Tras el 28A, la mejor garantía para recuperar derechos y cambiar nuestras vidas es movilizarse y unificar las luchas

El PSOE gana estas elecciones y Unidas Podemos vuelve a postularse para formar gobierno

El PSOE con Pedro Sánchez ganó las elecciones del pasado 28A. La participación ha aumentado considerablemente con respecto a las elecciones del 2016 (cerca de 6 puntos) alcanzando el 75,75%. Sin duda, esto es debido al miedo a la repetición de un escenario a la andaluza con una extrema derecha decisiva. Sin embargo, eso no significa que el PSOE haya reanudado la confianza con el electorado.

Más bien parece que este aumento tiene que ver con el voto útil en contra de la posibilidad de que las tres derechas acabaran gobernando en el conjunto del Estado. Dicho esto, sí es cierto que el PSOE, que hace unos años muchos daban por muerto comparándole con otros partidos socialistas europeos como el PASOK griego, no sólo sigue vivo sino que acaba de sacar su mejor resultado desde 2011. Así pues, al PSOE le han votado 7 480 755 personas (28,68%) contra 5 424 709 (22,66%) en 2016 pasando de 85 a 123 diputados.

En cuanto a Unidas Podemos, el descenso ha sido muy importante. Con una participación casi similar (73,2% en 2015 y 75,75% en 2019), ha perdido 2 379 509 en 4 años si sumamos los votos que entonces sacaron PODEMOS e IU (6 112 438 votos) lo cual representaba un 24,33% de los votos contra un 14,31% el 28A y una pérdida de 29 diputad@s. Las divisiones y enfrentamientos internos conjuntamente con la orientación de subalternidad con respecto al PSOE y de inutilidad para fomentar la movilización han hecho que Podemos e IU pasen del sorpasso al PSOE a la posición de simple muleta del mismo. Un ejemplo de esa política ha sido la llevada a cabo en Castilla La Mancha, que ha conllevado que se quede sin un solo diputado en dicha comunidad autónoma al haber sido cómplice de la aprobación de unos presupuestos antisociales.

 

Derrumbe del PP: trasvase de los votos a Cs y Vox y entrada de la extrema derecha

El PP de Pablo Casado ha sacado sus peores resultados de la historia alcanzando 4 356 023 votos (16,7%) y 66 diputad@s perdiendo así 71 diputad@s con respecto a 2016 y 120 diputad@s con respecto a 2011. Sin embargo esto no significa que el bloque de la derecha se haya debilitado en exceso aunque pierda 25 diputados. Ha habido, sobretodo, un trasvase de votos del PP a Cs y a Vox. En efecto, si nos fijamos en los resultados de 2016 el bloque de las derechas (PP, Cs, UpyD y VOX) sumaban 11 127 017 votos con el 69,84% de participación contra 11 169 796 votos (PP, C’s y VOX) el pasado 28 de abril con un 75,75% de participación.

Cs está a punto de alcanzar al PP sumando 4 136 600 votos (15,86%) y 57 diputados y sobrepasa a dicha formación en Madrid, Catalunya y Andalucía. Los años de corrupción del PP que no le habían pasado factura electoralmente hasta ahora sí han permitido en esta ocasión que Cs consiga estar a las puertas del sorpasso.

En cuanto a Vox, aunque haya conseguido menos diputad@s que los que las últimas encuestas le auguraba, no merece que se minusvalore la importancia del hecho de que la ultraderecha haya conseguido introducir a 24 diputados en el Parlamento pasando de apenas 46 781 (0,2%) en 2016 a 2 677 173 votos (10,26%) en 2019. Sin embargo, de nuevo aquí podemos decir que el aumento de Vox está ligado a la bajada del PP. La ultraderecha ha logrado agrupar al electorado de derechas más movilizado y radicalizado por la cuestión nacional centrando su campaña en la unidad de España y en el miedo a la inmigración.

El discurso de Vox y las previsiones en los sondeos ha hecho que tanto PP como Cs derechicen aún más su discurso. Con todo esto, el derrumbe del PP no significa el derrumbe del voto de derechas ya que en muchas comunidades las tres derechas acaban por delante del bloque de la izquierda (Madrid, Aragón, Cantabria, Castilla La Mancha, Castilla León, La Rioja, Murcia…).

 

Las organizaciones nacionalistas en Catalunya y Euskadi marginalizan a las 3 derechas españolistas

Los resultados de las organizaciones nacionalistas de Catalunya y de Euskadi van en aumento con respecto a las elecciones de 2011, 2015 y 2016. ERC, Junts per Catalunya, PNV y Bildu pasan de 24 diputados (2016) a 32 diputados (2019) aumentando todos sus resultados salvo Junts per Catalunya que baja ligeramente de 8 a 7 diputad@s. ERC gana las elecciones en Catalunya pasando de 629 294 votos (2,63%) en 2016 a 1 015 355 votos (3,89%) en 2019 (de 9 a 15 diputados). La formación Front Republicá liderada por Fachín no consigue ningún escaño quedando justo por detrás de VOX con 113 008 votos (2,74%).

En Euskadi, el PNV gana las elecciones pasando de 286 215 votos (1,2%) en 2016 a 394 627 (1,51%) en 2019 (de 5 a 6 diputados). En cuanto a Bildu también aumentan sus diputados (de 2 a 4) aunque lejos de los resultados de la candidatura AMAIUR de 2011 dónde sacaron 7 diputados por delante del PNV.

En dichas nacionalidades históricas, el papel de las derechas españolistas se ha visto claramente en retroceso. En Euskadi ninguna de las 3 saca ningún diputado. El PP pierde los 2 diputados de 2016 pasando de 147 639 votos (12,85%) a 94 518 votos (7,44%), quedándose sin escaño Javier Maroto, mano derecha de Pablo Casado. Mientras que Cs y VOX alcanzan respectivamente 3,14% y 2,21% de los votos. En cuanto a Catalunya, mientras que Cs se mantiene más o menos como en 2016 con cinco diputados, el PP casi desaparece pasando del 13,36% al 4,85% (de 6 a 1 escaño). VOX consigue 1 diputado con el 3,6% de los votos.

Si bien es cierto que el referéndum del 1 de octubre y la lucha por el derecho a decidir en Catalunya ha avivado a las tres derechas españolistas y puesto en el centro del debate en el resto del Estado Español elementos reaccionarios, no es menos cierto que en esas naciones sin Estado el papel de la derecha tradicional se ha visto en descenso. Cabe destacar en ese sentido la disminución de Cs entre las elecciones catalanas de 2017 en las que consiguió 1 109 732 votos (25,35%) siendo entonces la primera fuerza a 477 096 votos en las elecciones de este domingo.

 

Ante un gobierno del PSOE en solitario o con Unidas Podemos, la mejor forma de cambiar nuestras vidas es la movilización sostenida de nuestra clase

Todas las declaraciones de la actual dirección del PSOE apuntan a que van a intentar conformar un gobierno en solitario y en minoría. Nada por tanto de gobierno con Unidas Podemos por ahora. En cuanto a uno con Cs, eso parece aún más difícil tanto por el actual posicionamiento de la formación de Albert Rivera como por la presión de las bases del PSOE que ya dejaron claro durante la celebración de la victoria electoral la misma noche del domingo que “con Rivera, no”.

Por su parte Unidas Podemos sigue en sus trece y vuelve a reiterar su ofrecimiento para entrar en un futuro gobierno de Pedro Sánchez convencido de que su participación puede hacer que ese gobierno aplique políticas sociales que mejoren las condiciones de vida de la gente trabajadora y de la juventud. Cuando es justo lo contrario lo que ocurre: primero se entra en un gobierno con el PSOE y luego se justifican las políticas antisociales. Como si la experiencia andaluza de 2012 del gobierno PSOE e IU ya se hubiese olvidado.

Según todos los datos, nos acercamos a una nueva recesión. Es más que probable que el próximo gobierno de Sánchez acabe aplicando nuevas políticas de recortes. Frente a eso, lo que podrá detener al PSOE no será que Unidas Podemos tenga o no ministros sino si existan o no movilizaciones sociales estatales fuertes y reforzadas por las organizaciones del movimiento obrero. Será necesario que las direcciones sindicales salgan de su letargo y movilicen a pesar de que el gobierno esté encabezado por el PSOE.

De no darse dichas movilizaciones y de llevar a cabo el PSOE nuevas políticas de recortes, el escenario a medio plazo será inevitablemente de un aumento de la extrema derecha y de una posible recomposición de la derecha por medio de Cs. En ese sentido, la responsabilidad de las organizaciones sindicales y de las organizaciones políticas a la izquierda del PSOE va a ser muy importante.

Después de 10 años de crisis del sistema capitalista, el mapa institucional ha dado un vuelco importante. Sin embargo, ninguna brecha seria se ha abierto para la izquierda anticapitalista y revolucionaria en el conjunto del Estado. Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR pensamos que el conjunto de dichas organizaciones debería, además de intervenir conjuntamente en la lucha de clases, dar pasos con el fin de visibilizar una alternativa a la izquierda reformista así como un programa de urgencia social para nuestra clase y la juventud.

Poner el NO pago de la deuda, el fin de la violencia machista, la libertad de circulación, la prohibición de los despidos, el derecho a decidir de los pueblos, la nacionalización de la banca, la expropiación de las viviendas vacías de entidades financieras, la derogación de las reformas laborales o el aumento de los salarios y las pensiones al mismo nivel del coste de la vida en el centro del tablero tal y como ya ocurriera en el 2011 con el 15M, las mareas, las huelgas generales, la lucha de los mineros, etc.

Para ello sería útil poder tener un encuentro estatal en el que todas esas organizaciones políticas, sectores sindicales y activistas sociales pudieran poner en común con el fin de recuperar todos los derechos perdidos durante estos años y de abrir una brecha a la izquierda del reformismo que pueda ser una alternativa para nuestro bando.

 

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