Tiempos de “reestructuración”

Lo veníamos diciendo: “la crisis la pagan los trabajadores”. Bien, pues ya está ocurriendo. Aquí y ahora. Las últimas semanas están siendo prolíficas en Expedientes de Regulación de Empleo. Telefónica Móviles, Grupo Gas Natural, Santana, Cerámicas del Foix, Pevafersa, Pirelli… Por sólo citar algunos de los más recientes. Para presentar estos EREs, las empresas alegan todo un rosario de motivos: “disminución del volumen de producción”, “reestructuración de la empresa”, “stock acumulado”, “nuevas regulaciones en el sector”. Todos ellos con la “crisis” de fondo, como palabra mágica para hacer el trago más digerible a la opinión pública. Y todos ellos son mentira. La CGT viene denunciando desde hace tiempo que la tan mentada “crisis” es un mero reajuste del propio sistema capitalista. Es la excusa para reorganizar todo a su gusto y así obtener una vez pasado ese “trámite” mayores beneficios con menos problemas. Quieren más, y la forma de obtenerlo es recortar costes destruyendo empleo y precarizando el que queda. Y si además así nos podemos librar de sectores de la plantilla demasiado combativos, pues mucho mejor.

Tomemos dos ejemplos que, por su relevancia, han tenido especial visibilidad durante el mes de octubre: Telefónica acaba de “reestructurar” su plantilla, con la excusa de la convergencia entre la telefonía fija y la móvil, presentando un ERE que afectará a 700 empleados de Móviles con contrato indefinido. Pero resulta que en los últimos años ya han destruido más de 30.000 empleos de telefonía fija, mientras que la misma división se encuentra actualmente en un proceso de contratación que llegará hasta 500 personas, que cobrarán menos de la mitad de lo que percibe otro trabajador contratado antes de este proceso por hacer el mismo trabajo. Interesante, ¿verdad? Y el interés aumenta si sabemos que este ERE va a tener un coste para las arcas del Estado de treinta millones de euros.

El segundo ejemplo es el Grupo Gas Natural, que también ha decidido “reestructurar” en todas sus empresas, lo que va a suponer 600 despidos y la recolocación de otros 1.400 trabajadores. Aquí “recolocación” significa en realidad “precarización galopante de sus condiciones de trabajo”. Todo ello para ahorrar cientos de millones de euros a costa del erario público. Hay que apuntar que estos dos grupos empresariales ya generan unos beneficios cuantiosos. Concretamente, casi 500 millones de euros netos en el primer semestre de este año para Gas Natural, que además en julio compraba el 100 % de Unión Fenosa por 20.000 millones de euros. Telefónica, por su parte, cerraba 2007 con unos beneficios récord: 8.906 millones, un 42 % más que en 2006. Estos beneficios se los han ganado sus trabajadores, los que ahora despiden y los que se quedan, cada vez en peores condiciones. Bonita “muestra de gratitud” la del patrón. La rima, a veces, hace justicia.

Así que parece que a las empresas no les va tan mal. Y eso es porque la “crisis” la pagan los de siempre, los trabajadores: el paro ha aumentado en 217.200 personas en el tercer trimestre del año respecto al trimestre anterior, situando el número total de desempleados en 2.598.800. Con esto, la tasa del desempleo ha llegado al 11,33 %, alcanzando niveles de 2004 con un aumento del 45 % de parados en los últimos 12 meses y mostrando la primera destrucción de empleo en 14 años. Las previsiones dicen que cerraremos el año con tres millones de parados, y tiene pinta de ser cierto.

Esto no son simples cifras: podéis verlo en la calle. En muchas oficinas del INEM de Madrid hay que ir a hacer cola al menos media hora antes de su apertura. Si no, no coges número. Y no hay trabajo. El número de mis amigos y familiares en paro crece por momentos (no creo que sea un caso aislado). Los jubilados no lo tienen mejor. En los contenedores de los mercados de Carabanchel (mi barrio) aumenta el número de personas que busca algo aprovechable. Y no son indigentes, sino, por ejemplo, señoras mayores de lo más normal (incluso, a veces, alguna familia al completo). El tipo de personas que cuando yo era pequeño compraba en los mercados, ahora busca en sus contenedores. La pensión no da para mucho más. Como digo, está ocurriendo. Salid a pasear y lo veréis.

Es necesaria una respuesta del conjunto de la sociedad, y no debe ser sólo sindical, sino también social, pues los primeros síntomas de las “crisis” aparecen en lo social (pérdida de derechos, destrucción de servicios…). Acción sindical en los trabajos y movilización en las calles. No hablo de hacer la revolución, sino de, de momento y por lo menos, defendernos. Defender nuestros puestos de trabajo (nuestra vida, pues son nuestro medio de vida) y defender los pocos derechos que tenemos, que han costado sangre y muertos a generaciones anteriores, y que estamos perdiendo. ¿Ejemplos?: la directiva de 65 horas semanales (en CGT llevamos tiempo luchando por las 35 y seguiremos haciéndolo), el despido libre (desde CGT mantenemos una campaña por una Iniciativa Legislativa Popular contra esto), el salario mínimo (¿de qué sirve si los precios suben y el sueldo no?). Y para lxs que protestan, represión.

Hay que romper esta dinámica, y eso sólo podrá ocurrir si nos organizamos y luchamos. Con orgullo, con firmeza y con coherencia. Ya lo decían los electroduendes: “solo no puedes, con amigos sí”. Del viejo lema, “unión, acción, autogestión”, tenemos que empezar por el principio: por la unión. Una vez que estemos unidxs y organizadxs -y debe ser cuanto antes- podremos afrontar la acción. La autogestión seguirá siendo nuestro horizonte. Si no empieza ya en serio la resistencia, global y organizada, corremos el riesgo de desandar el poco camino que llevábamos recorrido hacia nuestra revolución libertaria, que no es un fin en sí misma, sino el tránsito hacia la nueva sociedad en la que creemos.

CGT ha convocado una movilización para el 3 de diciembre, y se pretende que sea masiva. Con esto no vamos a cambiar de la noche a la mañana la situación, pero puede ser un principio para lo que estoy contando. Venid todxs, y juntxs comenzaremos a construir la resistencia.

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