Publicado en: 22 octubre, 2015

Tras la pista del soldado Schweijk

Por Iñaki Urdanibia

Una de las obras más importantes del la literatura checa, verdadero manifiesto anti-belicista, y…

Por Iñaki Urdanibia

       El valeroso asistente de diferentes oficiales y curas del ejército imperial de Kakania, que diría Robert Musil (era «kaiserlich-königlich -imperial-real- y era kaiserlich und kögnigliich – imperial y real – para toda cosa y persona; se requería empero un saber esotérico para estar seguro de distinguir cuáles eran las instituciones y personas a las que se refería el k.k. y cuáles a las que se refería el k. und k. En los papeles se llamaba la Monarquía Austro-Húngara; en las conversaciones se llamaba “Austria”-es decir, se la conocía por un nombre al que, en cuanto Estado, había renunciado bajo juramento en tanto que lo conservaba en todos los asuntos del sentimiento, como signo de que los sentimientos son al menos tan importantes como las leyes constitucionales, y que las ordenanzas no son las cosas realmente serias de la vida. Por su constitución era liberal, pero su sistema de gobierno era la actitud general era clerical. El sistema de gobierno era clerical, pero liberal era la actitud general de cara a la vida. Ante la ley todos los ciudadanos eran iguales: no todo el mundo, por supuesto, era ciudadano. Había un Parlamento que hizo un uso tan fuerte de su libertad que habitualmente se lee tenía cerrado; pero había también un Acta de Poderes de Emergencia, por medio de la cual se podía disponer sin Parlamento. Y cuando todo el mundo comenzaba a alegrarse del absolutismo, la Corona decretaba que debía retornar de nuevo al gobierno parlamentario ».) la figura desgarbada del « valeroso soldado» pasó a engrosar en conjunto de iconos que planean por la ciudad de las muchas torres, dando nombres a tabernas, nutriendo las tiendas de souvenirs con sus figuras, adornando los parques de diferentes ciudades con esculturas que representan su imagen, y hasta el mismo lenguaje se ha hecho eco de él ya que el nombre ( svej) fue incluido en el léxico checo para dar a entender torpe, tocapelotas….Cumplíase así lo que en parte adelantaba el propio escritor: « no sé si este libro he conseguido lo que me proponía, pero el hecho de haber oído que un soldado le decía al otro: “ eres tan tonto como Schwejk”, demostraría que no. Sin embargo, si la palabra Schwejk se transforma en un nuevo insulto del florilegio de palabrotas tendré que contentarme con este enriquecimiento de la lengua checa ».

Leer la obra de Jaroslav Hasek ( « Las aventuras del valeroso soldado Schwejk» ) es penetrar en los pagos del humor que comienza con hache como el horror, y sumergirse en las casi setecientas páginas que suponen un monumento clásico del más bestial anti-belicismo , y otros antis, y si añado lo último es debido a que Hasek se burla de todo lo que se entendía por orden en imperio de los Habsburgo ( del monarca, de los funcionarios, periodistas, sacerdotes, policías, de los exquisitos brillos vieneses, criticando la marginación de las lenguas y nacionalidades minorizadas); sin entrar en una jerarquización alguna, sí que lo que destaca, como telón de fondo( y de superficie) en toda la obra es el lugar privilegiado que se reserva al ejército, como representante máxima de la estupidez ( por no entrar en calificativos de mayor potencia).

Lo que es claro es que el dichoso soldado no era mudo y que sus interminables peroratas, trufadas de incontables anécdotas escuchadas en oscuras tabernas, son el fiel reflejo de la locuacidad del propio escritor…todo sea por luchar contra el ridículo patriotismo imperial: « Schwejk proseguía sus discusiones con una expresión tan tonta como la que se podía ver en una fotografía que apareció en aquel tiempo en la Crónica de la guerra mundial y cuyo pie decía: “ El sucesor al trono austríaco conversando con dos pilotos derribados por aeroplanos rusos” ».

Hay una antigua taberna llamada U kalicha ( Al cáliz) que es donde Hasek situó a su soldado; es una especie de Floridita en La Habana, que es donde se melopeaba Hemingway con sus innumerables daikiris; el lugar checo no ha llegado a alcanzar tanta celebridad y en consecuencia no recibe tampoco gran número de visitas, mas sí que puede ser atractivo lugar para quienes hayan leído el libro del que hablo, y en consecuencia se hayan acercado al singular e incordiante personaje..

El médico e íntimo amigo de Franz Kafka, Ernst Weiss, afirmó del libro que « era la novela cómica más grande de los últimos cien años, cuyo autor era un escritor genial, aunque completamente degenerado y embrutecido por el alcohol». Qué decir de la opinión de otro gran escritor al que las cervecerías le resultaban tan familiares como su propia casa, Brohumil Hrabal, quien nunca ha dejado de reivindicar su admiración por ese « humor devastador», aclarando con sinceridad que le ha influido mucho en su quehacer.

Hasek introduce a sus personajes siguiendo el esquema estereotipado de señalar un nombre cualquiera, seguido de un oficio cualquiera, completado de una indicación geográfica. Se da así en su obra una identificación entre el personaje y el lugar del que procede y su ser, pura ficción, se disuelve en la logorrea que sigue en anécdotas mil e historias curiosas.

En principio, el libro lo editó él, en fascículos y lo repartió con sus amigos entre los clientes de los bares de la zona, colocando carteles amarillos y negros que daban cuenta de la publicación..

Sin entrar a relatar las innumerables anécdotas que irrumpen en cada páginas del libro me conformaré con subrayar algunas de las características esenciales, a modo de denominador común, que dominan la obra.

Un lugar destacado del libro reside en el encendido elogio del asistente, reivindicando la importancia de los ayudantes que en vez de ser lo que los jefes quieren, son al fin y al cabo su alter-ego maligno, que no se corta a la hora de tender trampas e imaginar triquiñuelas con el fin de   despistar al jefe.

Schweijk es un payaso, hasta su vestimenta es la propia de un clown . Se cuenta que cuando fue llamado a filas se presentó con una amplia chistera en la cabeza. Finge a la vez ser un perfecto idiota…espejo de la bobería y la estupidez. Ante la furia de los oficiales , muestra una tranquilidad y una parsimonia desesperante y las argumentaciones rozan la falacia o el lanzamiento de balones fuera…En el sinuoso recorrido el lector siempre se quedará con la duda de si realmente es un idiota de tomo y lomo o un ser dotado de una astucia sin par . El recurso a la falsa idiocia, su proverbial pachorra, su intencionada torpeza, su no inmutarse provoca ridículos mecanismos de incongruencia y falta de sentido, trastornos de salud, confusión.

Perfecta obediencia, boba, docilidad a prueba de bomba…servir al emperador « hasta romperse los huesos» y así se presta a los más arriesgados trabajos como quien va de picnic; su celo a la hora de cumplir las órdenes recibidas, al pie de la letra y sin recurso a la flexibilidad o a los cambios sobre la marcha, hacen que los mandatos se vean en su ridiculez, como si fueran desnudados por el aparentemente sumiso soldado; admite sin remilgos las acusaciones. Si en Kafka Josef K. se ve asaltado por la culpabilidad y se pregunta por su posible responsabilidad en lo que le sucede , el soldado Schwiejk lo que hace es embrollar las piezas mostrándose absolutamente crítico, burlón hasta la grosería . Ejecuta lo ordenado a pesar de los pesares…con tanta urgencia e inflexibilidad que provoca malentendidos…qué bello morir… y otras frases del estilo le convierte en el más fiel servidor del emperador, y en el más fiel cumplidor del orden y como tal predicador fogoso del patriotismo, postura que hace que quienes le rodeen flipen en colores a la vez que se mosquean ante semejante celo.

Hay escenas escatológicas y términos que , sin recato, se mueven por los límites de la mierda: paradigmática las escenas de cagalera, o la cagada colectiva en las letrinas…que hacen que se vivan momentos realmente absurdos como cuando en tal situación aparece un general y hace dudar al cumplidor soldado acerca de si debe ponerse firme y cuadrarse ante el oficial o no ( cruce la estupidez militar y escatología burda). Si en alguno de sus Diarios Kafka señalaba las soluciones que le había dado un amigo para solucionar los problemas de estreñimiento, a Hasek y a sus personajes no les hace falta ningún laxante ya que tienen una enorme facilidad para irse de varetas…la mierda inunda las trincheras, no solo las letrinas…Alguien dijo con tino que Hasek « metía el termómetro en el recto de la guerra ». Acerca de este aspecto resulta de interés recordar la postura del escritor acerca del uso de cierto tipo de lenguaje considerado de mal gusto: « las personas que se enfadan por las expresiones fuertes son cobardes , pues la vida real les sorprende y precisamente las personas débiles son las más perjudiciales para la cultura y el carácter ».

Las bromas y los chascarrillos se intercalan muchas veces sin venir a cuenta, pero entre medio de ellos se puede observar muchos casos de confusiones judiciales ( condenados a muerte que “afortunadamente” tras ser ejecutados se descubrió su inocente…) , críticas a la burocracia imperial, y críticas bestiales al emperador que cuando no es un tonto del culo redomado, es un cagón de tomo y lomo…coincidiendo con el retrato de Léon Bloy: « viel imbécile», «malodorant cacogénaire» Hasek le califica enre otras lindezas como : «modorro idiota notorio». En esta obra no se da, desde luego, ninguna nostalgia del tipo de la que mostrasen otros escritores del imperio, como su compatriota Léo Perutz, como Joseph Roth, Bruno Schulz o el mismo Stefan Zweig…más cercano estaban sus posturas con las del disolvente Karl Kraus por su tono demoledor y sus afiladas críticas de la reluciente fachada del merdier austro´húngaro ( sobre todo austro)…situándose en las antípodas de los nombrados…Destaca una inequívoca falta de afecto por « el mundo de ayer» y por los brillos de la elegante Viena. Todas esas luces resulta para él muestra del ridículo, de lo repugnante, de la corrupción del oxidado sistema( comisarías, prisiones, renqueantes trenes militares, burdeles, cuarteles, lazaretos, letrinas…deteniéndose en todos los escalones: oficiales, gendarmes, generales mayores, comisarios, empleados de policía, capellanes, damas de la caridad o solteras beatas…), nada queda fuera de su sarcasmo y de su siempre aguda pluma.

Todo el escalafón queda repasado sin piedad: el terrible general mayor von Scwarzburg le inspira su desastroso discurso sobre la calvicie, bajando en el escalafón de mando: el coronel Kraus von Zillergut , el zafio subteniente Dub son retratados en sus respectivos tics y su abundante estupidez humana, reflejada en el estamento militar.

A lo largo de todo el libro se pueden observar los desprecios que sufren los checos y su lengua, anulada por la omnipresencia y omnipotencia de la lengua germana. En este orden de cosas el discurso que se filtra en la novela es el del Homo bohemicus…convertido en un insolente e indolente voceras que no se corta con el fin de   dejar oír su voz silenciada por otras voces más poderosas que le han excluido habitualmente de la historia; reivindica su singularidad y la idiosincrasia propia de una de las culturas esenciales en la constitución de la nación checa.

Cualquier de lectura se verá ante la inevitable pregunta ¿ es un libro cómico ? Sin lugar a dudas su lectura provoca carcajadas ( Otto Katz y otros capellanes / padre Lacina, padre Ibl, padre Martinec…verdadero teatrillo grotesco…de oficiales, soldados…), pero tampoco esdifícil hallar una mueca de horror en el rostro del soldado / del escritor ante el absurdo de los reglamentos y de las convenciones sociales en general – se dan , en el terreno judicial, ciertos parecidos con El Proceso kafkiano-… mas siempre con un descaro que llega a vacilar con lo más sagrado sin evitar recurrir a los más sangrantes oximorones ( «alegrías de la guerra»… ). Sus crudas, y como queda dicho muchas veces cercanas a la mas cruda basicomanía ( tricheras repletas de mierda de los diferentes países…) acercan sus descripciones al más puro expresionismo en consonancia con la deformada forma de los cuadros de los Otto Dix, George Grosz o…

Jaroslav Hasek en diez brochazos y pico

Como queda dicho el escritor ( 1883-1923) y su criatura pertenecen al conjunto de figuras inevitables en Praga, además de sus torres y su cementerio judío, con especial atención a la sepultura del rabino Low, puede ser considerado como una de las plumas junto a las de Kafka, Hus, Rilke, Seiffert o Meyrink; la pluma de Hasek es la un saboteador que con absoluto descaro deja ver su honda vena ácrata, y como uno de los más hábiles autores en lo que hace al campo de la escritura satírica.

Nacido en 1883, ese vagabundo, anarquista, periodista y mil oficios más, desvela en sus obras todos los vicios y las absurdidades de la organización social, llevando los principios de la organización hasta los límites del absurdo, centrando su mirada de manera especial en el imperio austro-húngaro.

Su afilado espíritu crítico no se limitaba a tal imperio ya que tras su experiencia de la revolución su mirada trasladó su despiadada observación a la descripción de otro desorden: tal es la temática         de sus Aventuras en el ejército rojo, que se parecían como dos gotas de agua a las relatadas del soldado Schwejk.

Vagabundo, empleado de banca, periodista, y creador –a modo de incómodo Golem- del emblemático soldado Schwejk, personaje propio de la picaresca, un ser amoral que roza los bordes de la estupidez, y que se balancea entre un Sancho Panza y un frecuentador de los bajos fondos, carente de escrúpulos.

Declarado « tonto»-pero que muy tonto- por los tribunales médico-militares, se ve enrolado de nuevo en el ejército por los rebotes de la vida. « Lo que es demasiado sabio es, en ocasiones, demasiado tonto» ( Detlev von Liliencron)…Cómo no recordar las carcajadas de la ignorante sirvienta tracia ante la caída de Tales de Mileto-considerado uno de los hombres más sabios de Grecia- a un profundo agujero al ir ensimismado contemplando el cielo.

Biografía

       Nace en Praga el 30 de abril de1883 y su vida puede interpretarse como diferentes flashes cómicos, que se encabalgan a modo de variante collage, en paralelo de las imágenes del cine mudo( como la versión cinematográfica de su soldado) que va desde el Hasek-droguero, al marido, al redactor de revista zoológica, comerciante y falsificador de perros, político, soldado, comisario bolchevique…todas las facetas con un denominador común: un ser bromista ad nauseam , parlanchín y guasón, y pícaro de taberna. Difícil dar crédito a todas sus fanfarronadas y al coro de las historias narradas por sus inseparables amigos de vasos y cogorzas salvajes.

Su primer empleo fue en una droguería-especiería ( Las tres esferas de oro ). El dueño de la tienda era aficionado a pintar ángeles y otras figuras en cristales que utilizaba para adornar su establecimiento convirtiéndolo así en más atractivo …Hasek quiso también participar con su creación artística pintarrajeando irrespetuosamente algunas pinturas del señor Kokosha; este enfurecido le despidió del trabajo.

Dispuesto a ascender en la escala social y conseguir más ingresos con el fin de contraer matrimonio, se hizo, en 1908, con el cargo de director de una revista de divulgación zoológica ( El mundo de los animales ). La publicación se convirtió en un extenso y variopinto catálogo de animales imaginarios e imposibles, que hubieran hecho las delicias de Borges. Firmaba a menudo con el nombre de su inseparable amigo Lada, que por otra parte fue quien le ayudó a publicar y posteriormente distribuir su libro, amén de ilustrarlo. Las protestas y cartas al director de diferentes científicos no se hicieron esperar; Hasek siempre se salía por la tangente e insultante, se dedicaba a discursear sobre el alcoholismo en el mundo animal, las reacciones de los distintos animales ante la música, o…inventándose taxonomías disparatadas, razas nuevas…y no privándose de aventurar ciertos comportamientos futuros de los animales de la ciudad ( invasión masiva de los ratones del río Moldau, la conversión de los lobos en animales de compañía en unos pocos…). El señor Václav Fuchs, dueño de la publicación, al borde del ataque de nervios y abrumado por las continuas quejas de los suscriptores, expulsó al inventor.

En lo que respecta al tema matrimonial : el señor Mayer, empresario de alto copete, no estaba dispuesto a entregar la mano de su hija Jarmila a un borracho de profesión , sin oficio ni beneficio; la hija díscola, sin embargo, admiraba las baladronadas de Jaroslav, y ya fue el summum cuando su novio fue detenido por ultraje a un policía. Tras unas cartas milindrosas y plenas de banalidades y florituras merengadas de Hasek, al fin se aceptó la boda. El hombre parecía haberse arrepentido de su disoluto pasado y prometió ser un ser ordenado…poco duraron las promesas, ya que las salidas nocturnas, propias de un gato, se convertían en desapariciones de varios días que pasaba sumergido en el alcohol ( recuerdo al rumbero catalán Gato Pérez, descrito por su difunta esposa). Ni el nacimiento de un hijo frenó al indómito golfante ( un día se olvidó al hijo en una taberna, se jugó a las cartas el dinero que debía dedicarse a la compra de un cochecito para el bebé y otra que fue la definitiva-pues la mujer y su familia no estaba dispuesta a soportar más al caballero- : viniendo los padres de su esposa a visitarla tras haber parido, él desapareció con la excusa de ir a por cervezas para ellos, y …)…Más tarde se casó con una huérfana rusa conocida cuando él era comisario del ejército rojo…de vuelta a Praga la paseó por los tascucios como a un mono de feria…trató de retomar su relación con su esposa, Jarmila, inventándose todo tipo de paranoicas historias ( le habían obligado a casarse con la rusa, le seguían los bocheviques…) . Nada consiguió y hasta a su hijo, que a la sazón tenía ya nueve años, fue presentado como el « señor redactor» ya que se le había contado que su padre había muerto en el frente de Siberia.

En 1911, inauguró un Instituto Cinológico ( léase una tienda de perros) que se surtía de los canes vagabundos que pillaba por las calles de Praga, luego todo era coser y cantar: invención del pedigrí que fuera menester, hasta que los clientes se dieron cuenta de las burdas falsificaciones…

Ese mismo año fundó con sus amiguetes el Partido del progreso moderado en los límites de la ley…Organización fantasma y dedicada a cantar las maravillas de la bohemia tabernaria. Su sede –como no podía ser de otro modo- estaba en una tasca, en la que el elogio del alcohol, y las propuestas chirenes predicaban, en medio del desafasado pasote alcohólico, un gradualismo tranquilo…El disparate de las reuniones de la singular militancia hizo que la taberna se convirtiera en una atracción para los intelectuales y artistas de la ciudad. Los votos conseguidos en la elecciones…no llegaron a veinte.

Comediante. Si en el terreno político Hasek había mostrado unas sobresalientes dotes, combinación de improvisación con un espectacular derroche de humor, estas mismas dotes le sirvieron para participar en la representación en diferentes espectáculos, prodigándose por diferentes cabarés con personajes desenfrenados como él. A su vuelta de Rusia, actuó en diferentes cabaréts, presentándose a sí mismo como « sinvergüenza y farsante»…Es la época de explosión dadaísta y en Praga, los seguidores de Tristan Tzara y Hugo Ball, montaron sus números escandalosos.

En 1915 fue llamado a filas, y hasta mostró, antes de deber dirigirse al 91º batallón de infantería, ciertos amores patrios que lucía en sus desentonados cantos por las noches tabernarias…Más tarde se creó un gran número de leyendas sobre sus peripecias militares: muerto, varias veces si se tiene en cuenta las dispares versiones ( ahorcado, fusilado, apuñalado, descuartizado…). Lo que sí que responde a la realidad es que no se lo puso fácil a sus superiores.

Su compañía sufrió grandes pérdidas… El pánico era tal en el frente que llegando Hasek con trescientos prisioneros rusos, al verle llegar los oficiales huyeron acojonados, dejándole más solo que la una y a merced de los detenidos.

Allá, en el campo de prisioneros reinaba el tifus y la disentería al por mayor, se convirtió en propagandista de la resistencia anti-austriaca. Los vigilantes rusos, aun desconfiando de los supuestos rebeldes contra sus propios mandos, permitieron que formasen unidades checoslovacas ( 1916) a las que Hasek no dudó en enrolarse. Él tomó una singular iniciativa que proponía unir Bohemia a la patria de los Romanov y coronar al zar como rey de Bohemia. Sus soflamas levantaron enormes suspicacias entre quienes recordaban el pasado político del sujeto. Hasta fue detenido por algún incendiario panfleto contra algunos de los dirigentes de su propia organización…del marrón se libró gracias a que se halló metido en el corazón del frente.

Llegada la revolución de octubre, al principio se enfrentó a los bolcheviques, convertido, pasó a cantar de manera fogosa las virtudes del nuevo régimen soviético…El mando checoslovaco no miraba con bueno ojos tales posturas y nuestro hombre se libró haciéndose pasar por tonto, esta vez « hijo tonto de nacimiento de un colono alemán en Turquestán»…nuevas caretas, nuevos disfraces: payaso, tonto, zoquete…Más adelante fue detenido por los rojos que le consideraron un infiltrado del enemigo y fue entonces cuando se dio el giro en sus posiciones…el mismo 1918 se encuentra en el estado mayor de la 26ª división, respondiendo al nombre de Jaroslav Románovic Gasek…no para de viajar, elaborar revistas, organiza un cuerpo específico contra los espías. Se convierte en temido comisario político. Se cuenta que por aquellos años, por increíble que resulte, había dejado de beber.

Sea como sea, y al fin y a la postre, puede afirmarse que su mundo es la taberna, y allá se da el mapa del mundo a nivel micro, con la mirada de golfos, rufianes, borrachos, excéntricos y chiflados…siempre sin medida, bufón, impenitente bromista, con claras dosis de rechazo dadaísta, ajeno a normas y restricciones…« ni en dioses , reyes ni tribunos…». Siempre dispuesto a montar el número, simuló que se arrojaba al río desde el puente Carlos, al ser rescatado declaró ser Fernando V, el bueno…fue internado en un manicomio.

La vuelta de Rusia fue clamorosa, recibido por cantidad de amigos les presenta a su nueva mujer como la princesa L´vova, nieta del jefe del primer gobierno provisional ruso, contando que le había liberado de la garras bolcheviques. Las tabernas se llenan para escuchar sus increíbles historias…harto, colgó el uniforme, y se dedicó en cuerpo y alma a la vida de las tabernas. Cambios de domicilio y se instala con su nueva mujer en casa de un amigo…

Y entre trago y trago escribe su novela, llamativos carteles anunciaban su publicación en fascículos semanales…se vendía por las tascas de la zona. Mucho tuvieron que tirar de él sus amigos para que continuara con la escritura… al final, se trasladó , aconsejado por otro miembro del « Lúpulo y la Burla» a un poblado , en donde se hospedó en una posada-bar, donde siguió con la escritura.

Con las primeras ganancias se compró una destartalada casucha, y a pesar de su cada vez más menguada salud ( asmático, afectado de tuberculosis e hinchado), no dejó de beber y en 3 de enero de 1923 acabó su vagabundeo por distintos garitos y tugurios…La gente no se creía la noticia, pues pensaban que era otra de las trolas de Jaroslav Hasek.

Indudablemente el escritor no hablaba de oídas, en su inacabada y voluminosa novela, sino de lo que había vivido en su camaleónica existencia, y cierto también que las historias que ponía en el haber de sus valeroso soldado eran historias que o bien había vivido en primera personas o que ciertamente había escuchado en las interminables chácharas de las cervecerías praguenses.

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