Publicado en: 6 octubre, 2015

Todos los libros bellos

Por Ángel Escarpa Sanz

Por Ángel Escarpa Sanz Flores, muchas flores, y un centenar de hermosos libros que me procurasen un buen puñado de amigos: La mujer habitada G. Belli Señora de rojo sobre fondo gris M. Delibes La forja de un rebelde A. Barea Reencuentro F. Uhlman Los viejos marineros J. Amado La balsa de piedra J. Saramago […]

Por Ángel Escarpa Sanz

Flores, muchas flores, y un centenar de hermosos libros que me procurasen un buen puñado de amigos:

La mujer habitada G. Belli
Señora de rojo sobre fondo gris M. Delibes
La forja de un rebelde A. Barea
Reencuentro F. Uhlman
Los viejos marineros J. Amado
La balsa de piedra J. Saramago
Memorial del convento J. Saramago
Alzado del suelo J. Saramago
España en el corazón P. Neruda
Cuentos J. Cortázar
Campos de Castilla A. Machado
Viento del pueblo M. Hernández
Inventario M. Benedetti
Pedro y el capitán M. Benedetti
Cuentos completos M. Benedetti
Beau geste P. C. Wren
El mundo es ancho y ajeno C. Alegría
Doble esplendor C. de la Mora
Cambio de rumbo I. H. de Cisneros
Memoria de la melancolía M. T. León
El libro de los abrazos E. Galeano
Los miserables V. Hugo
Dioses, tumbas y sabios C. W. Ceram
Mi familia y otros animales G. Durrell
El tren pasa primero E. Poniatowska
Ardiente paciencia A. Skarmeta
El Aleph J. L. Borges
La consagración de la primavera A. Carpentier
La perla J. Steinbeck
Las uvas de la ira J. Steinbeck
De ratones y hombres J. Steinbeck
La madre M. Gorki
Cien años de soledad G. G. Márquez
Imán R. J. Sender
El blocao J. Díaz Fernández
Obabakoak B. Atxaga
El lápiz del carpintero M. Rivas
Los libros arden mal M. Rivas
Los olvidados A. Vilanova
Los árboles mueren de pie A. Casona
Tierra roja A. Sastre
El Estado y la Revolución Lenin
De tu tierra/El camarada C. Pavese
Rimas y leyendas G. A. Becquer
Un enemigo del pueblo H. Ibsen
El Gatopardo G. T. di Lampedusa
Con la cabeza bien alta Wangari Mathai
Diario de la buena vecina D. Lessing
El lector B. Schlink
La lluvia amarilla J. Llamazares
Cuentos de la montaña M. Torga
La séptima cruz A. Seghers
Trilogía del vagabundo K. Hamsun
Pentimento L. Hellman
Muerte en Venecia T. Mann
Antología rota L. Felipe
Los pasos contados C. Barga
Muerte de un viajante A. Miller
Poemas y canciones B. Brecht
El círculo de tiza caucasiano B. Brecht
Bodas de sangre F. G. Lorca
La casa de Bernarda Alba F. G. Lorca
El jinete insomne M. Scorza
Faharenheit 451 R. Bradbury
Crónicas marcianas R. Bradbury
La España del S. XIX M. T. de Lara
La España del S. XX M. T. de Lara
Cuentos completos I. Aldecoa
Historia de una maestra J. Aldecoa
La doctrina del shock N. Klein
Diez días que estremecieron al mundo J. Reed
Sin novedad en el frente E. M. Remarque
El fuego H. Barbusse
El enamorado de la Osa Mayor S. Piasecki
Un puente sobre el Drina I. Andric
El callejón de los milagros N. Mahfuz
Plaza del diamante M. Redoreda
Luces de bohemia R. M. del Valle Inclán
La caída de Madrid R. Chirbes
El amante de lady Chatterlay D. H. Lawrence
El beso de la mujer araña M. Puig
El dios de la lluvia llora sobre Méjico L. Passuth
La barraca V. B. Ibáñez
Memorias de Adriano M. Yourcenar
Si esto es un hombre I. Levi
Cuentos de enero M. Aub
El primer hombre A. Camus
Tormenta de verano J. G. Hortelano
El bosque animado W. F. Flórez
Gente feliz con lágrimas J. de Melo
El sueño del celta M. V. Llosa
Sostiene Pereira A Tabucchi
Un mundo feliz A. Huxley
Hojas de hierba W. Whitman
A sangre fría T. Capote
El llano en llamas/ Pedro Páramo J. Rulfo
El Danubio C. Magris
Rebelión en la granja G. Orwell
Las ruinas de Palmira M. Volney
Poesía completas C. P. Kavafis

…podría ser un adelanto. Para otro momento J.Berger, Caballero Bonald, Álvaro Mutis, Joyce, M. Twain…

Mucho cambiaron los tiempos y los gustos nuestros, los escaparates de nuestras librerías y los fondos de éstas, sobre todo desde que se conquistaron ciertas libertades que nos permiten ya leer como seres adultos, y no como pueblo tutelado que tiene vedado asomarse a los textos marxistas, a su propia historia y a aquella literatura que determinados poderes nos tenían prohibida y teníamos que recurrir a escapar a Francia para adquirir un libro tan elemental e inofensivo como Por quién doblan las campanas, o el mismísimo Lolita de Nabokov.

Pero, si bien hay miles de títulos que ya no tienen espacio material en nuestras librerías, por falta de aquel público que ayer devoraba a Vicky Baum, a Carmen de Icaza y a Francoise Sagan, otros autores les reemplazaron y se disputan a los lectores de hoy. También hay que decir que, como pasaron en su día los Gironella, las Concha Espina, los García Pavón y los Zunzunegui, afortunadamente siguen apareciendo nuevas ediciones de El Capital, se sigue reeditando a Quevedo, a Stefan Zweig, El lazarillo, El hombrecillo de los gansos, Testimonio de dos guerras, etc., a pesar de esos productos pensados para hacer caja, como el libro de Belén Esteban y otras cosas no menos deleznables o carentes de interés para una persona medianamente formada. Pasarán las dictaduras y los sanguinarios sátrapas, pasarán las guerras y los tiempos de las grandes caravanas de inmigrantes; pero lo que no pasará, por mucho que se esfuercen los verdugos del Planeta, es la letra impresa, el poema contra éste o aquel Gobierno que mutila los derechos de su pueblo.

Lo que no perecerá será el afán del Hombre en su eterna búsqueda de la belleza, ese eterno sacudirse el polvo de la ignorancia y de la bestialidad.

Material combustible, al fin, solo con la desaparición del Hombre desaparecerá esta “manía” de exaltar el esfuerzo en la búsqueda, levantar acta del descubrimiento científico y del sufrimiento de ese hombre, esa mujer que, quizás en este momento en que despliego estas letras aquí, está siendo torturada en cualquier parte del Planeta. Ponerle nombre a cada insecto, a cada forma de vida, a todas nuestras emociones, a cada cuerpo que compone el Universo, por lejano que éste esté. Atrapar entre la celulosa de las hojas de un libro la canción del mundo, que no de otra cosa se trata.

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