Publicado en: 16 mayo, 2019

Trabajadores de Chrysler de Venezuela son objeto de serias violaciones a sus derechos por parte de directivos de la empresa

Por Aporrea

La precarización y la destrucción de la clase trabajadora llegan al punto de que un sector de los trabajadores les está proponiendo a la empresa que les ofrezca una “cajita feliz” que compense de alguna manera los años de servicio.

Este miércoles 15 de mayo, trabajadores de la FCA-Chrysler de Venezuela se concentraron en el portón de la empresa para escuchar al Secretario de Reclamos del Sindicato de Trabajadores, Henry Ospina quien le explicaba la dramática situación en la que se encuentran una vez que la industria automotriz está totalmente paralizada. Además de que la empresa no deja entrar a los trabajadores a las instalaciones aun cuando son parte activa de la nómina. “Solo dejan entrar a los trabajadores convocados y que son elegidos a capricho de la directiva de la empresa, dejando por fuera a un importante número de trabajadores a quienes ni siquiera se les está cancelando el salario”.

A voz de Ospina “La directiva de FCA-Chrysler, incurre en la práctica que se está llevando a cabo en otras empresas, en la que a los trabajadores se les deja de cancelar el salario, como una maquiavélica medida de presión para que los trabajadores pidan su retiro voluntario a través de una bonificación”, es lo que se ha conocido en el mundo del trabajo como la “cajita feliz” forma en la que los empresarios siempre consiguen la manera de disfrazar despidos masivos a bajo costo.

La industria automotriz en Venezuela está destruida, el gobierno cada vez que anuncia las supuestas reestructuraciones y relanzamientos del sector, le propina un duro golpe a la industria y, por supuesto, en mayor medida a los trabajadores quienes quedan sin empleo en medio de la crisis más profunda que se haya vivido en la Venezuela contemporánea. La precarización y la destrucción de la clase trabajadora llegan al punto de que un sector de los trabajadores les está proponiendo a la empresa que les ofrezca una “cajita feliz” que compense de alguna manera los años de servicio. “La situación ha obligado a muchos a tomar un paquete, ahora son los mismos trabajadores que le ofrecen al patrón que les arregle su tiempo laboral para irse de la empresa. La tristeza es que muchos compañeros de trabajo guardan la mitad del almuerzo para llevarles algo a su familia” enfatiza Ospina. En el desarrollo de la asamblea se pudo escuchar a algunos trabajadores decir que quieren que los dejen pasar a la empresa para poder almorzar, lo que habla de la precarización en la que se encuentra la clase obrera venezolana, pues lamentablemente Chrysler no es el único caso.

El Secretario de conflictos y reclamos informó y denunció con vehemencia el hecho de que a los trabajadores no se les respete el contrato colectivo, no tengan seguro de HCM y ahora reciban la estocada final dejando de cancelarles el salario. Importante destacar que los trabajadores de esta empresa que en otrora recibió miles de millones de dólares a precio preferencial a través de CADIVI, justifica el pago de salarios mínimo a un sector de los trabajadores o la no cancelación del mismo argumentando falta de liquidez a causa del encaje legal impuesto por el gobierno, la inestabilidad económica “La empresa utiliza la crisis para asfixiar a los trabajadores”.

En la asamblea se pudo escuchar a los trabajadores esgrimir sus opiniones “la empresa en asamblea la semana pasada se comprometió a pagar los salarios, además de decir que venían en camino 300 vehículos desde Brasil para su comercialización, y hoy nos sale con que no nos pagarán ni siquiera los salarios, además de no dejarnos entrar”. Incluso se preguntaron si esto era un cierre técnico y de ser así que definan lo que van a hacer pero que no jueguen con los trabajadores que han tenido mucha `paciencia”

Los trabajadores manifestaron su rechazo contundente a las decisiones unilaterales de la empresa que van en perjuicio de los trabajadores y que responden a una política integral desde la cámara de industriales y desde el empresariado.

Mientras esto sucede, los empresarios son solo una cara de esta situación, pues el gobierno nacional “deja hacer” a la vez que ha decidido importar los vehículos ya completos. Lo que es la estocada final y la destrucción de lo que fuera la pujante industria automotriz en Venezuela. Pues al ser ensambladores, el gobierno deja sin puestos de trabajo a miles de trabajadores. Las propuestas sobran, en una intervención se pudo escuchar una ruta de solución “en lugar de traer los carros listos, vengan pre-ensamblados y se puedan exportar, dado que en un país en crisis es muy difícil su comercialización”. La idea es salvar a los trabajadores del hambre, la miseria, la precarización después de haberle dado tanto a la industria automotriz. Los obreros sufren las medidas que impone la patronal en contra de ellos, mientras el gobierno de Nicolás Maduro les da carta libre. Ambos, patronal privada y gobierno actúan en contra del obrero.

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https://www.aporrea.org/trabajadores/n342002.html

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