Trump una respuesta capitalista xenófoba a la globalización neoliberal

Por Leonardo Ogaz A.El Triunfo de Donald Trump ha puesto en evidencia una contradicción inesperada en la actual globalización neoliberal. Se dice que gran parte del éxito electoral del candidato republicano se debe a que su discurso tuvo acogida en una gran parte de los afectados por las políticas neoliberales y globalizadoras del sistema dominante norteamericano (establishment). En efecto, al interior del propio Estados Unidos, la clase obrera y las clases medias blancas empobrecidas han sido las principales víctimas de la globalización neoliberal. La demagogia populista del discurso les promete recuperar “el sueño americano” y volver a ser lo que antes, esto avalado en el mito de que un empresario que ha sido exitoso, también va a lograr éxito en esta empresa. La rabia y el resentimiento que ha provocado la precarización e inseguridad en sus vidas se ha volcado contra la clase política ligada al poder de las grandes corporaciones dueñas de EEUU y el mundo. La principal representante de esta clase política, acusada de ineficiente y corrupta era Hilary Clinton. Lo que han priorizado los electores norteamericanos y han acudido en masa a votar por el nuevo redentor, es su situación socioeconómica haciendo caso omiso y/o compartiendo el racismo, la xenofobia y la misoginia levantadas por el empresario Donald Trump y esto es preocupante porque al lado de la promesa de recuperar el paraíso perdido viene una agenda de valores ultraconservadora.

El otro fenómeno que acompaña estructuralmente a la política norteamericana es su extremada mediatización, el escenario fundamental donde se juegan las elecciones políticas son los medios de comunicación y en particular la televisión. Hay que recordar en primer lugar que Donald Trump era una importante figura farandulesca de los medios. Pero hay un fenómeno más profundo la estructura mediática estadounidense ha generado un público y un determinado nivel de conciencia superficial fácil de influir con discursos espectaculares y populistas. Si en algún país se han llevado a la práctica con gran éxito la tesis del funcionalismo comunicativo planteadas por Laswell ha sido los Estados Unidos de Norteamérica. Estas tesis apuntan en lo esencial al control político y direccionamiento político de las masas. ¿Alguien podría negar que el contenido de la cultura política del ciudadano medio en los EEU no tenga como un componente de primer orden la “cultura” mediática?

Ahora queda por ver lo siguiente, logrará imponer Trump su política nacionalista proteccionista de alguna manera opuesta al neoliberalismo y la globalización o ¿tendrá que rendirse al poder del Establishment? La pregunta queda abierta. Si aplica su política hacia los inmigrantes ilegales y comienza a expulsarlos de Estados de Unidos eso significaría que Ecuador, por ejemplo, tendría que acoger a unos aproximadamente 500 000 compatriotas ¡Menudo problema! Ahora si lleva cabo su promesa de dejar sin efectos tratados de libre comercio que el señor Trump considera lesivos para los EEUU o a renegociarlos va a generar una oleada de problemas de difícil pronóstico. Esto solo por señalar dos casos entre otras muchas cosas que pueden ocurrir, muchos de los analistas tienen la esperanza que el discurso del candidato Trump necesariamente cambiará por un discurso más sensato del Trump presidente. Pienso además que el congreso norteamericano a pesar de tener una mayoría republicana en sus dos cámaras va a ser uno de sus grandes obstáculos.

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