Tráfico humano

Por lo menos en dos ciudades mejicanas, una en la capital y
la otra en Tijuana, la que está al lado de la frontera con
Estados Unidos, hay montadas sendas escuelas que enseñan a
futuros espaldas mojadas a hablar con acento cubano para
que los alumnos, una vez «graduados», se hagan pasar como
ciudadanos cubanos, cuando se enfrenten a los oficiales de la
Inmigración norteamericana que están al otro lado del Río
Bravo, el límite geográfico que divide a los dos países.

-«Oye chico, que bolá». «No me digas na Asere». » Yo hablo así
con este acentico porque nací en el pueblo de Tunas, Oriente , pero
en La Habana me dicen que soy Palestino». Esas frases
pronunciadas con acento un tanto atropellado, para ocultar el
deje mejicano o centroamericano, forman parte de las lecciones
que se ofrecen en esas escuelas clandestinas montadas por una
red de traficantes de ilegales, que no conformes con el dinero
que obtienen con el tráfico humano de cubanos de la isla, que
son llevados a territorio azteca en veloces lanchas en la
ruta Pinar del Rio- Cancún o Islas Mujeres, ahora también se
dedican a disfrazar como cubanos a otros emigrantes ilegales
para que pasen como refugiados que llegaron de la isla, y así
solicitar, una vez en territorio norteamericano, acogerse a la
llamada Ley de Ajuste Cubano.

En ambas escuelas se ofrecen clases de idioma inglés como
cobertura, pero donde está el gran negocio es en la enseñanza
del lenguaje característico de los cubanos. La manera de
expresarse, su dicharachos más comunes así como datos e
informaciones sobre Cuba, sus ciudades, pueblos y costumbres,
en fin, todo lo que alguien debe saber para engañar a la
inmigración norteamericana de la frontera y de esa manera poder
entrar a Estados Unidos al amparo de la Ley de Ajuste Cubano.

El curso completo de cubano cuesta unos 500 dólares y eso no
incluye el trabajo del Coyote que cruza al cliente por el
río. Al dueño del negocito de las dos escuelas que enseñan
hablar en cubano se le conoce en Méjico como «El Profesor
Asere». Es por supuesto, cubano y quien nos contó esta
historia nos dice que el «Profesor Asere» es de apellido
Pérez, que vino de Cuba en balsa en 1996 y que vivió en
Hialeah hasta que el negocio del tráfico de ilegales en
lanchas rápidas desde Miami se puso malo y tuvo que mudar su
operación para Cancún donde todo le va viento en popa y a
toda vela. Tremendo invento el del «Profesor Asere». Lo
contamos como nos lo contaron. Y punto.

Y hasta mañana amigos de El Duende que con mi gallo
me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

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