Si todavía crees que “la justicia es igual para todos” lee esta noticia

Las dos agresiones físicas sucedieron en la provincia de Nafarroa —Navarra— y los pueblos tienen el nombre de Altsasu, uno, el otro Corella. A ambas poblaciones apenas les separa 100 kilómetros de distancia. Por otra parte, los receptores de las citadas agresiones fueron dos miembros de un mismo cuerpo: la Guardia Civil. Hasta aquí los dos casos son casi idénticos. Sin embargo hay un componente que, lejos de parecerse, les difiere sobremanera: el castigo tan desigual impuesto por la justicia a los responsables de uno y otro caso.

Cabe recordar que en el de Altsasu, donde un guardia civil resultó agredido en una trifulca de bar, tres jóvenes ingresaron en prisión —y ahí siguen desde octubre del año pasado— acusados de acto de terrorismo. Este hecho supone que, por decisión del Tribunal Supremo, serán juzgados por la Audiencia Nacional; la Fiscalía pide 50 años de prisión para los encarcelados y otros cuatro compañeros que, por ahora, no han ingresado en prisión.

Sucede que, en el caso de Altsasu, a un arrestado se le relaciona “indiciariamente” con organizaciones orientadas a expulsar a la Guardia Civil de Euskal Herria, que es una reivindicación popular en la citada localidad.

En el caso de Corella, la Guardia Civil comunicó la detención de tres jóvenes —de 19, 22 y 26 años— por golpear a un Guardia Civil, “causándole heridas superficiales en un brazo, contusiones en codo, pierna, mano y muñeca”. Según el comunicado de la Benemérita, la agresión se produjo “como consecuencia de su desempeño profesional, ya que en los últimos meses ha procedido a efectuar varias denuncias y actuaciones contra las personas y su entorno familiar”.

Al parecer, lo de Corella quedará como atentado contra la autoridad y se resolverá con una multa de 3.000 euros.

Seguiremos oyendo a los parásitos de turno que la justicia es igual para todos.

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