Un futuro que se ancla en el presente y se parece al pasado

Por Iñaki Urdanibia

Libro que plantea un negro futuro que se ancla en el presente y que desemboca en un futuro anterior

Por Iñaki Urdanibia

La corrupción, los políticos vendidos al empresariado…son moneda al uso del panorama actual; tales rasgos hacen que la confianza en la democracia de partidos pierda terreno abriéndose la puerta a otras formas de organización social. Esta es la base sobre la que se alza el último libro de Juan Soto Ivars ( Águilas, 1985): « Crímenes del futuro», publicado por Candaya.

La novela, desde el principio, no da respiro, mas si más de un suspiro ante el panorama que se nos va entregando con medida dosificación. Es una topografía distópica la que reina en la trama del libro: una población agrícola dominada por un todopoderoso cacique de nombre (don) Juan, una ciudad, Madrid, dividida, de manera tajante, entre la ciudad propiamente dicha y el arrabal, con unas calles cuyos nombres dan cuenta del ambiente general controlado por el Ente que es el sustituto del Estado en esa nueva sociedad en la que el sistema de partidos ha dejado de existir, ya que hasta quienes se oponían a los partidos de la casta han finalizado mordiendo los tentadores anzuelos de la propia casta: Presidente Aznar se llama una de las calles, Christine Lagarde da nombre a otra, Recuperación Cubana es otra de las apelaciones, rotonda de Keynes, etc.; los tintes de tales nombres dan cuenta de la tendencia dominante, impuesta, en la geografía urbana. Se ve también que en lo que hace a la organización territorial del estado, existen federaciones de Euskal Herria y Catalunya, que tiene hasta el estatus de república.

Si en el pueblo del que procede Julia, una de las protagonistas, manda el nombrado cacique que se aprovecha de sus situación para aprovecharse de todo dios, las mujeres incluidas, como derecho a pernada, que han de pagar con sus cuerpos ciertos privilegios ( que no son tal), ya que él ha de dominarlo todo, hasta el dinero de las becas que son logradas por una chica que, guiada por el maestro, alcanza con su esfuerza tal concesión…mas el cacique no quiere sombras que entorpezcan su impuesto brillo. Superadas las pruebas, la chica se traslada a la capital, para cursar estudios de Derecho; el lugar en el que va a vivir es el Comuna de Estudiantes, una lugar en el que reina un férrea disciplina. El dinero de la beca de poco sirve, y el hambre es el pan nuestro de sus días, y obviamente el de otros; la beca sirve, eso sí, para que alguno de sus profesores añada la palabra ( beca) como si fuese el segundo apellido de la chica. Así pues, si el hambre aprieta, las diferencias de clase también en el régimen instaurado denominado capitalismo racional que pretende que su funcionamiento marcha igual que las inapelables leyes de la naturaleza ( en una supuesta y estrecha relación entre saber y poder) , cuya implantación ha sido facilitada por la socialdemocracia capitalista; todo bajo la mirada dominadora del Ente que reglamenta, cuadricula y levanta rejas, como si en posesión de un sistema panóptico estuviera…del ojo del poder hablaba Michel Foucault, y de sociedades de control Gilles Deleuze en la senda de su amigo: severa plasmación de un régimen de biopoder en el que ninguna parcela de la vida de los ciudadanos ( mejor diríamos en este caso: súbditos)quedase inmune.

Sabido es que donde hay opresión hay resistencia y así nos podemos enterar que el el pueblo de Julia hay un Movimiento Agrario Revolucionario, en el que participa su padre, y un Movimiento Obrero con el que simpatiza su hermano; en el arrabal de la gran ciudad, se mueve el Partido, en el que también asoman las diferencias entre quienes son partidarios de la negociación ( Bruno o el médico Cano) y otros que muestran salidas más radicales entre quienes se encuentran César – amante de Julia- y Carlos Barnés, verdadero alma mater del movimiento; hay quienes opinan que se ha de luchar sin denuedo contra los patriarcas que son los encargados de que las cosas funcionen en la zona. En el arrabal aparecen los camiones que carga con la mano de obra reclutada para desempeñar las labores en la ciudad , jugándose así el trabajo o la falta de él en un acto de azar marcado por el dedo de quien selecciona. Julia asiste a las discusiones fogosas que se entablan en el bar, y colabora en el ambulatorio que el nombrado médico puso en marcha para tratar a las personas desvalidas.

A Julia va a unirse en el protagonismo de la historia la ciega Pálida, hermana de unos de los implicados en la lucha emancipadora, que entrega su cuerpo y se campanea sin remilgos acerca de sus cuerpo poseído por unos y otros, o por varios a la vez, y que acabará creando un mundo aparte con los ausentes, bajo la condena perpetua que se le impone; también conoceremos la historia de Margarita, modelo a la que Julia ve desde la ventana de su residencia en unos carteles publicitarios que anuncian la mujer nueva, y que junto al fotógrafo Héctor se va a una isla , ajenos a la guerra , entre los decapitados y el Ente, mas las circunstancias, y el desmadrado espíritu reglamentista ad abusum del hombre, trastoca su soñado reportaje idílico y las fricciones entre ambos se vuelven más frecuentes hasta conducirles a enfrentarse a las dificultades de la vida, de la convivencia,, en un tête à tête en el que se juega la supervivencia.

Tres partes componen la novela, en la que se nos presentan a los decapitados, el diluvio universal y la salud de los ojos; historia que se va desplegando y que se va hinchando hasta desembocar en el enfrentamiento guerrero, encadenándose las partes en un todo y en un tiempo de después de la batalla que en cierto sentido está en deuda con ciertos aires apocalípticos y que suena a una posibilidad de retorno de los tiempos pasados, pues todo lo supuestamente sólido se convierte en humo y se esfuma hasta solidificarse potencialmente en un futuro que puede hacer recordar al futuro anterior. Sueños, promesas, y…duras realidades, que se convierten en tal cuando los proyectos ideales que no se pueden pisar ( u-topos= no suelo) se pisan deviniendo topos, que pisan lo ideado . En este orden de cosas la novela de Juan Ivars Soto puede añadirse al conjunto de las escritas por Margaret Atwood, Aldous Huxley, Georges Orwell, Evgueni Zamiatin, Ismail Kadaré, J.M.G. Le Clézio , Ursula K. Le Guin, Karin Boye, Georges Perec, Karel Capek, etc.,…revestida, dicha utopía negativa, con tonos de protagonismo femenino…como dijese Louis Aragon y luego cantase Jean Ferrat: la femme est l´avenir de l´homme.

El presente se entrelaza con el futuro, siguiendo la flecha del tiempo, reversible, porvenir que es el estado actual de cosas llevado a los límites de su edificación, que toma el rostro del pasado rancio, y podríamos decir castizo, tomando tal término en un sentido peyorativo ( si es que puede atribuírsele otro) , de primitivo, rústico, atrasado, precario, etc., en un tiempo posterior a la batalla ( llegó el Directorio y mandó parar y que los rebeldes fuesen castigados), en el que las relaciones se basan en abismales diferencias y en un trato más bien carente de piedad, solidaridad,…Circularidad temporal que nos obliga a pensar nuestro hoy, en el que asoman guiños que pueblan las historias presentadas transportadas a los límites.

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