Trabajar por comida y alojamiento

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Un nuevo y aberrante fraude laboral se abre camino en ciudades como Barcelona. «Decenas de jóvenes descubren la capital catalana a través de voluntariados. O falsos voluntariados, porque realizan trabajos normalmente remunerados. Solo hace falta navegar cinco minutos en la página de Worldpackers u otras similares, como HelpX o Workaway, para comprobarlo».
«Los voluntariados han existido toda la vida pero las plataformas tecnológicas les han dado otra dimensión».
«La normativa estatal es clara. Exige que el voluntariado sea una actividad solidaria que se realice por una causa social, ambiental, educativa, cultural, de cooperación internacional, etc. En ningún caso laboral. Por eso, este tipo de práctica es ilegal, es trabajo no declarado. Supone un fraude a la Seguridad Social y un riesgo para el voluntario, que además de no cobrar está totalmente desprotegido».

(Entradilla a la noticia de Marco S. Noferini)

 


 

Trabajar por comida y alojamiento

Hostales y centros culturales sacan provecho de personas que quieren viajar sin gastar dinero

Son las siete de la tarde y Nahuel está de turno en la recepción. Es el día siguiente a San Juan y su voz transmite alegría. O al menos eso parece por teléfono. Con toda naturalidad, cuenta su experiencia de voluntariado en un hostal rural de El Prat. “Contacté con los propietarios a través de la web Worldpackers. Me ofrecieron trabajar en la recepción 20 horas a la semana a cambio de alojamiento en una habitación compartida y dos comidas al día. Empecé en junio y me quedo hasta septiembre”. Nahuel aceptó el trato sin dudarlo. Estaba en Argentina. Quería viajar, conocer Barcelona, y este voluntariado se lo permite sin apenas gastar dinero.

 

 

A sus 29 años, es el tercero que realiza. Brasil Uruguay fueron experiencias geniales y esta también va camino de serlo. Además, Nahuel trabaja media jornada en un café de Barcelona para ganar algo de dinero. Como él, decenas de jóvenes descubren la capital catalana a través de voluntariados. O falsos voluntariados, porque realizan trabajos normalmente remunerados. Solo hace falta navegar cinco minutos en la página de Worldpackers u otras similares, como HelpX Workaway, para comprobarlo.

“Estoy en la recepción de un hostal de El Prat 20 horas a la semana”, dice un joven encantado con la experiencia

“¡Urgente! Mantenimiento y construcción. 30 horas a la semana. A cambio: camping, comida y terapias holísticas gratis”, reclama un centro budista de las afueras de Barcelona. “Sea nuestro mánager de comunicación 32 horas a la semana. Habitación compartida, clases de yoga y comida a cambio”, ofrece un centro sociocultural de Nou Barris. “Turno de noche en la recepción y tareas de limpieza 27 horas a la semana. Alojamiento, comida y tours turísticos gratis”, anuncia un hostal de la Dreta del Eixample. En las webs, también se anuncian granjas, casas rurales y familias que buscan voluntarios para tareas de limpieza o cuidado del huerto y las mascotas.

Los voluntariados han existido toda la vida pero las plataformas tecnológicas les han dado otra dimensión. Los han puesto al alcance de todos y han normalizado actividades presuntamente solidarias que antes no existían o bien se desconocían. La que realiza Nahuel es un claro ejemplo, comenta Anna Ginès, profesora de derecho laboral en Esade. “La normativa estatal es clara. Exige que el voluntariado sea una actividad solidaria que se realice por una causa social, ambiental, educativa, cultural, deportiva, comunitaria, de ocio o cooperación internacional. En ningún caso laboral, porque para ello está el empleo remunerado, como el de recepcionista, obrero, gestor de comunicación o encargado de la limpieza. Por eso, este tipo de práctica es ilegal, es trabajo no declarado. Supone un fraude a la Seguridad Social y un riesgo para el voluntario, que además de no cobrar está totalmente desprotegido”. Los voluntarios no firman ningún contrato, toda la relación que tienen con la empresa es de palabra, comenta Pau, otro voluntario que tiene una web donde cuenta su experiencia.

Nahuel considera que el hostal ya retribuye su trabajo cuando le ofrece alojamiento y manutención. Pero esto también es ilegal, dice Ginès. “La ley establece que sólo un máximo del 30% del sueldo se puede cobrar en especie. El resto se debe percibir en metálico y siempre respetando el salario mínimo interprofesional”. Además, las entidades que ofrecen voluntariados deben estar expresamente autorizadas para ello. No pueden ser empresas convencionales, como un hostal o un centro cultural.

Distinto es cuando un ciudadano participa en una oenegé, o cuando dos particulares, que son amigos –o nuevos amigos que se han conocido a través de las plataformas– acuerdan realizar un trabajo esporádico para hacerse un favor, como hacer la compra o cuidar la mascota. “El fraude en las empresas es evidente”, concluye Ginès. Las compañías aprovechan la figura del voluntario para ahorrarse puestos de trabajo reales. Una trabajadora del hostal del Eixample asegura que trabajan una quincena de recepcionistas y casi la mitad son voluntarios. En el caso del hostal donde está Nahuel hay siete trabajadores y dos de ellos son voluntarios.

Mientras que este colectivo habla abiertamente de este tipo de actividades, la Administración no ha oído prácticamente nada del tema. Fuentes cercanas a la Inspección del Trabajo de Barcelona aseguran que no tienen constancia de denuncias sobre estos casos. En la Inspección de Trabajo actúan solo si reciben una denuncia, comentan fuentes próximas y, desde el ministerio sólo se han puesto en marcha campañas contra la precariedad en el sector de las camareras de piso. Nada sobre falsos voluntariados en la hostelería. Mientras, centenares de jóvenes conocen el país trabajando de forma ilegal a cambio de una cama y un plato de comida. Ginès comenta que “algo falla cuando la mayoría de ellos están entusiasmados con la experiencia”.

Las plataformas no se hacen responsables

Worldpackers, Workaway o HelpX son algunas de las plataformas más conocidas entre las personas que eligen el voluntariado para viajar de forma asequible. Estas compañías, que operan a nivel mundial, se dedican a poner en contacto oferta y demanda. El servicio es gratuito para las organizaciones mientras que los usuarios deben pagar una cuota de unos 40 euros al año para usarlo. “Somos un marketplace, un intermediario. Anfitrión y ayudante pactan su relación de forma individual”, comentan fuentes de Workaway. Esta plataforma anuncia voluntariados en todo tipo de organizaciones. En el caso de empresas, intenta mostrar sólo aquellas que pagan el salario mínimo interprofesional. Pero no puede asegurarlo. “No tomamos parte en los pactos”, admiten. “Y ahí es donde se liberan de toda responsabilidad”, comenta la profesora Ginès. En Worldpackers (no responden a las preguntas) se anuncian puestos de todo tipo sin ninguna remuneración.

 

La Vanguardia

 

 

 

 

 

 

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