Un brindis por allende

EL GOLPE DE ESTADO

El 11 de septiembre de 1973 militares golpistas a las ordenes del general Pinochet, cercan el Palacio de la Moneda, sede del parlamento chileno, después de tomar la capital.

Allende, con un casco militar y un Kalashnikov regalo de Fidel Castro, se dirige al Pueblo desde la única radio que queda libre en el país, la radio del parlamento. El presidente chileno pronuncia un memorable discurso.

A las 11 de la mañana los golpistas dan a los cercados una tregua de 10 minutos y el presidente pide a los no armados que abandonen el Palacio de la Moneda.

A las 2 de la tarde cuando los fascistas entran a sangre y fuego en la moneda, Allende como el capitán que se hunde con el barco, muere en el palacio.

LA ÚLTIMA FOTOGRAFIA.

La imagen del Presidente Allende, ridícula y a la vez grandiosa, defendiendo armado el Palacio de la Moneda, muriendo de una manera heroica, contrasta con la reciente muerte de su antitesis el general Pinochet.

Si Salvador Allende fue el capitán del barco, Pinochet se ha comportado en sus últimos momentos como una rata.

Cercado por la justicia por varios, y gravísimos, delitos de corrupción, el, que siempre presumió de un gobierno limpio en el terreno económico, con su familia perseguida por diversos delitos, intentando zafarse patéticamente…El viril general postrado en sus últimos momentos, que no dudo en fingir invalidez para poder escapar de Garzón, que deja la responsabilidad de la tristemente famosa “Operación Cóndor” en manos de subordinados y mandos medios para librarse cobardemente de diversos procesos judiciales…Esta patética imagen final contrasta con la última fotografía de Allende digno y altivo a pesar de su ridículo atuendo.

Una imagen que tiene cierto paralelismo con la última fotografía de Patrice Lumumba. El líder congoleño asesinado en 1960 por soldados a las órdenes del coronel golpista Mobutu también, como Pinochet, apoyado por la CIA. En esta foto los soldados de Mobutu, después de torturarle delante de algunos periodistas, muestran la cara de Lumumba a las cámaras tirándole de los cabellos. La mirada triste de Patrice Lumumba, primer ministro del Congo, del hombre derrotado pero, a pesar de las vejaciones, nunca humillado es un símbolo de la lucha de los pueblos africanos.

EL SOCIALISMO DE ALLENDE

La muerte de Salvador Allende marca el final de una época. La revolución socialista desde el parlamento, la esperanza de muchos quedo brutalmente truncada aquel día de Septiembre en Santiago de Chile.

No dudando de la honestidad de Allende, claramente subestimo el poder de reacción de la burguesía y sobreestimo la solidez de la democracia parlamentaria. Allende era el líder del partido socialista de Chile pero ese partido nada tiene que ver con el actual socialismo de Chile o con otros partidos actuales de parecido nombre, PSOE por ejemplo.

Nacionalizó las compañías del carbón y el cobre, llevo a cabo una reforma agraria, nacionalizó algunas empresas…intento llevar una política socialista desde una democracia burguesa. Pero la burguesía no tiene problema alguno en instaurar una dictadura fascista cuando las cosas se le van de las manos.

Es fácil hacer paralelismos con algunos gobiernos sudamericanos actuales, especialmente Bolivia.

¿Hemos aprendido la lección? Solo con una revolución se puede llegar a hacer una política socialista.

El presidente Allende cometió graves errores, no olvidemos que fue él el que metió a Pinochet en un gabinete de seguridad nacional que luego se encargaría de desarmar y perseguir a militantes de izquierdas. No fue capaz de parar la huelga de la patronal transportista que paralizo el país, su gobierno no supo preparar al pueblo para lo que se avecinaba…pero, a pesar de todo Salvador Allende dejo una imagen valiente y honesta que respetamos.

¿Qué imagen ha dejado Pinochet?

LA MUERTE DEL DICTADOR

El 10 de diciembre a las 2 y cuarto de la tarde ha muerto a los 91 años el dictador victima de una crisis cardiaca. Cercado por la justicia, con su imagen de gestor honesto por el barro…miles de chilenos festejan su muerte por las calles.

A veces el tiempo pone a cada uno en su sitio y a veces existe la justicia poética.

Hoy millones de comunistas revolucionarios, progresistas antifascistas, el pueblo conciente celebramos la muerte del fascista levantando una copa en recuerdo de Salvador Allende.

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