Tras los vetos y el paso a un lado: La última oportunidad de gobierno

Por Hugo Cuevas Soria

Durante estos dos meses desde las elecciones del 28A la formación de gobierno se ha truncado por la falta de altura política de nuestro parlamento. Titular tras titular la disputa por el discurso se ha centrado en colocar a la opinión pública a favor de un tipo de gobierno u otro, prácticamente ni una mención a los programas y necesidades de la ciudadanía. El PSOE, obligado a mirar a su izquierda, se encontraría más cómodo en un escenario en el que Ciudadanos le tendiera la mano. De hecho, así lo demuestran las declaraciones de Pedro Sánchez la noche del 28A en Ferraz: “Nosotros no vamos a hacer como ellos (Cs) que ponen cordones sanitarios al partido socialista, nosotros no vamos a poner cordones sanitarios, la única condición que vamos a poner, es respetar la constitución española y avanzar hacia justicia social, hacia la convivencia y hacia la limpieza política”, respondía a una militancia eufórica, la de los gritos de consignas intrusas como el “¡Sí se puede!” y el “¡Con Rivera no!”.

Ante la negativa de un Rivera pasado de expectativas, subidón notable el de creer que podía sorpassar al PP, Sánchez entregó, nuevamente, el poder a Iván Redondo. El tacticista diseñador de la campaña de sobriedad, centralidad y perfil plano que tan buenos éxitos le cosechó en las pasadas elecciones generales, ha sido el encargado de explorar y diseñar las formaciones de gobierno. Ha tanteado las opciones por la derecha, imposibles en un contexto tan reaccionario como este, y lo ha intentado en solitario, amenazando con nuevas elecciones a los más damnificados por estas: Unidas Podemos y Ciudadanos. Pero, ha terminado chocando de frente con la realidad actual: en España se acabaron los gobiernos monocolor, el bipartidismo es historia. Redondo, fanático de apurar los tiempos al máximo en las negociaciones, responde ahora a la consulta de Unidas Podemos para legitimar su posición de buscar un gobierno en coalición, propone apartar a Pablo Iglesias de cualquier cargo en el gobierno, sí aceptará perfiles independientes. Es lógico que el PSOE no quiera a Pablo Iglesias en el gobierno, comparado con el escueto carisma de Sánchez, la presencia de Iglesias es la de un animal político, el líder que pateó el tablero político español podría eclipsar la figura del presidente al igual que Mateo Salvini ensombrece a Sergio Mattarella.

En cualquier caso, esta última propuesta, que veta no solo a Iglesias sino a todo el partido, nos plantea la siguiente pregunta: ¿Quiere, realmente, el PSOE formar un gobierno en coalición o prefiere provocar nuevas elecciones? Todo parece apuntar que Redondo quiere nuevas elecciones, aprovechar el desgaste de Unidas Podemos y Ciudadanos para encumbrar a Sánchez, convertirlo en un personaje histórico. Pero, en un contexto histórico que cambia a cada minuto, malgastar una buena mano, y 120 escaños sin duda lo son, para redoblar la apuesta puede ser tremendamente arriesgado, recordemos que hace 4 años el PSOE sacaba los peores resultados de su historia, que hace dos meses Rivera iba a liderar la oposición devorando al PP o que Podemos llegó a liderar el CIS en intención de voto. Sin olvidar que la posible aparición a nivel nacional de “Más País”, el partido de Errejón, altera el tablero de forma impredecible, las izquierdas se dividen y es imposible dilucidar quién tiene más que perder frente al nuevo contendiente, Sánchez o Iglesias. Por lo tanto, existiría la posibilidad de que la sibilina mente de Redondo esté jugando un farol, apurar los tiempos, amenazar con nuevas elecciones y exigir independientes, todo para forzar a UP a ceder lo máximo posible.

NUEVO ESCENARIO, NUEVAS OPORTUNIDADES

Ante la nueva tesitura, los de Unidas Podemos han movido ficha, Pablo Iglesias dará un paso al lado. Ganar el discurso al PSOE, colocarlo frente a la opinión pública como principal responsable de la repetición electoral, es clave para que se decante por un gobierno en coalición frente a la posibilidad de nuevas elecciones. Pero, recordemos, la petición de independientes no es solo un veto al líder de Unidas Podemos, el PSOE quiere alejarse de cualquier personalidad fuerte que pueda robarle protagonismo, evitar que ni Pablo ni ningún otro pueda realizar el papel de Salvini.

Llegados a este punto, si hay negociaciones, es posible que Iván Redondo acabe de regalar a la formación morada la posibilidad de blanquear su imagen frente a la opinión pública. Recordemos como una de las claves de la campaña del 28A pasó por mostrar una imagen relajada y presidenciable de Pablo Iglesias. Dado un contexto nacional sobresaturado de discursos pasionales durante años, al que se suma el sprint final del movimiento reaccionario que ha traído la aparición de Vox, la ciudadanía exige sobriedad, no por nada la campaña nacional del PSOE ha sido un éxito. Por ello, aceptar dos o tres ministerios con perfiles amables como Noelia Vera, Xavier Domènech o Alberto Garzón, así como a nuevas caras que refresquen el partido, podría suponer un caballo de Troya en el corazón del gobierno. Una ocasión para deshacer esa imagen pública que caricaturiza a los perfiles de izquierdas como una mezcla histriónica de bandidos y payasos, entre lo ruidoso y lo extravagante, entre lo conflictivo y lo chabacano, entre el terror y el humor.

Por un gobierno que ponga la vida en el centro. Aprovechemos esta oportunidad.

Hugo Cuevas Soria @CusoHugo

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