Tránsito (In memorian)

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Cayambe, 1994. – El volcán abre su vida a la magia, abre sus entrañas… que son blancas, llenas de canas como la historia, caliente y fría como la vida, como la navidad que se acerca… La soledad también es parte de la vida, pero aquí no es tan sola, y el frío es parte de la llama que algún día fue. Aquí está ella como la soledad, como el propio fuego, frente a la navidad, frente a su vida, frente a su historia, que es como la historia de su gente. Aquí está la abuela Tránsito frente al Cayambe…

Aquí 85 años son como minutos en la inmortalidad, en la pelea por entibiar el frío y darle más frío al fuego; por juntar frío, fuego y vida para que caminen por todos los diciembres, por darle colores al amanecer, en el amanecer…

Hace varios tiempos, en los años de mucha pelea, de conquistar los horizontes con mucho hacer, de hacer… supo del dolor del huasipungo y quiso terminar con él, supo de la necesidad de tierra para plantar y quiso conquistarla, supo que había que juntarse y surgieron los primeros sindicatos agrarios del Ecuador…

Y los indígenas comenzaron a recuperar la vida. Y en el 31, en Olmedo nació la huelga. Y allí está ella… y un aire distinto comienza a caminar la sierra, y ya la navidad no es tan triste, y ya no hay mundos para atar, hay que buscar el tiempo para cambiar, hay que desatar alambres y eliminar las cercas, para que todo el año sea navidad…

Pero la autoridad-autora-autoritaria, actúa con lo que sabe, como lo que es, y los sables habitan la zona, y el Cayambe ruge mudo… Chozas y cosechas se destruyen, y la vida va entre rejas, y la navidad anda como el tiempo del mundo, como camina el mundo, como el mundo, ¿cómo?…

Hasta que un día una partecita de los huasipungos son devueltos a sus dueños… Y a pesar de ser muy poco, los de mucho tener no lo aceptan, quieren todo para ellos, quieren ser dueños de la navidad… Y la pelea sigue, y la cárcel llega, y la realidad no pasa, y el tiempo recorre la cara de Tránsito que, hoy está junto al Cayambe…

Tránsito Amaguaña. Nació en Pesillo, al norte de Quito, en 1909. De niña conoció el duro trabajo de sus padres en la hacienda del patrón. A los 14 años, la obligaron a casarse con un hombre mucho mayor, pero el matrimonio duró poco porque el marido no quería unirse a la lucha de los indígenas. Participó en la creación de los primeros sindicatos agrícolas del país, en la primera huelga de trabajadores agrícolas en Olmedo y en la fundación de la Federación Ecuatoriana de Indios en 1944, junto a Nela Martínez y Dolores Cacuango.

Inició las escuelas campesinas, en las que por primera vez se enseñaba a los indígenas en kichwa. En 1963, luego de un viaje por la Unión Soviética, fue detenida y llevada al Penal García Moreno, acusada de tráfico de armas soviéticas. Vive su vejez sola, en una pequeña chacra de su tierra, junto al volcán Cayambe.&nbsp &nbsp

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