Un nuevo suceso afectó la central nuclear Ascó II: la parada no programada del reactor

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En un informe presentado por la plataforma Tanquem Les Nuclears – 100% RENOVABLES, y que da cuenta del grave peligro que suponen las centrales nucleares de Catalunya, se muestra cómo se han ido acumulando los problemas y deficiencias técnicas en estas instalaciones.

El 1 de julio, el periódico digital elPeriódico.es se hizo eco de un comunicado oficial del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), en donde se daba cuenta de que la central nuclear Ascó II ha detenido su actividad por una parada no programada del reactor, cuando estaba al 100% de su capacidad, al registrarse una parada automática de la turbina principal.

Según el CSN, el suceso “no ha tenido impacto en los trabajadores, el público, ni en el medio ambiente”, clasificándolo en el cero (0) dentro de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos.

En esta escala, el 0 “no tiene significación para la seguridad”, mientras que el 1 se considera una anomalía, el 2 un incidente, el 3 un incidente importante, el 4 un accidente con consecuencias de alcance local, el 5 un accidente con consecuencias de mayor alcance, el 6 un accidente importante y el 7 (y máximo) un accidente grave.

Alta temperatura

La parada de la turbina principal que ha provocado la detención del reactor ha tenido su origen, según el CSN, en la parada del alternador a raíz de una señal de «alta temperatura en una de sus fases”.

Al detenerse el alternador, la turbina ha dejado de funcionar y esta, a su vez, ha provocado la parada del reactor. La detención del reactor en estos casos se produce cuando la potencia se encuentra por encima del 35 % y, en el caso que nos ocupa, la central estaba funcionando al total de su potencia.

Luego de dar esta información, sin más, tanto el medio altentivo como el CSN, a 11 días de haberse producido el preocupante suceso, no han salido a profundizar sobre el tema. Siendo que no es ni la primera ni la última vez que las centrales dan alarmantes señales. Desde 2005 a la fecha han sido 232 sucesos, contabilizado éste último del 1° de julio.

Ascó soporta 232 sucesos

En un informe presentado por la plataforma Tanquem Les Nuclears – 100% RENOVABLES, y que da cuenta del grave peligro que suponen las centrales nucleares de Catalunya, se muestra cómo se han ido acumulando los problemas y deficiencias técnicas en estas instalaciones. El mismo es producto de una recopilación de 7 años de datos (desde octubre 2005 a diciembre 2012) basados en los datos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y que ponen de manifiesto el proceso de deterioro de los reactores, con un compendio total de 221 problemas de funcionamiento. Redcom tuvo acceso a la información documentada por el CSN, para actualizar el período que va desde 2013 a 2019, y los sucesos ascienden a 232.

Además, una preocupacion añadida es que, toda esta información está en poder del Gobierno español, pero está claro que no les da la atención que merecen todas estas incidencias acumuladas, que son muchas y muy graves. Una media de más de 17 sucesos al año, y aún pretenden alargar la vida útil de algunas de las centrales nucleares en funcionamiento, como Garoña, o defender la energía nuclear como «segura«.

La cultura de la seguridad nuclear en estas centrales tiene importantes carencias, bien por falta de voluntad política por abordar problemas estructurales, o bien por dejadez en el funcionamiento cotidiano del equipo operativo de las centrales.

Tras un análisis exhaustivo, abundando en datos, descripciones de las distintas problemáticas en cada central y estadísticas aportadas, la Plataforma llega a sus conclusiones, donde enumera los graves problemas de las centrales catalanas. En ellas se detallan 8 características comunes a los reactores:

a) que la mayoría de problemas afectan a las estructuras más importantes: el edificio de contención y el edificio de control, con especial incidencia en la sala de control;

b) que hay una elevada cantidad de problemas en que las informaciones del CSN no especifican el lugar en que se producen;

c) que los mecanismos más afectados son los detectores de radiación y de gases tóxicos seguidos por las válvulas;

d) que se da también un importante número de casos en que no se identifica el mecanismo afectado;

e) que la causa más repetida de problemas es la falsa señal de alerta por contaminación radiactiva o por gases, seguida por el fallo de funcionamiento de mecanismos;

f) que existe un elevado porcentaje de problemas que se originan por incumplimientos de las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF), dejando en evidencia falsos tópicos sobre el “rigor” y la “seguridad” nucleares;

g) que resulta inexplicable que este incumplimiento de las ETF no lleve aparejadas fuertes sanciones económicas e inmediatas a los propietarios de los reactores; y

h) que resulta significativo que en centrales que llevan funcionando más de 25 años (35 años a 2019), aparezcan 11 problemas, que se consideran causados por deficiencias de diseño o de montaje.

Los dueños del reino

La central nuclear de Ascó está situada en Tarragona, Catalunya, en la margen del río Ebro. Consta de dos reactores, I y II. Tiene dos reactores del tipo reactor de agua a presión (PWR): uno de 1032,5 MWe, y otro de 1027,2 MWe. Su sistema de refrigeración consta de una torre de tiro natural, dos baterías de tiro forzado y del propio río Ebro. El primer reactor empezó a operar en Diciembre de 1984 y el segundo en Marzo de 1986.

La central nuclear de Ascó -al igual que la de Vandellós, Catalunya- está gestionada por la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós, que está participada por Endesa e Iberdrola.

El reactor I de la central de Ascó está gestionado al 100 % por Endesa, y el II en un 85 % por Endesa y un 15% por Iberdrola.

Por orden ITC/3372/2011 para Ascó I y ITC/3373/2011 para Ascó II, publicadas en el BOE 296 del 9 de diciembre de 2011, se renovó por diez años, a contar desde el 2 de octubre de 2011, la licencia de explotación de estas centrales.

Historia no oficial

A decir verdad, la historia de la energía nuclear en Catalunya ha estado plagada desde sus inicios por oscuros intereses económicos, riesgos por catástrofes naturales y peligrosidad para las poblaciones cercanas y el medio ambiente. El caso de Ascó resulta paradigmático para entender un insostenible modelo energético que se pretende mantener pese a que es innecesario, dañino y obsoleto, como demuestran los constantes problemas de funcionamiento de la central, como los señalados en el informe.

La historia de las dos centrales de Ascó está muy ligada a las primeras manifestaciones ecologistas de Catalunya. Desde 1974, se fue formando el núcleo de un movimiento local y comarcal antinuclear, entonces inédito, que pronto se expandió por todo el país. La particularidad de este movimiento fue lo que algunos cronistas como Xavier Garcia en su libro Catalunya també té Sur llamaron “la revuelta de los curas”. Que encabezaron la lucha contra la intención de instalar tres reactores nucleares.

La historia nuclear de España va ligada al secretismo con el que han actuado siempre las compañías eléctricas. En los municipios afectados, esta imposición originó numerosas movilizaciones ciudadanas, que estallaron con la llegada de la transición.

Por el año 1974 llega a Ascó un hombre que compraba terrenos a muy buen precio en el borde del Ebro. Hicieron correr el rumor de que querían hacer una fábrica de chocolate. Cuando la compra estuvo bastante avanzada, las autoridades locales se reunieron con la plana mayor de FECSA. El cura, Miquel Redorat, indagó hasta que averiguó el motivo real de la visita. La agitación de la población fue tan grande que, en 1977, las protestas hicieron dimitir al alcalde franquista José Montaña, que había «firmado, en silencio, la licencia de obras de la empresa eléctrica».

En 1980, se establece la primera comisión de investigación del Parlamento relativa a la seguridad nuclear. El trabajo de compilación de la comisión, centrado exclusivamente en el caso de Ascó, duró meses. Las conclusiones de la comisión, a pesar de una fuerte negativa, no ponían en duda la continuidad de la central. Tras un debate Parlamento muy intenso en el mes de junio de 1981 y con los votos a favor de CiU y Unión por el Centro Democrático (UCD), claramente favorables a la estrategia nuclear, sumados a la tibia postura de ERC, lograron posponer el debate sobre algunas de las alarmas destapadas.

Lo cierto es que desde su puesta en marcha, las dos unidades de Ascó no han parado de dar muestras de su mal funcionamiento. Un episodio en el mes de abril de 2018 hizo saltar todas las alarmas. Fue el hallazgo de un pozo contaminado. El presidente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Fernando Martí Scharfhausen, reconoció que se encontraron sustancias radioactivas en un pozo de la central nuclear de Ascó, cuyo origen estuvieron «investigando un tiempo». Ecologistas en Acción denunció que este hecho estaba ligado a una fuga radioactiva de la central, y criticó además el hecho de que le hayan quitado importancia y de que no se notificara el suceso que se habían producido entre febrero y marzo de ese año. El Presidente del CSN, en una intervención en la comisión de Energía, Turismo y Agenda Digital del Congreso, dió a conocer que durante una inspección de una serie de pozos, se hallaron niveles anómalos de cesio y otras sustancias. Pero, como siempre, termina el informe diciendo aquello de “estos sucesos no han tenido consecuencias para la seguridad, la salud de las personas o del medio ambiente

La lista de sucesos notificables de Ascó es interminable, bah, nada mas que 232 sucesos, no obstante y a modo de muestra resaltemos algunos:

A principios de abril del 2008 Ascó 1 detecta partículas radiactivas en sus instalaciones, procedentes de una fuga producida a finales del 2007. Lo más grave de este suceso fue que conocían la existencia de la fuga y aún así permitieron la visita de escolares a las instalaciones.

En mayo de 2017 se produce un incendio «por la caída de agua sobre los interruptores de una barra de alimentación eléctrica«. La central nuclear Ascó I notificó solamente una «alerta de emergencia», debido a un incendio en las instalaciones, según informó el CSN.

Tengamos presente que muchas de las paradas que se han producido tanto en Ascó como en Vandellós son debidas a fuertes tormentas de lluvia o de viento. Además durante los movimientos sísmicos provocados por el almacén de gas, el famoso proyecto Castor delante de la costa de Vinarós, estos se detectaron tanto en las instalaciones nucleares de Ascó como de Vandellós, lo que evidencia la existencia de fallas activas en las proximidades del reactor. Ambas centrales nucleares están situadas en lugares expuestos a dos peligros naturales: inundaciones y seísmos. Si la localización de un complejo de estas características es tan importante para garantizar la máxima seguridad, ¿por qué las centrales catalanas se emplazaron en estos sitios, claramente inadecuados para la seguridad de la población? ¿Cuándo van a decidir que lo prudencial, lo económico y lo mejor para la salud y seguridad de las personas es cerrar estas instalaciones?

No queremos cerrar esta nota sin agregar las reivindicaciones, tras las conclusiones del informe, que hicieron desde la plataforma Tanquem Les Nuclears – 100% RENOVABLES. Quienes llaman a la necesidad y urgencia para promover un plan de cierre urgente y ordenado de los tres reactores nucleares que funcionan en Catalunya. Consideran que el cierre es viable de manera inmediata, y de que existe experiencia en otros países sobre cómo abordar los aspectos laborales y de gestión de residuos aparejados. Las centrales nucleares son innecesarias, pero su cierre tan sólo será posible si hay una voluntad política que recoja la demanda social mayoritaria de cerrarlas y dejar atrás la era nuclear. Alemania hace años ya está por esta labor, ¿a qué espera el reino de España?.

 

Fuentes: El Salto/ELOI NOLLA SUBIRATS/CSN/Terra/elPeriódico.es/Redcom/

 

 

 

 

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