Un gran no me gusta de derecha

La movilización del Jueves 13 de Septiembre despierta sentimientos encontrados, o mejor dicho pareceres encontrados en lo respecta a su análisis, ésto dentro de los sectores populares.

Sería un error caracterizarla como algo que únicamente involucró a los barrios de la Capital ubicados entre Avenida Santa Fé y el Río de La Plata, ya que se sumaron sectores de otros lugares.

Sería otro error caracterizarla como una marcha de oposición al Gobierno ante un supuesto «hartazgo» que algunos pueden creer que está destinado a ciertas medidas supuestamente de «derecha» sin advertir el contenido básicamente reaccionario de la convocatoria.

Es también ingenuo caratularla como «espontánea» ( dándole a la «espontaneidad» un tinte presuntamente valioso) pero es igualmente exagerado verle solamente las facetas conspirativas que las hubo desde ya pero que no fueron todo.

Cabe en primer lugar hacer una caracterización acerca de las redes sociales, si bien ya hemos abordado el tema en reiteradas ocasiones.

No es que las redes carezcan de conducción, la tienen pero no en el sentido tradicional. Tienen grupos dinámicos que las movilizan pero es imposible que muestren algún signo coherente si no existe un mínimo debate.

Piénsese, por ejemplo, que pasa cuando se quiere vender un producto.

En una red se seleccionan los «nodos» con mayor poder de irradiación y a partir de allí se expande el efecto deseado.

¿No les sucedió nunca que, por ejemplo, con la insistencia mediática en un acontecimiento al que en principio no pensaban ir, finalmente terminan yendo? ¿O que deciden consumir algún producto o servicio porque «todos» lo hacen?

La apekación a mecanismos inconcientes hacen que aún las mentes mas lúcidas deban admitir honestamente que ésto les ha sucedido.

David de Ugarte, a quien henos citado en reiteradas ocasiones y con quien difiero en cierto enfoque ideológico es quizás quien mas profundamente ha estudiado el tema de las redes sociales y de las redes distribuidas

Hemos mantenido en este mismo blog algún intercambio con él a propósito de la naturaleza de algunas ciberturbas en particular, la mirada positiva que este autor observa en movimientos como el de la Banlieu francesa, el Macrobotellón, el desatado a propósito de la estación de Atocha hasta la misma primavera árabe y la mirada con críticas referida a los «quincemistas» o sea a los «indignados».

Como uno observa con beneplácito lo que parecieran movimientos en contra  del capitalismo salvaje (caso ndignados),  no se entendía el por qué de su postura crítica al respecto.

Transcribo las palabras del propio De Ugarte para no faltar a la verdad: «Evidentemente no veo con agrado el movimiento de los indignados, pero en cualquier caso los contrapongo a las revoluciones árabes. La diferencia estructural (dejando programas y antiprogramas al margen) es que mientras que en el caso árabe ha habido una larga y masiva deliberación previa de años en la blogsfera y los foros (que ha cambiado los consensos sociales y levantado algunas alternativas), en el caso español la «indignación» de las clases medias intelectuales se ha convertido directamente en movilización sobre una cultura de la adhesión banal e infantil propia de facebook. No es casual que no haya habido blogs quincemistas y que se presenten como la primera «revolución tuiter y facebook». La lógica ha sido la de la adhesión, pura «expresividad»»

Agrega mas adelante: «En el caso de los «quincemistas» o «indignados» este modelo no se cumple: no existe un proceso deliberativo previo y por ello el malestar que expresan es incapaz de materializarse en un consenso de mínimos o de método, de reglas de juego. Siguen la lógica de los libros de cromos como facebook, difunden un gran «no me gusta» incapaz de ofrecer una salida, un camino de cambios, unas nuevas reglas más allá de unas cuantas buenas intenciones genéricas y nebulosas y algunos signos inquietantes, fruto de esa misma carencia de deliberación.»

  Esto resulta plenamente aplicable al caso argentino en movilizaciones de uno u otro signo originadas en redes sociales, o tomando la calificación que realiza De Ugarte para diferenciarlas de lo que considera verdaderas redes sociales, «servicios de red social» : Tal el caso del movimiento que surgió a partir de la convocatoria vía red social que se realizó con el motivo del programa 6,7,8 que hemos comentando ampliamente.

La diferencia es que en este segundo caso se había dado una deliberación vía blogs desde 2008 y la Resolución Nº 125, mientras que en el otro no se dio siquiera eso.

Los intentos por conformar una agrupación en el caso mencionado y como ahora advertimos que era lógico naufragaron y a los sumo en el mejor de los casos, sirvieron para acercar militancia a nuevas expresiones mas o menos ubicadas en el campo kirchnerista pero con propuestas diferentes entre sí, en algún caso contradictorias.

Las redes distribuidas se agotan una vez cumplido su objetivo. Los vínculos pueden permanecer pero no se solidifican en estructuras permanentes

En el caso de los «cacerolos» sólo existió la difusión viral por lo que era esperable que el consignismo vació y la falta de debate la originase.

Pero antes de adentrarnos mas en el fenómeno repasemos algunos conceptos.

* * *

En su libro El Poder de las Redes De Ugarte habla de las «topologías de red», entre ellas distingue el concepto de «redes centralizadas, descentralizadas, y distribuidas», y el tecnólogo sueco Alexander Bard habla de los conceptos de «pluriarquía» y «netocracia» a los que atribuye un carácter disvallioso, mientras que el primero, por el contrario, les atribuye un carácter virtuoso.

¿Que es cada cosa?

Tratando de ser breve, y, seguramente impreciso:

Una red centralizada es aquella donde desde un sólo centro se emiten mensajes a receptores pasivos (vg la TV). Según De Ugarte el estado jacobino, sus clubes etc, se compadecerían con este tipo de estructuras.

Una red descentralizada es aquella en la que existe un nodo central y varios nodos dependientes (los partidos social demócratas, el estado federal, el telégrafo, etc).

Una red distribuida sería aquella en la que no existirían filtros, en la que cada nodo se conecta con el otro de forma igualitaria

En palabras de David de Ugarte: «El sistema distribuido en el que desaparece el poder de filtro de los grupos mediáticos, corresponde al desarrollo de los medios electrónicos de edición y publicación personal, como los blogs y con ellos la blogosfera, el primer medio de comunicación distribuido. Las formas deliberativas que corresponderían a esta etapa serían las propias de la pluriarquía: grandes espacios sociales abiertos que al chocar con los viejos sistemas o tics antidemocráticos se expresan mediante grandes movilizaciones convocadas digitalmente animadas por el nuevo ciberactivismo. En esta etapa se produce un doble fenómeno, por un lado reaparece la esfera pública deliberativa, al liberarse del control de los grandes grupos mediáticos, por otro se redimensiona, pues la lógica de la abundancia reduce cada vez más los campos sobre los que es necesaria la elección colectiva en favor de aquellos donde reina la pluriarquía. Las formas de organización económica característica son las de la transición al modo de producción P2P y políticamente se tiende al confederalismo». (acá observamos, a juicio de quien escribe estas líneas, cierto tributo del autor a las ideas de Prudhon)

  Se da como se ve la apriencia de que no existe dirección o que existieran muchas direcciones, Esto se observa en fenómenos tan distintos como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, Al Quaeda o  redes de narcotraficantes o terroristas. Estamos hablando entonces de una forma organizativa, no de una ideología en particular.

Pero a la pregunta de ¿Quién conduce? una respuesta puede esbozarse con los otros dos conceptos que planteamos o sea: «pluriarquía» y «netocracia»

¿Como define Alexader Bard cada cosa?

Pluriarquía significa  «todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores».

Esto implica necesariamente la existencia de un grupo líder que así lo define el mismo autor «grupos cuyo principal objetivo es dar fluidez al funcionamiento y los flujos de la red. Son grupos especializados en proponer acciones de conjunto y facilitarlas. No suelen estar orientados hacia fuera sino hacia el interior, aunque inevitablemente acaben siendo tomados, desde fuera, por la representación del conjunto de la red o cuando menos como la materialización de la identidad que les define.». Este grupo es la netocracia.

En Al Quaeda, Bin Laden no daba una orden sino que emitía un mensaje, una opinión y pequeños grupos autónomos podrían interpretarla y sumarse a ella.

Ahora bien, según el mismo autor la pluriarquía  «hace imposible mantener la noción fundamental de democracia», cercana a la tiranía de la mayoría», «donde la mayoría decide sobre la minoría cuando se producen diferencias de opinión». Aunque la mayoría no sólo no simpatizara sino que se manifestara en contra, no podría evitar su realización.

Avanzando mas aún y parafraseando a Marx Alexander Bard habla de «Netocracia» y «consumariado».

Luego de este  breve repaso a estas nociones volvamos al tema que nos ocupa.

* * *

En el caso de la movilización de los «caceroleros» la «netocracia» esta constituida por intelectuales orgánicos, call centers vinculados al PRO o al grupo Clarin y el sitio de facebook «EL Cipayo» , cercano al Rabino Bergman según se dice.  

Esos verdaderos netócratas comenzaron la difusión «viral»que remató en el mentado cacerolazo, pero interesa sobre  todo no tanto analizar a su «netocracia» sino a su «consumariado» y lo que motivó su adhesión.

La socióloga Mònica Peralta Ramos escribió al respecto una interesante nota en el diario Página 12

Al respecto, ya mas allá de las tergiversaciones informativas destaca los siguientes órdenes de cuestiones:

a) La inflación y la consecuente falta de transparencia informativa.

b) Medidas tendientes a evitar la fuga de divisas dirigidas a sectores que no mueven el «amperímetro» en la materia.

c) Medidas fiscales en un sistema impositivo basado en impuestos indirectos al que se precibe, con razón, como injusto.

De allí viene la necesidad de observar adonde se produce entonces la comunicación entre netocracia y consumariado.

Los reclamos airados contra ciertos hábitos o supuestos hábitos de consumo del elenco gobernante surge entonces de allí y se podrían sintentizar en «nos piden medidas restrictivas y ellos no se restringen», pero esas medidas «restrictivas» no tienen la forma de lo ajustes tradicionales.

Si se escucha el discuros cacerolero es bien distitno de los que salieron a la calle, también sin dirección aparente, en 2001 clamando por «que se vayan todos».

El discurso del 2001 si bien incompleto, mostraba un grado mayor de choerencia y reivindcaba el asambleísmo, la democracia directa, en algunos casos el cooperativismo, etc.

En los caceroleros actuales se escucha mil discursos diferentes y hasta contradictorios.

Allí está los «dólares que no puedo comprar». los «planes sociales que alimentan vagos» una supuesta «falta de libertad» etc.

La diferencia es que en el primer caso existió un cierto debate, que en el segundo está absolutamente ausente,

Parafraseando a De Ugarte es una «lógica típica de los libros de cromos como facebook» , es un «gran no me gusta de derecha».

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