestar sin el riesgo de ir a prisión?»

Desde la Asamblea animan a la población a sumarse a todas las movilizaciones que se convoquen, para poner freno a la politización que están viviendo las instancias judiciales, y para exigir la libertad de sus familiares.

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Familiares de los ocho jóvenes condenados a tres años de cárcel por los actos de acoso a diputados del Parlament de junio de 2011, cuando miles de personas cercaron la cámara catalana en protesta por un pleno que abría la puerta a los recortes, han presentado hoy en rueda de prensa el calendario de movilizaciones.

Los jóvenes fueron inicialmente absueltos por la Audiencia Nacional, pero el Tribunal Supremo (TS) revisó la sentencia y acabó condenando a ocho de ellos a penas de tres años de prisión por un delito contra las altas instituciones del Estado.

La semana de movilizaciones de apoyo a los condenados por el cerco al Parlament se iniciará el próximo sábado, con concentraciones solidarias en varias ciudades españolas.

El próximo lunes 13 de abril, la plataforma ha llamado a una pegada de carteles en solidaridad con los condenados por el cerco al Parlament y el miércoles 15 se organizarán concentraciones solidarias en toda Cataluña.

Para el domingo 19 de abril a mediodía -día en que, a diferencia del 15 de junio de 2011, no habrá actividad parlamentaria-, se ha convocado una cadena humana que rodeará la cámara catalana, cuyos asistentes deberán lucir alguna prenda de ropa amarilla, color elegido como emblema de las movilizaciones a favor de los condenados.

Por su parte, las defensas de los ocho condenados han presentado escritos ante el Tribunal Supremo para reclamar la nulidad de la sentencia y, paralelamente, han recurrido el fallo ante el Tribunal Constitucional (TC), con la intención de llegar hasta el Tribunal de Estrasburgo si es necesario, ha explicado la abogada Laia Serra.

Agencias


Mercè, Concha i Pepe són tres dels familiars de les vuit condemnades a tres anys de presó per la protesta Aturem el Parlament el 2011 -Sergi Pujolar

«Están condenados por levantar las manos y decir a los políticos lo que todos pensamos»

Por La Directa
Un grupo de familiares de las personas condenadas a tres años de prisión ha decidido constituirse en la Asamblea de Familiares por la Libertad de las personas encausadas del Parlamento. Hablamos con ellas sobre su iniciativa.

Un grupo de familiares de las personas condenadas a tres años de prisión ha decidido dar un salto en el proceso de acompañamiento en que se encuentran desde octubre de 2011 y constituirse en la Asamblea de Familiares por la Libertad de las personas encausadas del Parlamento. Viven este proceso judicial como una condena en sí misma y la sentencia a prisión como su punto álgido. Se han organizado para hacer frente a «la represión y la impotencia» que les ha provocado este caso. Su objetivo es que sus familiares no entren en prisión y lo quieren hacer posibles dándoles apoyo político y creando ellas mismas un espacio de apoyo mutuo. Hablamos con la Concha, Pepe y Mónica, miembros de la asamblea.

Como surge la Asamblea de Familiares y qué objetivos tiene?

Pepe: Surge de la necesidad de encontrar una manera de apoyar a nuestros hijos y nuestras hijas, con el objetivo fundamental de que no entren en la cárcel. Este apoyo va más allá de lo que podemos dar en casa y también es político, quizá de otro modo y con nuestra visión, pero también político.
«Hemos procurado educar a nuestros hijos en valores de libertad y compromiso. Son estos valores los que se les están volviendo en contra «

Mónica: Creemos que podemos llegar a otros lugares donde ellos y ellas no llegan, a otras personas, con otras maneras de ver estos temas. Se trata de llegar a gente que no tiene ninguna relación con las personas condenadas y que, a menudo, piensa en ellas como si no formaran parte de la sociedad, las cuestiona y las juzga sin información, a menudo basándose en los prejuicios y el desconocimiento. El hecho de que personas del entorno de las condenadas podamos explicar que verdaderamente no han hecho nada, que están intentando luchar por todos, es importante. Mi hermano está condenado por haberse puesto detrás de un político con las manos alzadas y decirle lo que todos pensamos, dando la cara para muchos de nosotros que, por miedo, por conformidad, por modos de pensar … no salimos a la calle. Nosotros podemos dar esa otra visión de los hechos.

Concha: Esta asamblea también tiene una vertiente emocional. Fundamentalmente, se trata de apoyar a nuestros hijos para que no entren en la cárcel, de ayudar en todo lo que podamos. Pero también hace que estés con gente que está sufriendo el mismo problema que tú. Por ejemplo, para mí, esto es totalmente nuevo y no sabía por dónde tirar.

¿Qué herramientas le está aportando en el proceso por el que está pasando? Como veis y oís la situación actualmente?

Concha: Yo me he sentido y, a ratos, me siento totalmente impotente. Son sentencias tan firmes que parece que estemos luchando contra un muro, contra ellos. Al principio del proceso, creía en ciertas cosas, como que la justicia era justa y que la policía estaba, en cierto modo, para protegernos. Ahora ya no lo pienso. Estaba muy equivocada.

Pepe: Durante todo el proceso judicial, sentí que tenía una capacidad nula de incidencia o de acción. Se te plantea una situación excepcional y vas a un tribunal donde te sientes como una hormiguita. En el curso de este juicio, vi plasmadas claramente la connivencia entre el poder judicial y la policía y toda la serie de mecanismos que tiene el aparato del Estado para llevar el proceso hacia donde quiere. En este momento, tal vez nuestra capacidad de influencia es poquita, pero creo que será mayor si lo hacemos todos los familiares juntos.

Mónica: A mí me costó mucho asumir dos cosas: primero, el hecho de que un familiar pueda entrar en prisión y, segundo, que la sociedad en que vivimos sea así. Yo me considero una persona normal, que paga impuestos, que va a trabajar y que intenta ser tan justa y coherente como puede con la gente con la que convive. Y cuando te pasa eso y tienes una hija de tres años y es posible que su tío vaya a prisión … como le explico dónde está y por qué es? Porque, ahora mismo, sólo le puedo decir que, a su tío, lo quieren poner en prisión por no hacer nada. Para defender cosas justas. Y asumir eso es duro. También me ha hecho comprender muchas más cosas y me ha hecho pensar; yo nunca he levantado la voz y estar callado tampoco me ha servido para vivir mejor. Quizás hay que luchar de otra manera.

Concha: Yo pienso que hemos procurado educar a nuestros hijos en valores de libertad, de lucha, de compromiso con la sociedad. Y son estos valores los que se les están volviendo en contra. Nunca habría pensado que educar así pudiera ser tan peligroso, como se hace entender con esta sentencia.

* Entrevista publicada en el suplemento especial «Yo también estaba en el Parlamento».

https://directa.cat/actualitat/estan-condemnats-alcar-mans-dir-als-politics-que-tots-pensem