Trump un riesgo para ALC

Publicidad

Por José Medina

Como fue un error menospreciar la capacidad de influencia de los Castro y de Chávez, igualmente sería hacerlo con Trump.

En la política es frecuente ver que muy pocas promesas se cumplen, pero con ese pequeño porcentaje se suele mantener fiel al electorado, ese pequeño número de compromisos cumplidos siempre forman parte de las obligaciones irrenunciables.

Es muy complicado decir algo distinto sobre Trump, los mejores cerebros lo han dicho casi todo, pero como siempre cabe la aventura, me he metido en ella apostando a que el hombre color naranja, como nosotros, sabe que vive en un mundo donde la credibilidad pasa por sus peores momentos y, por ese solo ejemplo vale la  pena intentar dejarlos a un lado.

La credibilidad es esencial en la vida del día a día, pero en la política es un plus; por ello las promesas tienen poco terreno para las improvisaciones, lo frecuente es que debajo de ellas se encuentra todo un sustento ideológico acompañado de un montón de dinero.

Trump ha dicho que no está para intervenir en formar o quitar democracias y América Latina y el Caribe (ALC) ha respirado, sin embargo el ya presidente mundial también ha dicho que será bueno con aquellos que lo sean con los Estados Unidos.

¿Dominando el Senado y el Congreso, quién, además de USA, puede asegurar qué es lo bueno o lo no tan bueno para la seguridad nacional del decadente imperio? Las respuestas las darán a corto y medio plazo los Castro, los herederos de Chávez, Morales, Ortega, Correa y sin ir más allá, Peña Nieto.

El daño está hecho y aunque Chicago, Los Ángeles, Nueva York, San Francisco son algunas de las ciudades santuarios (amparo a los indocumentados), también, paradójicamente, la ciudad donde vivirá Trump, Washington D.C, las patrullas antiinmigración de Miami han comenzado a pedir papeles a aquellos con ojos pardos y se está haciendo frecuente verles delante de las casas de hispanohablantes, también se está haciendo frecuente ver a norteamericanos insultando a niñas y jóvenes mexicanos en colegios y lugares públicos.

Una especie de envalentonamiento se ha readueñado de la policía sureña y de la población racista y no sería nada raro que en Arizona intentaran aplicar, una vez más, con todo su vigor la ley xenófoba SB1070.

A Trump hay que creerle, es la mejor opción que existe, por ello ALC corre un alto riesgo cuando se aferra al no intervencionismo norteamericano; Estados Unidos se retrató el 8 de diciembre con unos 62 millones de personas respaldando una América más fanática, más proteccionista y más imperialista.

EEUU está dando con Trump sus últimos pataleos como única gran potencia y perder, aunque se sepa perder, a nadie le gusta.

Pero entre todas las cosas inquietantes, hay una que llama la atención a los que se empeñan en analizar las cosas de la política latinoamericana de hoy: la falta de los gritos aguerridos de los revolucionarios Maduro o Morales.

Los 11 millones de deportaciones que el nuevo presidente dijo que haría, no es una cuestión de una nacionalidad; México ha sido profundamente herido y nadie de ALC ha levantado la voz para decirle a Trump, Yankee Go Home.

Ahora los revolucionarios lucen como si con Bush cabían los insultos, con Obama los gritos y con Trump el silencio, no vaya a ser que lo que haya dicho lo cumpla.

Trump ha gritado hasta la saciedad Make America Great Again, un grito que lleva implícito el mensaje de la vulnerabilidad norteamericana y el  irrespeto a quien se meta con ella.

América Latina y el Caribe, si Trump pone toda la carne en el asador, tienen varios números comprados para reconvertirse en el patio trasero y permitir reactivar la política Monroe de  América para los americanos.

Sin duda que el nuevo presidente imperial no tiene un pelo de tonto, sabe que EEUU no es el de antes y que China, Rusia o Brasil tampoco, que de momento Europa ya se ha plegado a su grito de guerra y que Obama se marcha pidiendo una oportunidad para los republicanos aunque reconociendo que en el tema comercial pueden surgir problemas con Chile, México y Perú y que gobiernos «represivos» como el de Venezuela siempre fracasan.

participa@latinpress.es

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More