Un padre acepta a su hijo hasta con lágrimas de sangre

Por mikel arizaleta barberia

Un escrito que da mucho que pensar en las instituciones y su función

Por Mikel Arizaleta 

Un escrito que da mucho que pensar en las instituciones y su función

En la localidad bizcaína de Ondarroa el sábado se concentraron en recuerdo de Ekai, el joven transexual de 16 años que acabó con su vida tras una larga lucha por sentirse comprendido en una sociedad que no reconocía su verdadera identidad sexual. Su madre le encontró muerto el jueves en su habitación de la vivienda familiar de Ondarroa.

El Ayuntamiento de Ondarroa colocó la bandera del arco iris en su balcón y animó a los vecinos a participar en la concentración mediante un comunicado en el que lamenta las trabas que encontró el joven a la hora de poder llevar a cabo su cambio de sexo.

El Ayuntamiento elogió la actitud que han mantenido sus padres al haber apoyado y protegido al chico, pese a lo difícil que, en una situación como la del joven, puede resultar para algunas familias «romper las normas sociales» y ayudar a sus hijos. La nota de sangre de su padre muestra el dolor del querer.

El suicidio de Ekai, un adolescente transexual que llevaba años peleando por poder mostrarse como se sentía, ha conmocionado a los que luchan por una ley que proteja y reconozca los derechos a los menores y jóvenes cuyo «sexo registral» no coincide con su género.

Quienes no han estado a la altura del caso han sido las otras instituciones con sus leyes, trabas, protocolos, dimes y diretes. Y que no se laven las manos ante  Ekai, su familia y el Ayuntamiento, ellos han colaborado en su muerte.

Mikel Arizaleta

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