Un misterioso derrame petrolero hunde la pesca costera en Brasil

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Brasil – El hidrocarburo “penetró en los estuarios y en los manglares que son cunas de la fauna marítima”, hecho que agrava el envenenamiento del pescado y la reducción futura de la pesca, dijo a IPS el pescador de langostas y peces en el litoral de Pernambuco, un estado de la región del Nordeste.

De Souza es también dirigente del nacional Movimiento de Pescadores y Pescadoras, una articulación de colectivos de los 27 estados de este país de 9198 kilómetros de costa al océano Atlántico, el 15 litoral más largo del mundo, a los que se suman las riberas de sus grandes y abundantes ríos.

“Ya la población no quiere comprar nuestro pescado y mariscos” por temor a su contaminación, se preocupó Marizelha Lopes, pescadora de camarones y cangrejos en una isla cercana a Salvador, capital de Bahía, otro estado nordestino.

“Vivimos una agonía, porque seguimos pescando, lo único que sabemos hacer, y no tenemos estructuras para almacenar el pescado hasta que reaparezcan compradores”, acotó.

“Además no pasamos dos días sin comer pescado, así que comemos lo que no logramos vender, es una cuestión de seguridad alimentaria”, realzó Lopes.

Reconoció, sin embargo, que ya “aparecen peces y tortugas muertas, que vienen del mar, y la contaminación del petróleo ya llegó a los manglares”.

“Las mujeres somos las más expuestas a la contaminación, pasamos horas en el agua a buscar mariscos”, ya que ellas son mayoría en actividad en los manglares, señaló esta marisquera de 49 años.

En la zona costera del Nordeste hay 144.000 pescadores, según datos oficiales. Pero “para cada uno de ellos hay otros tres informales, sin registro”, estimó Severino Santos, educador social del Consejo Pastoral de los Pescadores.

“Solo Pernambuco tiene 30000 pescadores con y sin registro”, y no se trata del estado con mayor litoral entre los nueve del Nordeste, ejemplificó a IPS desde Recife, capital del estado.

El derrame petrolero es ya el más grave registrado en Brasil, pero aún se ignora dónde y porqué empezó, ni su volumen, pese a haber transcurrido ocho semanas desde que sus primeros vestigios aparecieron el 30 de agosto en las playas del Nordeste.

Los chapapotes se hicieron visibles en más de 200 playas, donde miles de voluntarios, funcionarios del sector ambiental y efectivos de la Marina recogen esos trozos del petróleo, que por su pesadez y viscosidad, suele mantenerse pastoso, en fragmentos no diluidos en el agua.

Se estima que ya recogieron por lo menos mil toneladas de esos residuos de marea negra.

Pero la contaminación menos aparente y “prácticamente imposible de limpiar” penetró en manglares, estuarios de los ríos, corales y arrecifes, donde la fauna marítima se aloja y se reproduce, destacó Clemente Coelho Junior, oceanógrafo y profesor de la Universidad de Pernambuco .

“El pasivo ambiental allí persistirá por décadas. Manchas de petróleo quedan incrustadas en las rocas, arrecifes, árboles y raíces de los manglares, donde no se logra limpiar cien por ciento, siempre sobra algo”, explicó a IPS también desde Recife.

Pernambuco, uno de los nueve estados del Nordeste brasileño, sufre el mayor aflujo del petróleo derramado, cerca de mitad del total.

Análisis de la Universidad Federal de Bahia , otro estado afectado, de la fuerza de la Marina y de la empresa petrolera estatal, Petrobras , indican que se trata de crudo venezolano, pero el gran misterio es cómo llegó a la costa brasileña.

Un estudio del Instituto de posgrado en ingeniería de la Universidad Federal de Río de Janeiro apuntó que el derrame pudo haber ocurrido entre 600 y 700 kilómetros a este de la costa, fuera del mar territorial brasileño.

“Son aguas internacionales en la principal ruta de navíos clandestinos, sin bandera y no rastreados”, observó Coelho. Y, sin confirmación al respecto, se presupone que Venezuela, bajo sanciones económicas de Estados Unidos, sea el mayor proveedor de hidrocarburos vendidos irregularmente.

Corrientes marítimas se habrían encargado de conducir el petróleo derramado al Nordeste brasileño y de dispersarlo por los 2 000 kilómetros de litoral hacia el norte y hacia el sur.

El gobierno brasileño informó el 23 de octubre que había pedido, a través de la Organización de los Estados Americanos (OEA), explicaciones a Caracas sobre ese petróleo, aunque la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) negó cualquier relación con el hecho en un comunicado del 10 de octubre.

Brasilia busca reaccionar a las críticas al atraso de sus medidas en relación al desastre y a su política considerada antiambientalista.

“El gobierno no es el autor del crimen, pero peca por omisión”, resumió el pescador De Souza desde la capital pernambucana.

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Misterioso derrame petrolero hunde la pesca costera en Brasil

 

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