Un presidente ornamental

Un presidente ornamental

Por: Jaime Durán Chuquimia (*)

Cada vez estoy más convencido que las claves para entender la situación actual se encuentran en la gestión de Mesa El Breve. En efecto, esa particular coyuntura fuel el momento culminante del neoliberalismo que se inauguro el año 1986, y que murió en octubre del 2003 con la caída de Sánchez de Lozada. Así el Gobierno de Carlos Mesa fue el último intento de marchar a contrapelo de la historia. Historia que exigía a un Presidente Indígena. Pero como todo momento crítico su gobierno tuvo que ver nacer el nuevo rumbo del país, así comenzó a padecer de esquizofrenia, porque mientras los ministros del gabinete y el Presidente razonaban mirando a la derecha, la realidad les exigía ir a la izquierda. Así fue durante la Administración Mesa que se promulgo la Ley 3058 que ha sido lo más cerca que pudimos llegar a controlar los hidrocarburos, porque después todas las normas que se emitieron no hicieron otra cosa que mostrar a la misma Ley con diferente envoltura. Así el discutido 50/50 se quedo ahí y nunca pudo transformarse en el añorado 82/18, con el que se pretendió cobrarle la factura a las transnacionales.

Hasta el último minuto Mesa se opuso a esta Ley porque consideraba que inviabilizaría la explotación de gas al generar una inestabilidad jurídica que ahuyentaría las inversiones. Cosa que efectivamente sucedió, porque tras pocos años resulta que nuestras ingentes reservas gasíferas no alcanzan para cubrir los contratos con Argentina y Brasil y está en riesgo el abastecimiento interno. Malos tiempos estos en verdad, porque si los planes de inversión de 1.000 millones de dólares, anunciados por el Gobierno, no se ejecutan el país quedará muy mal parado.

La Ley de marras, no fue promulgada por Mesa, que prefirió guardar un silencio angelical y casi virginal, sino fue hecha pública por el olvidado Vaca Diez, entonces Presidente del Senado, empero, recordaba esto porque fue también el punto de quiebre en el que una tendencia se hizo evidente: Mesa era un Presidente ornamental. Sin capacidad de mando y decisión, claro que podía nombrar a su secretaria, pero en los temas importantes no podía decidir. Y así le hizo saber todo el mundo, los cruceños vivían su propio mundo construyendo sus autonomías y diciéndole: A ver atrévase a subir el precio del diesel y verá la que le armamos. En fin, tragos amargos que el historiador tuvo que tomar, en el otro frente Evo Morales le hacía la vida de cuadritos en cuanto aspecto pudo. En general, cualquiera podía sacarle algo a ese gobierno con un poco de presión.

Con todo, la vida es irónica y el verdugo termina siendo la víctima. Hoy Morales está rumbo a seguir los pasos de Mesa. Al periodista nadie le pidió que se vaya, tampoco a Morales, pero casi ya no tiene autoridad en los temas importantes. La Asamblea Constituyente ha fracasado porque el texto es cuestionado en 6 de 9 departamentos. Por supuesto, que puede ser aprobada mediante el referéndum, pero será una victoria pírrica, porque en el fondo se tratará de una consulta sobre la continuidad de la gestión, y no esperen que gane con más del 54%, con 46% en contra no hay Documento que valga, de hecho, en algunos años estaremos nuevamente convocando a otra Asamblea, al más puro estilo ecuatoriano.

Quizás el ejemplo más patético de lo señalado sea el dialogo. Cada puerta abierta ha sido insuficiente. A cada una de ellas se ha ido sumando demanda tras demanda y se ha vuelto al mismo punto de inicio, esto es la irresoluble demanda de capitalidad, cuya sola mención inviabiliza cualquier tipo de solución. Lo cual muestra que tampoco los Prefectos tienen la intención de llegar a un acuerdo, en fin, no debería sorprendernos, actúan como un sindicato, pues su verdadero objetivo es ver fuera del cargo a Morales y garantizar sus privilegios en sus regiones. He ahí el quid de la cuestión.

Por tal motivo, en el fondo no se trata de una discusión sobre la distribución del IDH, o las Autonomías, sino que es una discusión sobre el poder donde cada bando busca defenestrar al otro y lograr el control del territorio. Pero para eso se necesitan objetivos claros y precisos, los Prefectos tienes el horizonte claro y este es consolidarse en sus regiones y de ahí proyectarse al escenario nacional. El MAS razona al revés, pero básicamente las estrategias son las mismas. Y es en este punto que como parte del plan es crear un nuevo Mesa con Morales, otro Presidente ornamental de tal manera que haga lo que otros le pidan.

Salir de esto debe implicar ganarse a las regiones mediante la cooptación de la gente, aspecto muy difícil, pero que debe empezarse de alguna manera, para ello nunca se debe olvidar la regla de oro de la política: llega a acuerdos con los enemigos, pero busca socavar sus bases.

Al momento, nada más saludable que un cambio de timón, cambie a sus Ministros Presidente, eso le dará oxigeno, nombre un gabinete técnico y viabilice mediante el Congreso que se elija al Presidente del Banco Central, al Tribunal Constitucional y a los miembros de la Corte Nacional Electoral, hágale caso a Don José Luis Exeni, que parece ubicarse muy bien en la coyuntura. Si se mantiene firme en ese camino verá como los autonomistas terminan arrinconados.

Lo contrario es que termine siguiendo el camino de Mesa y puedo asegurarle que estar de florero no es el camino más bonito.

(*) El autor es economista, Contactos: duranchuquimia@gmail.com

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