Un año después, la marea pensionista sigue resistiendo

Por Danilo Albín

En el primer aniversario de las movilizaciones, el movimiento considera que los logros obtenidos en sus primeros doce meses de vida han sido “insuficientes”. El próximo sábado se manifestarán en Bilbao.

“Son pequeñísimos logros que no se hubiesen dado sin nuestro movimiento, pero que están absolutamente lejos de lo que son las demandas y las necesidades de los pensionistas“.

Un día de enero, Maritxu Serrano recibió el Whatsapp de su vida. Ese mensaje marcaría un antes y un después en su vida de jubilada e incluso la retrotraería a aquellos años de pelea por unas condiciones laborales dignas. Hace ahora un año, muchas Maritxus recibieron la misma convocatoria en su teléfono. Hablaba de salir a la calle y protestar contra el mísero aumento del 0,25% de las pensiones que acababa de anunciar, por carta, el Gobierno de Rajoy. La bomba social acababa de estallar. Y lo hacía en Euskadi, foco histórico de innumerables luchas.

Maritxu tiene hoy una agenda bastante apretada. Reuniones, charlas, concentraciones, manifestaciones… No en vano, es una de las militantes más comprometidas del movimiento de pensionistas de Gipuzkoa. Su vida se refleja en la de otro veterano militante social: el vizcaíno Jon Fano, después de varias décadas de compromiso sindical, es ahora uno de los rostros visibles de la pelea por unas pensiones dignas en Bizkaia.

“Me acuerdo muy bien de aquel día. Había corrido por las redes sociales una invitación a participar en concentraciones ante los ayuntamientos y las plazas para denunciar el 0,25% de la ministra Báñez y plantear unas pensiones públicas dignas”, relata Fano a Público. Curtido en tantas guerras, este exsindicalista no tardó en percibir que ahí había un germen de algo mucho mayor. “Rápidamente nos dimos cuenta de que se trataba de la expresión de una corriente de fondo de gente pensionista harta de lo que venía sucediendo en los últimos años y que había decidido manifestarse de forma espontánea”, afirma.

Su diagnóstico fue completamente acertado. Este martes 15 se cumple un año de la marea pensionista, un auténtico terremoto que nació en Euskadi y se expandió por todo el Estado. ¿Por qué nació allí? “En principio –responde Fano-, en Euskal Herria tenemos una tradición social, política y cultural labrada a lo largo de bastantes décadas de peleas obreras y antirrepresivas”. “A generaciones como la mía, todo eso nos marcó de una forma muy importante, sobre todo en los años setenta y ochenta”, subraya.

En efecto, la eclosión pensionista estuvo marcada por otro fenómeno: el reencuentro de muchas y muchos militantes del ámbito sindical o social que ya estaban retirados y que ahora, ante la crisis de las pensiones, decidía volver a salir a la calle. “Nos hemos vuelto a ver compañeras y compañeros que cuando éramos jóvenes también estábamos ahí”, indica Maritxu Serano a Público. La militante donostiarra pone también el foco en otra cuestión: la alta participación de mujeresen las movilizaciones, sobre todo por parte de aquellas pensionistas que perciben unos ingresos de miseria.

 

Mejoras insuficientes

Tras un año de movilizaciones, las caras visibles de esta nueva pelea hacen un repaso de lo conseguido. Si hubiera que definirlo con un sabor, sería posiblemente agridulce. Por un lado, “ya nadie puede obviar que el movimiento pensionista ha marcado la agenda política de todos los partidos e instituciones“, afirma Fano. Sin embargo, considera que “en el plano más material, lo conseguido es algo más limitado”. “Ha habido pequeñas mejoras, pero muy insuficientes”, agrega Serrano.

Fano tiene un listado de los logros. “La subida de las pensiones en 2018 del 1,7%, la aplicación del 1,6% para 2019, la subida del 3% de las pensiones más bajas en ambos años, la mejora del cálculo del salario regulador de las personas viudas –que ha pasado del 52% al 56% y este año pasará del 56% al 60%- y la prórroga del factor de sostenibilidad hasta 2023”. “Son pequeñísimos logros que no se hubiesen dado sin nuestro movimiento, pero que están absolutamente lejos de lo que son las demandas y las necesidades de los pensionistas“, afirma.

Precisamente por eso, este sábado 19 habrá una nueva manifestación en Bilbao. Y también por esas mismas razones seguirán movilizándose durante 2019, un año que –entre otras cosas- estará marcado por la cita electoral de mayo próximo –y quizás también por una convocatoria de elecciones generales-. “Tenemos que interpelar a los partidos para que se vayan posicionado respecto a lo que nosotros pedimos”, señala Serrano. Entre esos objetivos figura la reivindicación de una pensión mínima de 1080 euros.

Un año después de haber percibido que esta corriente podía convertirse en maremoto, Fano sostiene ahora que este movimiento está lejos de disolverse. “Seguimos percibiendo una disposición enorme por parte de miles de personas para seguir peleando“, asegura. El sábado volverán a demostrarlo en las calles de Bilbao.

 

Público

 

 

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