Un Frente Asturiano, un frente anti-colonialista

La coyuntura es crítica para Asturies. Se agrava el desempleo en todo el Estado, justo en el momento en que nuestro país asturiano se va a ver sometido a una nueva fase de aniquilación paisajística y ecológica. Los grandes proyectos socialistas de ampliación del puerto de El Musel, los generadores eólicos, la incineradora, la regasificadora, etc. son, en su conjunto, un atentado contra la identidad ecológica de mi nación.

La identidad de una nación es un sistema complejo de rasgos que definen una comunidad humana que habita y transforma de manera estable un territorio.

Uno de esos rasgos es el idioma. La Lengua Asturiana lleva 30 años de represión. En contra de los mandatos constitucionales y de las requisitorias europeas, los socialistas que ponen su bota en Asturies, con el apoyo masivo de votos de asturianos, son los más acérrimos enemigos de este instrumento y cimiento básico para la identidad de un pueblo. La situación del asturiano es pre-democrática donde quiera que se la mire.

Otro rasgo, no menos importante, consiste en la agresión contra nuestros seculares hábitos de vida y asentamiento sobre el territorio. La Asturies verde y paradisíaca se está convirtiendo en el mayor basurero medioambiental de Europa. Y esto, después de haber trasformado al país en uno de los mayores asilos de obreros y campesinos en edad productiva, un asilo de gente sin futuro, retirada por vía de decreto de toda actividad productiva.

¿Qué tendrá que ver la lengua asturiana y la identidad ecológica de un país?

Sencillo. Ambos rasgos nos hacen ser, a los asturianos, lo que somos. Una nación, quizás una de las más eficazmente reprimidas y neutralizadas de toda Europa. Cuando un visitante entra en el país, el paisaje se le ofrece distinto al de España: los ojos se lo dicen. La otra vía sensorial de entrada viene dada por los oídos: los acentos, las lenguas. Mal que le pese a ese colonizador anti-asturiano, Areces, en Asturies todavía hablamos y escribimos en una lengua que no es la de su maravilloso imperio español. Asturies sigue siendo diferente por los ojos y los oídos. Este colonialista de Areces lo sabe, y por eso repite el mantra: “en Asturies no hay futuro para el nacionalismo…”. Lo dice mil veces a la semana a ver si aleja a su Satán. Pero el suyo es un nacionalismo también, nacionalismo español, el único que, según piensa, no es peligroso.

No lo pueden negar. Y tampoco pueden negar nuestros dominadores que aquí no somos un apéndice de Castilla ni de Galicia, como quisieran ellos, los supuestos “internacionalistas” de la izquierda plural. Esa izquierda de la Federación Socialista Asturiana y de Izquierda Unida que todavía canta ritualmente “La Internacional”para mayor gloria de un capitalismo salvaje.

¿Tiene que ver la defensa de una lengua y la defensa de un paisaje?

Mucho: tiene que ver con la identidad de una nación. Ambos, lengua y paisaje, son elementos de máximo cuidado y desvelo para los nacionalistas sin estado. Nos preocupa que haya tanto empeño en borrar lo que nos diferencia. Somos distintos, y eso ofende a quienes detentan el poder. Una izquierda que obtiene ventajas provincianas en lo que atañe a dar y conceder puestos y contratos a dedo, en detraer comisiones legales e ilegales desde un despacho, que trepa verticalmente en el escalafón del éxito social a costa de barrer horizontalmente las diferencias que su propio pueblo mantuvo frente a los centralismos homogeneizadores.

Y ahora viene el paro y la crisis económica. La situación se agravará en las masas populares. Hace falta desalojar a estos nefastos gestores que, además, nos aniquilan como pueblo y han condenado a Asturies a una parálisis productiva, a ser el cero a la izquierda.

Porque es preciso decirlo en voz alto: no nos gobierna una izquierda. Nos domina un CERO A LA IZQUIERDA.

Entre ese cero a la izquierda, por muy “plural” que se nos venda (IU y PSOE son, sustancialmente, lo mismo), y un conservadurismo derechista, no menos cerril en su afán españolizador (PP), sólo caben una unión (Xuntanza) de todos los asturianos que aspiren a alcanzar un mayor respeto y dignidad a su lengua propia (oficialidad del asturiano y del eonaviego) y un mayor autogobierno que permita al país tomar sus propias determinaciones, dejando de ser colonia de un Madrid ineficiente, lejano y ajeno a nuestras propias posibilidades de desarrollo.

Estamos anhelando que se construya un Frente asturiano, plural y no dogmático, que tenga capacidad de formar una estructura estable por todo el país, y que acoja como amigos y socios a los asturianistas, carlistas, nacionalistas, independentistas, ecologistas y soberanistas, en suma, a todos los ciudadanos y colectivos que hagan frente a las fuerzas retrógradas, grises y colonizadoras, esto es, un frente contra las sucursales españolas o madrileñas (PSOE-PP-IU), un frente a favor de Asturies y del pueblo.

¡Puxa Asturies!

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