¿Tienes una entrevista de trabajo de teleoperador/a?

 
La cifra de parados real en España está a punto de llegar a la cifra de muertos y asesinados en los campos de concentración nazis. Seis millones. Seis millones de personas buscando trabajo desesperadamente a cualquier precio o sueldo. “El trabajo os hará libres” decía el letrero de uno de los más famosos campos de concentración. Actualmente no hace falta hacinarnos en ningún barracón ni ponernos un triangulo o estrella en la pechera, aunque la propaganda oficialista sigue echándonos la culpa de todos los males como antes lo hacían los voceros nazis con los judíos, homosexuales, gitanos, disidentes, etc. Dicen que nosotros somos la causa de la crisis, que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que por lo tanto ahora nos toca pagarlo caro, muy caro. Vivir por encima de nuestras posibilidades es imposible: si algo “es” es que ha sido “posible”, de otro modo sería imposible y por lo tanto simplemente no sería.
 
En los portales de ofertas de empleo se actualizan diariamente con cientos, miles de ofertas de empleo. Quién haya buscado un poco, quién haya estado desesperado frente al ordenador apuntándose a todas, se habrá dado cuenta de que muchas ofertas se repiten o que sus anuncios piden un número desmesurado de trabajadores. Si te apuntas a una de esas ofertas no lo dudes, te llamarán para concertar una entrevista, da igual si tu curriculum nada tiene que ver con lo que piden, cualquiera les vale, cuantos más mejor.
 
Normalmente son empresas de telemarketing o de venta directa. Tras realizar la entrevista, donde apenas te explican nada sobre el trabajo en sí, te dirán que debes realizar un cursillo de una semana que será debidamente remunerado. Normalmente la entrevista suele ser en grupo y si es individual podrás ver como hay mucha más gente esperando su turno. Todos son aceptados para el cursillo, sin distinción. Es posible incluso que la entrevistadora te pregunte si conoces a alguien más interesado en este trabajo para que se apunte.
 
Los cursillos suelen ser intensivos, de 5 a 7 horas al día. En ellos te enseñarán cosas que ya sabías como atender telefónicamente a un cliente, utilizar una hoja de cálculo, emitir llamadas o como dirigirse a un posible cliente. Pero no te importará, al fin y al cabo te aseguraron que te iban a pagar por asistir al cursillo y que, si pasabas alguna prueba o simplemente acudías todos los días ibas a ser contratado de verdad, con contrato y sueldo.
 
Cuando termine el cursillo podrán pasarte dos cosas. La primera es que te digan que no has sido seleccionado, que te vayas a casa, y que no cobrarás la semana del curso como te explicaron en la entrevista porque ellos sólo pagan a quienes consiguen “aprobarlo”. La otra cosa que puede suceder es que te digan que has sido admitido, “enhorabuena”, pero que estarás dos semanas de prueba en la empresa, pero que seguro que te contratarán después. “Una vez contratado te pagarán por el cursillo”. Al cabo de dos semanas de estar atendiendo llamadas, emitiéndolas o yendo de puerta en puerta vendiendo cualquier tipo de producto, te dirán que no has pasado la fase de pruebas y que por lo tanto no cobrarás el cursillo ni, lógicamente, lo trabajado durante las dos semanas de prueba.
 
¿Por qué ocurre siempre esto? ¿Para qué dan cursillos y pierden el tiempo con nosotros si luego no vamos a trabajar? Es sencillo. El estado subvenciona a las empresas que dan cursillos a parados, es un negocio redondo. Este tipo de empresas aceptan a todos los candidatos que postulan para sus ofertas de empleo, apuntan a todos a los cursillos y reciben la subvención. Una vez has finalizado el cursillo o el periodo de pruebas simplemente te dicen que no te necesitan porque es verdad: no te necesitan. Ellos ya han hecho el negocio a costa tuya. Verás como cuando te vas de la empresa ya hay mucha gente esperando a hacer la entrevista para el trabajo que demandaste, al llegar a casa verás que la empresa ha vuelto a poner en el portal de ofertas de empleo los mismos anuncios ofreciendo los mismos puestos. Si hubieses metido el nombre de la empresa o el teféfono en internet hubieras visto la cantidad de anuncios por día que publican y encontrarás decenas de páginas, foros y blogs donde muchísima gente se queja de lo mismo, de la misma estafa. Gente que ha perdido, al igual que tú, tiempo y dinero en desplazamientos para nada. Bueno, para nada no, para desesperarse aun más, para empobrecerse aun más y para que esas empresas reciban dinero público por engañarte y estafarte. Dinero público, dinero de nuestros bolsillos que van a parar a los que estafan a los que más necesitan un trabajo.
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