TVE abre un «debate» sobre el Plan Bolonia

Una pequeña embarcación en las costas de Valencia donde unos estudiantes hacen prácticas de biología, la escenificación de un juicio en una Facultad de Derecho o la representación de una disputa familiar interpretada por estudiantes de sicología abren el reportaje de Informe Semanal sobre el Plan Bolonia. Estas imágenes resultan muy atractivas para cualquier estudiante. Lejos de la aburrida clase magistral la Universidad se presenta como unas entretenidas prácticas directamente vinculadas con la profesión soñada.

“Estudios ambientales con aulas en el mar, clases de derecho en salas de vistas…la adaptación de la Universidad Española al denominado Plan Bolonia está modificando los escenarios de la docencia en España.”

El reportaje lo deja claro, todo esto es gracias a Bolonia. Por si el valor de la imagen no fuera suficiente, diversos testimonios presentan las ventajas e inconvenientes del Plan. Eso sí, mientras que la voz en off y las imágenes destacan en todo momento las ventajas, los partidarios del Plan intervienen repetidas veces y sólo al final aparece algún testimonio en contra.

Los telediarios rescatan las mismas imágenes del reportaje -un corta y pega muy profesional- y a veces incluyen algún nuevo testimonio. Por supuesto, en general a favor, pero cuando hay alguno en contra no suelen ser de destacados docentes o ilustrados profesores e intelectuales, ni tampoco de estudiantes militantes, sino de estudiantes normales que defienden sus razones pero carecen de la habilidad expresiva tan importante en la televisión. Uno de ellos se queja de que no pueden estar todo el día haciendo prácticas. En el fondo se encuentra el problema de los impedimentos del Plan para permitir a los estudiantes de pocos recursos compatibilizar trabajo y estudios. En la forma -con su argumentación convenientemente cortada- parece que se confirma el tópico; los que protestan lo hacen porque no quieren esforzarse.

Frente a ellos, estudiantes entusiasmados con sus prácticas, muchos de ellos de universidades privadas. Jóvenes con talento e ilusión, deseando incorporarse al mundo laboral. Ellos son el futuro, los que protestan se aferran al pasado.

Una frase del reportaje debería llamar a la reflexión; “un proceso similar al del euro, pero aplicado al conocimiento”, valoremos ahora las ventajas que ha supuesto el euro para las clases trabajadoras y recemos por que el Plan Bolonia no sea “un proceso similar”.

TVE presenta estos reportajes y noticias como la materialización de su compromiso con el servicio público. Desde luego hacen un gran servicio, pero no al debate sino a la defensa de los intereses del gobierno frente al creciente rechazo al Plan.

Nada extraño en la profesionalidad de TVE. Una televisión en la que para trabajar la condición sine qua non es realizar el Master de TVE.

Resulta indigno ver como en cada telediario de TVE destacan las noticias sobre TVE. Promoción y publicidad de la propia cadena disfrazadas de información. La nueva serie de TVE, el estreno de la película coproducida por TVE, los premios recibidos por TVE, la audiencia de TVE, etc, siempre encuentran un hueco privilegiado entre todos los asuntos de interés general dignos de ser incluidos en la agenda de sus noticieros.

Para mayor descaro, TVE -una televisión pública- se permite el privilegio de criticar su propio estatus. El ejemplo más sangrante lo encontramos la semana pasada. Antes de dar paso a la información sobre las campañas electorales vasca y gallega, la presentadora informa de que los bloques dedicados a cada partido se ajustan al orden y a los tiempos dictaminados por el Consejo Electoral según los resultados de las pasadas elecciones. Tras ello se permite afirmar que TVE no está de acuerdo con este requerimiento ya que la información debe ajustarse a “criterios informativos”. No hay duda de que esos criterios supondrían surpimir toda información de los partidos minoritarios. ¿Quién es TVE para dictaminar que criterios debe seguir la información electoral?. Precisamente al ser una cadena pública corresponde a los poderes públicos y a la ley electoral regular este aspecto, que afecta incluso a las televisiones privadas. TVE tiene derecho a estar en contra, pero no tiene derecho a utilizar los recursos de todos para primar su opinión como ente corporativo.

Ayer mismo, TVE informaba de las pérdidas en su último balance económico. De nuevo aprovechaba para anteponer su opinión como ente. Destacaba como habían reducido gastos pero, por culpa de la obligación de reducir un minuto de publicidad, el balance era negativo. Luego destacaban como la TVE costaba menos a los ciudadanos que las televisiones públicas alemana, francesa o la del Reino Unido, sin mencionar para nada la restricción publicitaria de estas ni la calidad de televisiones como la BBC. TVE tiene razón en una cosa, para dedicarse a la telebasura, la manipulación, el corporativismo y la autopromoción, mejor sería que no hubiera límites a su financiación publicitaria, mejor sería incluso privatizarla por completo.

TVE no es por supuesto la única cadena con los defectos mostrados. Al ver a Susana Griso, como “periodista y madre” informarnos de las ventajas de Actimel, es pertienente preguntarse si ha recibido una compensación económica por ello y, siendo así, si es legítimo presentarse como “periodista” (lo de madre no lo discuto). Resulta también divertido ver cada vez que se publican los datos de audiencia como cada cadena destaca sus éxitos en tal o cual programa y parece que todas sean líederes indiscutibles. El problema es que TVE es pública y si sus directivos envidian la libertad de las cadenas privadas para hacer lo que les de la gana, que hubieran estudiado el Master de Antena 3.

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