¿Tiene un contenido político – ideológico la contienda Sánchez-Iglesias?

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¿Una batalla ideológica entre una «izquierda radical» podemita y un PSOE derechoso?

Según nuestro colaborador Manuel Medina, Pablo Iglesias ganó «su» referéndum, pero parece haber perdido la también suya batalla por la vicepresidencia. Pedro Sánchez, por fin, ha reconocido que no desea a Pablo a su lado, que «no se dan las condiciones para que Iglesias esté en el Consejo de Ministros». Pero ¿en qué ha consistido realmente toda esta trifulca? ¿Ha sido una batalla librada entre una «izquierda radical» podemita y un PSOE atrapado en las redes de la derecha? Los datos fehacientes parecen indicar que no ha habido nada de eso, que en ningún momento ha estado en el debate las políticas a aplicar. Y eso ya es decir mucho sobre un folletín que se ha prolongado por dos meses.

    Estaba cantado. No había más posibilidades. Sí o sí. Sólo dos teclas del ordenador estaban disponibles para los «militantes-inscritos» o, si se prefiere, de los «inscritos-militantes» de Podemos.

      Quien un día se auto adjudicara el sobrenombre  de  «macho alfa» de esa formación política, no concedía otras opciones a la peculiar «base» de su organización. Según los datos proporcionados  en la tarde de este jueves, el 70%  de los votos de la consulta fueron a parar a un «sí» a la investidura de Pedro Sánchez, pero siempre que el Ejecutivo de este incluya a ministros de Podemosen el organigrama ministerial de su gobierno.

       Pero estas «consultas teledirigidas» han terminado cargándolas  el mismísimo  diablo. Los porcentajes de los resultados pueden ser un aviso a navegantes en relación con lo que pueda pasar en el futuro. Nada menos que un 30% de los«votantes»  de Podemos se han decantado por la opción de votar al candidato del PSOEsin exigir nada a cambio. No sólo ministros, sino tampoco programas.  No es baladí el mensaje subliminal que contiene el porcentaje. Con él  se refuerza la hipótesis de que ante una futura convocatoria electoral se podría producir una suerte de tsunami que inunde las urnas del PSOE, dejando en dique seco las de Unidas Podemos.

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      La «consulta»  telemática estaba abierta a las 517.484 personas que se han inscrito en la web de Podemos para disponer de la posibilidad de «votar».  Sin embargo, la participación en la misma no ha superado las 138.488 personas. Un  dato que a estas alturas no constituye una sorpresa. De manera progresiva, pero también vertiginosa,  la formación política que hoy mandan y orientan en solitarioPablo Iglesias y su compañera, Irene Montero, ha ido perdiendo fuelle en  los sucesivos «referéndums», de manera directamente proporcional a la que les hacian  perder votos en las urnas.

Pablo Iglesias planteó  a sus «inscritos»  la siguiente interrogante:

   «¿Cómo deben votar las diputadas y diputados de Podemos en las sesiones de investidura de la XIII legislatura?

Las opciones de las que estos disponían  eran dos:

   A)  Un sí a hacer presidente a Pedro Sánchez con la entrada deUnidas Podemos en el Gobierno de forma  proporcional a sus votos.

   B) Un sí al candidato del PSOE sin necesidad de que haya ministros de la formación de Iglesias.

        Al decir de  la etérea «disidencia» podemita,  con la consulta se había hurtado a la «base inscrita» una tercera opción:  la de no apoyar en ningún caso la investidura del PSOE. Una opción que los discrepantes razonaban a la luz de la nula y manifiesta intención de la socialdemocracia  oficial de no tener siquiera la intención de defender cambios  de tan escasísimo calado  como pudieran ser  la liquidación de la Reforma  Laboral de Rajoy, la desaparición de Ley Mordaza, la cuestión catalana, la revalorización de las pensiones

¿UNA CRUENTA BATALLA IDEOLÓGICA  ENTRE UNA PRESUNTA «IZQUIERDA RADICAL» PODEMITA Y  UN PSOE DERECHOSO?

     Sea como fuere, el presidente interino Pedro Sánchez no ha desaprovechado la oportunidad que le ha ofrecido  el resultado de un referéndum que decía condenar, para plantear  lo que había estado perseverantemente ocultando: que bajo ninguna circunstancia deseaba la presencia de Pablo Iglesias en su gabinete.

       Este mismo jueves, el presidente del ejecutivo declaró que  «no se dan las condiciones para que Iglesias sea miembro de ese Gobierno».  Sánchez confesó, por fin, que  «el principal escollo  con el que hemos tropezado estaba siendo la participación de Iglesias en el  Ejecutivo». Se trata de otro  dardo envenenado  que el PSOE  dirige  a la nuca de Iglesias.  Sánchez, ahora no se niega a la inserción de ministros dePodemos, pero sin la presencia de  la figura de Pablo Iglesias. Lo que de acuerdo con los resultados de la consulta, permitiría a Podemos participar en el Ejecutivo. Con esta habil maniobra Sánchez  saca a Iglesias fuera de combate, ya que lo imposibilita para defender su presencia en  su cuadrilátero ministerial. Una maniobra digna de «Juego de Tronos»,  precisamente la serie televisiva que tanto deleitaba a Pablo Iglesias. ¿No habia Iglesias aprendido nada de aquella macabra superproducción norteamericana, que incluso  llegó a  regalar obsequioso al joven Borbón  para que  le ayudara a habilitarse en las «malas artes» de la politica postmoderna?

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       Leía  hace unos días que un lector de este mismo digital  se interrogaba  sobre cuáles eran las razones ideológicas de los peros de Pedro Sánchez contra Podemos. ¿Podrian estar representando los principios políticos deideario Podemos un obstáculo por la «izquierda» para la formación del gobierno?

     La verdad es que la evidencia indica que no ha existido ninguna «razón ideológica» que impidiera  la constitución del Ejecutivo. Y ello ha quedado perfectamente claro a lo largo de las tediosas negociaciones que han tenido lugar  durante los dos últimos meses. Detrás de esta críptica  contienda, en la que siempre  aparecían deliberadamente ausentes las razones que la provocaban,  no se han producido disputas de carácter programático, ni tampoco sobre contenidos ideológicos.

      El mismo Pablo Iglesias se ha encargado diligentemente de aclarar este extremo, cuando de forma miserable confesaba que «hemos cedido en todo». Y era verdad. Lo que realmente  les ha impedido llegar a un acuerdo no ha sido aquello de «programa, programa, programa», sino más bien lo de «vicepresidencia, vicepresidencia, vicepresidencia».  Se ha tratado tan sólo de una bulliciosa pelea entre dos gallitos  que se disputaban la autoridad el mismo corral.

      Pero, afortunadamente, la gente lo ha entendido así,  presenciando sin emoción alguna el espectáculo, como algo que le era ajeno, como una cuestión  en la que sus intereses cotidianos no entraban en el lleva y trae  de la trifulca. Y tenían razón.

      Y ahí continúa el juego. Ahora todo dependerá de la capacidad de resistencia de los «machos alfa», ambos obnubilados por el frenesí que les provocan sus gónadas  crispadas y  efervescentes. Pero eso solo será una cuestión de tiempo.

     POSTDATAEn la mañana del viernes 21 de julio, Pablo Iglesias ha  declarado públicamente que ha renunciado a su reivindicación de ocupar la vicepresidencia del gobierno español. Con ello se confirma que la hábil celada que le tendió Pedro Sánchez ha dado sus esperados resultados. Difícilmente, dado el carácter de heterogeneidad ideológica de Podemos, podía haber sucedido otra cosa. Una formación como la que dirige Iglesias – integrada por  cabezas de grupo con intereses encontrados y carente de  una base  orgánica  sólida  – no hubiera podido resistir sin refraccionarse por enésima vez, el órdago ponzoñoso que le lanzó el socioliberal presidente Sánchez. Lo que ahora le queda por delante a Podemos es sólo un lento y penoso proceso de fagotización por parte del PSOE, que concluirá con el inexorable retorno a la Casa común  de la socialdemocracia neoliberal, el PSOE. Y esto no es un augurio. Es experiencia histórica.

http://canarias-semanal.org/art/25648/tiene-un-contenido-politico-ideologico-la-contienda-sanchez-iglesias

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