Trump lanza una guerra económica y amenaza a Irán

Por Colectivo Revolución Permanente

Con su burdo estilo de vaquero, Trump expresa la imperiosa necesidad de que la burguesía estadounidense salga de una situación que la mina cada día un poco más. Y, al mismo tiempo, revela su callejón sin salida, excepto para marchar a la guerra, económica sin duda, militar en el futuro.

Por Colectivo Revolución Permanente

Desde 1944 a 2016, el Estado norteamericano ha tratado de administrar el capitalismo mundial

La burguesía estadounidense logró la supremacía con la Primera Guerra Mundial.

Las fuerzas productivas creadas por el capitalismo ya no podían mantenerse en el marco de las fuerzas sociales del capitalismo, incluido el marco del Estado nacional. De ahí la guerra. ¿Cuál ha sido el resultado para Europa? Una considerable agravación de la situación … América es ahora la fuerza esencial del mundo capitalista. (Trotsky, Europa y América, 28 de julio de 1924)

Entre la firma del Tratado de Versalles (1919) y la ofensiva japonesa en Pearl Harbor (1941), la representación política de la burguesía estadounidense, mientras expandía y fortalecía su zona de influencia, se negaba a asumir el orden mundial.

Pero a partir del final de la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos impulsaron tratados económicos multilaterales (Bretton Woods, AGETAC …) y creaon instituciones con vocación global (ONU, FMI, BIRF-BM, OMC …). Como había poco que temer de la competencia, el gobierno de los EE.UU. derribaban las barreras al comercio y la inversión transfronterizos. Lo negociaron en un marco global (AGETAC-OMC). En este contexto, preconizaron la igualdad de trato para todos los países capitalistas (“la cláusula de la nación más favorecida”).

El Estado norteamericano administró el mundo sin descuidar sus propios intereses. Sin embargo, corría sus riesgos. Con la ofensiva contra la URSS (“guerra fría”) y la revolución china (guerra de Corea), completó este dispositivo económico con alianzas militares regionales (OTAN en 1949, OTASE en 1954 …). La abrumadora superioridad militar de los Estados Unidos en cuestiones nucleares, convencionales y de espionaje no impidió la conquista de Europa del Este por parte del ejército de la URSS, la derrota en Cuba y Vietnam ni los fracasos humillantes en Afganistán e Irak.

A finales de la década de 1970, una parte importante del mundo había escapado del capitalismo: la URSS y Europa del Este, China, Vietnam, Laos, Cuba. Pero la economía colectivizada estaba debilitada por la usurpación del poder por parte de una casta parásita y privilegiada. El capitalismo mundial ejerció una presión económica, ideológica y militar sobre estos Estados obreros degenerados. El Estado norteamericano lideró conscientemente la ofensiva contra cualquier riesgo revolucionario y para la restauración del capitalismo, apostando por el fraccionamiento nacional de la burocracia estalinista (ruptura entre la URSS y Yugoslavia, ruptura entre China y la URSS, tensiones entre China y Vietnam …).

La economía de EE. UU. sigue siendo el mayor productor del mundo con un PIB de 19,3 billones de dólares en 2017 (por delante de China: 11.9 billones). Estados Unidos es el mayor extractor de petróleo y gas del mundo y el mayor exportador de productos agrícolas. En el campo industrial, los grupos estadounidenses figuran en numerosos oligopolios internacionales: refinería, automóvil, aeronáutica, armamento, electrónica, alimentación, farmacia, productos de higiene, artículos deportivos … Son preponderantes en las finanzas y, en conjunto, sus bolsas de productos financieros y materias primas (NYSE, NASDAQ, AMEX …) superan con creces el mercado de Londres. El dólar está muy por delante del euro en los intercambios de divisas (y los productos derivados de divisas).

La investigación y la educación superior atraen a investigadores y estudiantes de todo el mundo. Como resultado, los Estados Unidos siempre es la primera proprietaria de patentes. La cultura estadounidense influye en el mundo entero. El inglés, aunque menos hablado que el chino, es el idioma del comercio internacional, especialmente porque ya era el del poder hegemónico durante el capitalismo ascendente en el siglo XIX.

Si un país puede hacer de matón del mundo, ése es Estados Unidos. Su poder militar, diplomático, científico, cultural y económico no tiene rival. (The Economist, 9 de junio de 2018)

La supremacía estadounidense se ve socavada cada vez más, no solo por el ascenso del imperialismo chino, sino también por las veleidades de todos los demás imperialismos que se cuelan en cada hueco dejado por el imperialismo americano. Esta erosión no puede durar sin consecuencias mucho más serias para la burguesía estadounidense.

El debilitamiento de la dominación estadounidense

A causa de las victorias del ejército de la URSS contra el imperialismo alemán, la revolución china y su riesgo de expansión en Asia, la revolución en Yugoslavia y Albania y el ascenso revolucionario en Europa desde 1943 (Italia, Francia …), los gobiernos democrátas o republicanos estadounidenses han cuidado a los rivales imperialistas (Gran Bretaña, Francia, los Países Bajos …), incluso los reconstruyó (Japón, Alemania, Italia …). La Guerra de Vietnam facilitó la aparición de nuevos capitalismos (Brasil, Corea del Sur …). Como todo capitalismo emergente, sus burguesías se protegieron inicialmente con medidas proteccionistas.

Mientras que el imperialismo hegemónico había soportado lo esencial de la carga del militarismo, la restauración del capitalismo en Europa Oriental y Rusia a partir de 1989 benefició por primera vez a las potencias imperialistas en competencia en Europa Occidental, especialmente Alemania. Las nuevas burguesías rusas y chinas se han apoyado en el tamaño de su territorio y en la herencia cultural e industrial de las anteriores economías planificadas para resistir a las antiguas potencias imperialistas y constituirse en potencias imperialistas.

Desde los años 1970, los Estados Unidos han importado más riqueza de la que exportan. En 2017, el déficit comercial en bienes y servicios se amplió en más del 12% a 566 mil millones de dólares, e incluso a 796 mil millones si solo hablamos de mercaderías (la diferencia es el superávit de la balanza de servicios). A pesar de la recuperación mundial, la pérdida de competitividad de la economía estadounidense no hace más que acentuarse. El superávit comercial de China con Estados Unidos aumenta en un 10% en 2017 en un monto estimado por la Casa Blanca en más de 375 mil millones de dólares (cantidad que las autoridades chinas impugnan al reducirla en 100 mil millones). ¡En el primer trimestre de 2018, este superávit se ha incrementado en cerca del 20% en comparación con el primer trimestre de 2017!

No será por el lado de Europa que la burguesía estadounidense pueda consolarse, con un déficit comercial recurrente y que ha estado aumentando constantemente durante varios años, especialmente con Alemania. Por eso Trump dijo en Davos que ” la Unión Europea es injusta con los Estados Unidos “(28 de enero de 2018). La acusa de mantener aranceles a las exportaciones estadounidenses más altos que los aplicados en los Estados Unidos a los productos europeos. De hecho, los Estados Unidos tienen déficits de balanza comercial con todo el planeta, desde Canadá hasta Japón, desde Alemania hasta Corea del Sur, etc.

La huida hacia adelante al proteccionismo

Hasta hace poco, el gobierno norteamericano alegaba el pretexto de las virtudes del libre comercio para abrir los mercados extranjeros. La protección estatal de las empresas locales nunca se ha limitado a los aranceles, puede recurrir a “barreras no arancelarias”: medidas y normas administrativas, contratos públicos reservados, subvenciones, reducción de la tributación de las empresas, manipulación de tipos de cambio, patentes y otras “propiedades intelectuales”, restricciones a la inversión extranjera …

El mensaje en Pekín es claro: por dos veces esta semana el gobierno alemán ha impedido que los inversores chinos tomaran el control de empresas alemanas. El banco público alemán KfW adquiere una participación del 20% en el operador de red 50Hertz con el fin de evitar la entrada de la empresa estatal china SGCC en su capital. Y se ha prohibido la adquisición por parte de inversores chinos del fabricante de máquinas-herramientas de Westfalia, Leifeld Metal Spinning. (Deutschlandfunk , 27 de julio de 2018)

Debido a la Guerra de Vietnam y al debilitamiento del dólar, Nixon comenzó en 1971 el abandono por parte de los Estados Unidos de sus responsabilidades globales con la retirada del sistema monetario internacional puesto en práctica durante los acuerdos de Bretton Woods: abandono la tasa de cambio fija entre el dólar y otras monedas, cancelando la convertibilidad del dólar en oro.

Trump va mucho más allá.

Cuando un país (los Estados Unidos) pierde miles de millones de dólares comerciando, posiblemente con todos los países con los que opera, las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar. Por ejemplo, cuando se tiene un déficit de 100 mil millones de dólares con un país que se hace el listo, se deja de hacer negocios y se gana mucho. Es fácil. (Trump, 2 de marzo de 2018)

Perder su posición es la obsesión de la burguesía estadounidense que la empuja a aceptar Trump, un año tras otro, como un demiurgo, a pesar de haber sido elegido con menos votos que su rival y del horror que sus malos modales inspiran a sus élites.

El mantenimiento de una clase dominante se está convirtiendo cada vez más en un obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas industriales, así como para el de la ciencia, el arte y, en particular, las formas refinadas de la vida social. Nunca ha habido hombres más groseros que nuestros modernos burgueses. (Engels, La cuestión de la vivienda , 1872)

En contraposición con la doctrina oficial de sus predecesores demócratas o republicanos, el Presidente de los Estados Unidos rechaza las negociaciones y los acuerdos multilaterales, aumenta unilateralmente los aranceles y pone en cuestión los compromisos de los Estados Unidos. Como explicaba Hegel, el contingente realiza lo necesario. Con su estilo de vaquero y sus soluciones burdas, Trump expresa la imperiosa necesidad de que la burguesía estadounidense salga de una situación que la mina cada día un poco más y de conservar una base industrial. Y, al mismo tiempo, revela su callejón sin salida, excepto para marchar a la guerra, económica sin duda, militar en el futuro.

El 31 de mayo, Trump confirma la aplicación del 25% de aranceles sobre el acero y el 10% sobre el aluminio europeo, lo que afectará principalmente a Alemania e Italia, a pesar de ser viejos aliados de los Estados Unidos. Otros aliados, Canadá y México, también están preocupados, mientras que Argentina, Brasil y Australia, que han acordado reducir su producción, se han librado. En cuanto al acero chino, a partir de marzo se le aplicarán estos aranceles. China es el mayor productor de acero del mundo y está experimentando una crisis de sobreproducción. Parcialmente expulsada del mercado estadounidense, China necesariamente buscará vender en otros lugares su producción, de ahí los temores de los grupos siderúrgicos ubicados en Europa. Pero no es solo acero el que está en el punto de mira americano.

Impondremos aranceles a 50 mil millones [de productos chinos], luego a 100 mil millones. Ya sabéis, en algún momento, se quedarán sin munición. (Trump, 12 de abril de 2018)

Los Estados Unidos anuncian el 15 de junio una lista de 1.102 productos de origen chino a la que se aplicarán arancels a partir del 6 de julio, y China toma represalias con medidas similares contra 659 productos estadounidenses. La escalada está en curso ya que Trump ahora amenaza con gravar con tasas del 10% a unos 200 mil millones de importaciones chinas adicionales, y Xi denuncia el chantaje estadounidense y promete represalias.

Evidentemente, los otros imperialismos, grandes y pequeños, claman contra la traición de las reglas del comercio, anuncian medidas de represalia gravando a la misma altura los productos estadounidenses y quieren vaqlerse de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para condenar estas prácticas. Problema: Estados Unidos ahora ponen en la picota a la OMC, acusándola de cubrir el dumping de sus competidores y bloqueando el nombramiento de los jueces de la OMC que decidieron sobre la apelación, dejándola impotente … Trudeau considera que es “una afrenta contra la colaboración de seguridad existente de larga data entre Canadá y los Estados Unidos”, el presidente Macron, al parecer, telefonea a Trump para decirle que su decisión es “un error y es ilegal”, mientras que la canciller Merkel denuncia” una escalada que perjudicará a todos “, especialmente dado que las exportaciones alemanas de automóviles ahora están amenazadas con la imposición de tasas de Trump. En el G7 del 3 de junio de 2017, todos condenaron a los Estados Unidos.

Si los Estados Unidos introducen sanciones comerciales, incluido el aumento de sus aranceles, todos los frutos de las negociaciones comerciales y económicas serán ineficaces. (Nueva China, 3 de junio de 2017)

En el G7 los días 8 y 9 de junio de 2018, Trump finalmente se negó a firmar el comunicado conjunto laboriosamente negociado. Incluso concretó sus amenazas contra los superávits comerciales de Canadá y Alemania. Los otros Estados siguen divididos por sus propios intereses según calibren que tienen más que perder o que ganar al enfrentarse con Estados Unidos. Las burguesías europeas deciden solo medidas leves de represalia lideradas por Alemania, que está a la vanguardia del comercio con los Estados Unidos. Esta respuesta mesurada, sin embargo, no calma la agresividad de los Estados Unidos ,ya que Trump amenaza con gravar al 20%, frente al 2,5% de hoy, todas las importaciones de automóviles europeos, es decir, ¡esencialmente la industria alemana!

El poder político puede causar un gran daño al desarrollo económico y producir desechos masivos. (Engels, Carta a Conrad Schmidt, 27 de octubre de 1890)

La guerra comercial es inseparable del militarismo y es el preludio de la guerra a secas.

Los Estados Unidos negocian unilateralmente con Corea del Norte y rompen el acuerdo multilateral con Irán

Otro frente, más directamente militar, es parte de la rivalidad de los Estados Unidos con China: Corea del Norte. Dando una de cal y otra de arena, Trump consigue que la camarilla estalinista de Pyongyang congele sus proyectos nucleares. Ha habido una cumbre entre el dictador norcoreano y el presidente de Estados Unidos el 12 de junio en Singapur. Esta iniciativa tiene como objetivo restaurar completamente el capitalismo en Corea del Norte y con ello unificar el país bajo su influencia. De este modo, Trump espera presionar a China. De paso, pisotea a sus socios tradicionales que no están asociados en las negociaciones.

Un compromiso de este tipo es la pesadilla de los aliados más cercanos de la región, Corea del Sur y Japón. (The Economist , 9 de junio de 2018)

El imperialismo estadounidense está tratando de recuperar un papel de liderazgo en el Medio Oriente donde ha perdido terreno. El 8 de mayo, Trump anunció su retirada del acuerdo alcanzado en 2015 con Irán y otras potencias imperialistas (incluidas Rusia y China) que instituían la suspensión del programa nuclear y el levantamiento gradual de las sanciones económicas.

En esa línea, Trump intenta ganar a Turquía y se vuelca más que nunca sobre Israel y Arabia Saudita. El 6 de diciembre de 2017, anunció la transferencia de la embajada de los Estados Unidos a Jerusalén, brindando así todo su apoyo a la continuación de la colonización sionista. A partir del 30 de marzo, Netanyahu se dedica a lisiar y masacrar a cientos de palestinos desarmados en la frontera de la Franja de Gaza. En la noche del 9 al 10 de mayo, 28 aviones del ejército israelí atacan posiciones iraníes en Siria. El régimen islamista turco puede reprimir a gran escala. El ejército turco recibe la autorización de los Estados Unidos para intervenir contra los kurdos en Siria e Irak. El sangriento tirano Assad recibe permiso para reducir los últimos bastiones de sus oponentes en Siria.

El jefe de la diplomacia norteamericana, Pompeo, ha amenazado a Irán con “las sanciones más fuertes de la historia», diciendo que “Irán nunca más tendrá carta blanca para dominar el Oriente Medio” y que lo se estaba preparando para “perseguir a los agentes iraníes y sus auxiliares de Hezbolá por todo el mundo para aplastarlos”. Tales amenazas están calculadas para empujar al régimen clerical iraní, que no puede rendirse sin desaparecer, a la huida hacia adelante y justificar mejor la intervención militar. El ala más conservadora del régimen se basa en el sentimiento nacional y el antiimperialismo. El Estado reduce los ínfimos espacios de libertad conquistados por la clase trabajadora y la juventud.

No contento con amenazar a Irán, los Estados Unidos han advertido inequívocamente a los otros países signatarios del acuerdo con Irán, Rusia, China, el Reino Unido, Francia y Alemania, de que sus compañías se expondrán a duras persecuciones y sanciones financieras si mantienen relaciones comerciales y financieras con Irán.

Detrás de Arabia Saudita e Israel están los Estados Unidos; pero detrás de Irán, potencia regional que comete el error de hacerles sombra, el apoyo de Rusia y China es más incierto, dada la enorme ventaja militar de los Estados Unidos en caso de enfrentamiento. La presión del imperialismo estadounidense sobre Irán, lejos de facilitar la lucha de los trabajadores y jóvenes iraníes, es un golpe suplementario, como lo es para los palestinos la instigación y el apoyo brindado a la colonización israelí a cambio de su compromiso militar contra Irán.

Para las trabajadoras y trabajadores conscientes, la consigna de oposición a cualquier sanción económica e intervención militar imperialista contra Irán va de la mano con el apoyo a la clase obrera iraní y la juventud para derrocar a la dictadura islamista reaccionaria, como lo va con el apoyo a los palestinos que luchan por sus derechos contra el Estado de Israel.

Las contradicciones inextricables de los gobiernos imperialistas

Después de mucha escenificación de amistad y proximidad con Trump, que se suponía que se mantendría, Macron ha tenido que cambiar el tono. Junto con Merkel, ha encontrado tonos combativos para oponerse: “¡No seamos débiles, no suframos! ¿Aceptaremos las normas de otro o su tiranía? ¿Quién debería decidir nuestras opciones comerciales? » (10 de mayo de 2018).

Pero detrás de los gestos de orgullo, la realidad es cruel, las burguesías europeas no tienen -o casi- los medios para preservar sus empresas de las sanciones americanas. De hecho, en la medida en que las empresas multinacionales europeas hacen negocios con los Estados Unidos (un mercado más importante que Irán), no pueden escapar a las sanciones.

La Comisión Europea ha tenido a bien sacar de entre las bolas de naftalina un reglamento de 1996 llamado “ley de bloqueo” para evitar las sanciones estadounidenses en Europa, pero el paraguas es muy irrisorio. Así, después de Total, Engie renuncia a su vez a relacionarse con Irán. Alemania será la más afectada, incluidos Siemens y Daimler, pero también Italia y Francia con PSA y Renault, además del petróleo y el gas, sin mencionar los compromisos de venta de Airbus que afectan tanto a Alemania como a Francia. Las posiciones perdidas por el imperialismo europeo serán ocupadas por el imperialismo ruso y chino, puesto que Rusia ya está bajo las sanciones de Estados Unidos y China no está decidida a ceder ante los mandatos estadounidenses.

No existe un imperialismo europeo en el sentido estricto. La Unión Europea es un compromiso tambaleante entre estados burgueses con fronteras demasiado estrechas. La UE está debilitada por la partida de Gran Bretaña (“Brexit”), pero también por la disidencia de los países bálticos y centroeuropeos (“Grupo Visegrád”). El desacuerdo apareció en 2015-2016 con la negativa de Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Hungría … de acoger a los refugiados. No ha disminuido desde que la coalición CDU-SPD liderada por Merkel cerró sus fronteras. De hecho, los gobiernos “populistas” eligen la alianza con el imperialismo estadounidense contra el imperialismo ruso … y el imperialismo alemán. Por esta razón, aunque propagan el antisemitismo dentro de ellos, están estrechamente aliados con Israel.

El 22 de julio, la Unión Europea parecía dispuesta a buscar un compromiso con el Estado de los Estados Unidos a costa de China.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump y el de la Comisión Europea Jean Claude Juncker anunciaron un pacto para desactivar el conflicto comercial entre Washington y Bruselas que se tradujo en aranceles recíprocos… Según una fuente europea, algún arancel nuevo será instaurado por Estados Unidos a los autos importados… La UE aumentará “inmediatamente” sus compras de soja estadounidense, dijo Trump quien, de su lado, prometió revisar los aranceles que le impuso al acero y al aluminio importados de Europa… Trump anunció también que Estados Unidos y la UE trabajaron en forma conjunta para reformar la Organización Mundial de Comercio (OMC). En forma especial, puso a China en la mira a la que acusa de transgredir derechos de propiedad intelectual y de forzar a transferirle tecnología. (El País, 25 julio, 2018)

Para Trump, el comercio internacional es “un juego con suma cero”: según él, lo que gana un país es necesariamente igual a lo que otro pierde.

Esta visión arcaica proviene del mercantilismo. Esta doctrina está superada desde finales del siglo XVIII. Adam Smith y David Ricardo mostraron que el comercio internacional estimula el desarrollo de las fuerzas productivas: la riqueza mundial total es mayor con la especialización que si cada país siguiera siendo autosuficiente. Obviamente, los “economistas clásicos”, vinculados a la burguesía industrial británica, olvidaban que el capitalismo surgió del saqueo colonial y dejaron sin respuesta la cuestión de la distribución del beneficio obtenido por la división internacional del trabajo.

No debe sorprendernos que los librecambistas no puedan entender cómo un país puede hacerse rico a expensas del otro, ya que estos mismos caballeros no quieren entender cómo, en el interior de un país, una clase puede hacerse rica a expensas de otra clase. (Marx, Discurso sobre el libre comercio, 9 de enero de 1848)

La internacionalización de las fuerzas productivas es un fenómeno irreversible del que ni siquiera la economía nacional más grande y poderosa puede escapar.

Las empresas metalúrgicas, con los fabricantes de automóviles a la cabeza, se quejan de las tasas aduaneras al acero, que se traducen en un encarecimiento espectacular de su material de base … Los anuncios de una posible restricción de las inversiones chinas en tecnología americana ha hecho caer esta semana el NASDAQ. (Le Monde , 29 de junio de 2018)

De esta manera, en el espacio de pocas semanas, el mundo se encuentra de repente al borde de una guerra comercial generalizada.

De acuerdo con el informe del Director General de mitad de año sobre la evolución del comercio presentado a los miembros [de la OMC] el 25 de julio, en una reunión del Órgano de Examen de las Políticas Comerciales, los miembros de la OMC han implantado más medidas comerciales restrictivas entre mediados de octubre de 2017 y mediados de mayo de 2018 que durante el período de revisión anterior (mediados de octubre de 2016 a mediados de octubre de 2017). (OMC, 25 de julio de 2018)

El regreso del proteccionismo de los años 1930, lo mismo que lal nuevas amenazas militares, manifestaciones de la decadencia del modo de producción capitalista, en primer lugar el del imperialismo más poderoso, Estados Unidos.

El “patriotismo económico” siempre se construye sobre la espalda de los trabajadores

Cuando una burguesía nacional pierde en el juego de la competencia inherente al capitalismo, alega la deslealtad del extranjero e invoca la defensa de los trabajadores locales. Es tan cierto en los Estados Unidos como en Italia, Gran Bretaña o Francia.

Nuestra industria ha sido el objetivo desde hace años, incluso décadas, de ataques comerciales desleales. Y eso ha provocado el cierre de fábricas, altos hornos, el despido de millones de trabajadores, con comunidades diezmadas. Bueno !eso se va a acabarse! (Trump, 9 de marzo de 2018)

Trump ganó la presidencia al agregar al electorado habitual del Partido Republicano una capa de la clase obrera blanca que votaba más bien por el otro partido burgués, el Partido Demócrata. Una vez más se dirige al “cinturón oxidado”, toda esa área siniestrada por la competencia internacional, pero también por las decisiones de los grupos industriales (incluidas las deslocalizaciones a México y también al sur de los Estados Unidos, menos sindicalizado), cuyos votos busca nuevamente para las próximas elecciones (las de “mitad de mandatoo” en noviembre de 2018, la presidencia de noviembre de 2020). La burocracia sindical de la principal confederación de los Estados Unidos, la AFL-CIO, está ayudando a este engaño.

El presidente Donald Trump, en lugar contentarse con hablar sobre el problema, está haciendo algo por primera vez para resolverlo. Este es un primer paso y lo encontramos positivo. (Trumka, 6 de marzo de 2018)

La burocracia de la confederación rival, CtW (que depende del sindicato de camioneros de IBT), es igualmente social-chovinista.

Estamos listos para trabajar con la Casa Blanca y otros sindicatos estadounidenses para defender estos derechos de aduanas y verificar su aplicación para proteger a los trabajadores estadounidenses y nuestro bienestar nacional. (Hoffa, 8 de marzo de 2018)

Es un engaño. En los Estados Unidos, el proteccionismo que se supone debe devolver las fábricas en realidad causa más daño que crea empleos. Por ejemplo, el grupo Ford, que había renunciado a producir uno de sus modelos en México, de lo que Trump se jactó ámpliamente, lo fabricará finalmente en China para escapar al encarecimiento del precio del acero importado y por lo tanto ¡objeto de los aranceles de Trump! Los tres mayores fabricantes de automóviles de los Estados Unidos producen en el exterior, principalmente en Canadá y México, aproximadamente el 15% de los automóviles que venden en el mercado nacional.

En cuanto a los fabricantes extranjeros, no se contentan con exportar sus vehículos a los Estados Unidos. Para eludir el proteccionismo estatal y el chauvinismo de los clientes, los grupos Toyota, Honda, Hyundai, Nissan y Volkswagen han establecido desde hace tiempo filiales que producen para el mercado interior o para la exportación: 17 fábricas y 65 000 asalariados en total. Además, Fiat tomó el control en 2010 de uno de los tres grupos históricos, Chrysler.

A fin de cuentas, de acuerdo con la consultora Trade Partnership Worldwide, si bien las tasas al acero y al aluminio puedieran crear 92.000 empleos, al mismo pueden destruir otros 250.000. Los trabajadores no ganarán nada en la guerra económica que viene, más bien lo contrario. Ni en los Estados Unidos ni en ningún otro lado. A falta de ningún tipo de mejora en su situación, Trump les vende un nacionalismo ilusorio. Los gobiernos de los Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Austria, Hungría, Polonia, etc. adoptan el populismo, la xenofobia y el racismo.

No podréis créer hasta qué punto son malas estas personas. No son personas, son animales. (Trump, 16 de mayo de 2018)

Es un signo de la putrefacción histórica del modo de producción capitalista en la etapa imperialista.

El mundo del capitalismo decadente está superpoblado. La cuestión de admitir un centenar de refugiados adicionales se convierte en un problema importante para una potencia mundial como Estados Unidos. (Trotsky, Manifiesto de la Cuarta Internacional , mayo de 1940)

Es también es el precio a pagar por las traiciones de las viejas y nuevas direcciones “reformistas” a las luchas revolucionarias del proletariado. La crisis de dirección del proletariado mundial se acentúa. La Internacional Comunista, que era una internacional revolucionaria de masas, se convirtió en un instrumento de contrarrevolución en la década de 1930 bajo el control de la burocracia estalinista de la URSS. La Cuarta Internacional, fundada en 1938 para reemplazarla, estalló en la década de 1950 bajo la influencia del estalinismo y el nacionalismo burgués. Incluso en Francia se encuentran organizaciones del “trotskismo” (POID, POI) que compiten en la defensa de la nación con los restos del estalinismo (PCF) y la socialdemocracia (PS, Générations, la France insoumise).

Defender la “liberación nacional” [en un país imperialista] es una política que parece hecha a medida para distraer la atención de los trabajadores respecto de los problemas fundamentales, para debilitar la lucha contra el capitalismo y obligarlos a buscar el enemigo principal y la causa primera de su miseria fuera de las fronteras. (Trotsky, El único camino , 14 de septiembre de 1932)

El socialismo pequeño burgués o burgués (desde el laborismo hasta el estalinismo) presenta como progresivos el estatismo en general y el proteccionismo en particular, mientras que el fascismo los lleva hasta el paroxismo. Por contra, el ala internacionalista del movimiento obrero siempre ha luchado contra el proteccionismo, desde la fundación de la Liga de Comunistas en 1847 hasta la desaparición de la Cuarta Internacional en 1951-1953.

No creáis que por criticar la libertad comercial tenemos la intención de defender el sistema proteccionista. Decimos que somos enemigos del régimen constitucional, no por eso nos decimos amigos del antiguo régimen. (Marx, Discurso sobre el libre comercio , 9 de enero de 1848)

Entre el electorado, no podían no manifestarse tendencias proteccionistas aquí y allá, pero ¿era preciso tenerlas en cuenta? (Engels & Marx, SAPD, Circular a la dirección del SAPD, septiembre de 1879)

La socialdemocracia lucha contra el militarismo, el colonialismo y el proteccionismo aduanero, del mismo modo que lucha contra todos los aparatos básicos del Estado de clase existente, su administración, su legislación, su sistema escolar, etc. (Luxemburg, El Estado-nación y el proletariado, 1908)

De hecho, aquellos que en el movimiento obrero contemporáneo condenan los estragos de la “globalización” en lugar de llamar al derrocamiento del capitalismo y abogan, como el líder de LFI Mélenchon, por un “proteccionismo solidario” (sic), o los partidarios de Brexit en Gran Bretaña, del tipo CPB, SPEW y SWP, en realidad están detrás de las facciones más reaccionarias de su burguesía.

Por la independencia de clase, por la dictadura del proletariado

No solo Trump es el problema. Todos los gobiernos burgueses recortan en los gastos que mejoran las vidas de los trabajadores y gastan cada vez más en el aparato represivo del Estado (servicios secretos, ejércitos, policía, prisiones …).

Después de 13 años consecutivos de aumentos de 1999 a 2012 y gastos relativamente sin cambios de 2012 a 2016, el gasto militar mundial total aumentó nuevamente en 2017. En 2017, el gasto militar representa el 2,2% del producto interior bruto mundial, es decir, 230 dólares por persona. Los Estados Unidos continúan registrando los mayores gastos militares del mundo. En 2017, gastaron en sus fuerzas armadas más que los siguientes siete países de mayor gasto juntos … China registró el mayor aumento absoluto en el gasto en 2017: 12 mil millones de dólares. (SIPRI, 2 de mayo de 2018)

La clase trabajadora puede salvar a la humanidad de la catástrofe económica, social, ecológica y política a la que le lleva el mantenimiento de la burguesía.

Con el nivel actual de tecnología y cualificación de los trabajadores, es perfectamente posible crear las condiciones adecuadas para el desarrollo material y espiritual de toda la humanidad. Solo deberíamos organizar la vida económica en cada país y en todo nuestro planeta de manera justa, científica y racionalment, de acuerdo con un plan general. Sin embargo, mientras las principales fuerzas productivas de la sociedad estén en manos de grupos, es decir, de camarillas capitalistas aisladas, y mientras el Estado nacional siga siendo una herramienta complaciente en manos de estas camarillas, la lucha por los mercados, por las fuentes de materias primas, por la dominación del mundo, asumirá inevitablemente un carácter cada vez más destructivo. El poder del Estado y el dominio de la economía solo pueden ser arrancados de las manos de estas camarillas imperialistas rapaces por la clase obrera revolucionaria. (Trotsky, Manifiesto de la Cuarta Internacional, mayo de 1940)

Todo depende de la construcción de una nueva internacional obrera capaz de levantar la bandera del comunismo.

27 de julio de 2018

COLABORA CON KAOS