¿Tiempos de Cambios en Cuba?

De acuerdo a las circunstancias vigentes en Cuba, Raúl se encontraba obligado a llevar a cabo una reorganización del grupo de gobierno y situar en el mismo a las personas de su entera confianza,&nbsp ya que&nbsp la magnitud de los problemas que tiene que enfrentar no admiten medias tintas o servidores que únicamente lo sean a medias, o sea que no se sientan comprometidos con su proyecto, resulte este bueno, regular o malo.&nbsp Pienso que la calificación de malo, no le correspondería, por cuanto lo que necesitamos es precisamente eso, un proyecto, que hasta este instante no nos ha sido revelado.&nbsp Los ideólogos que dedican todo su tiempo al análisis político sobre Cuba, saben bien que el problema más serio que existe, hoy, en la isla, es el económico, y que este, es de base mucho más profunda que la que aqueja al mundo capitalista contemporáneo. Por eso es mejor entender que estos cambios siguen el curso de fortalecer el mandato del presidente cubano y que sean, precisamente, los que impulsen las medidas que todos esperamos con tanta ansiedad, para beneficio del pueblo.

La ofensiva diplomática que ha desarrollado Raúl en los últimos meses, sobre todo con América Latina y las perspectivas reales de negociaciones de largo alcance con Europa y los propios Estados Unidos de América, requiere de un Ministro de Exteriores que sepa y pueda integrarse a cualquier tipo de situación que tenga que enfrentar en circunstancias difíciles con el cuidado y la discreción necesarias para mantener el nexo que la relación exige.&nbsp Con el perdón de quienes piensan de otra forma, desde que Alarcón abandonó el Ministerio de Relaciones Exteriores, Cuba no ha tenido a un ministro preparado para empeños mayores.&nbsp Pérez Roque, designado por Fidel, aunque ahora lo niegue, no tenía la preparación profesional necesaria, para ocupar el cargo y el único mérito que se alegó en aquel entonces fue el de ser un “fiel intérprete del pensamiento del Comandante en Jefe”.Al margen de las razones, justas o no, aducido por Fidel en su reflexión, realmente era llegado el momento de poner las cosas en su lugar y aplicar el realismo al desempeño de una cartera tan importante como esta.

Creo, sinceramente, que ahora cabe esperar el inicio de aplicación de cambios que acaben con el inmovilismo sin sentido al que hemos estado expuestos hasta ahora.&nbsp Se inyecta sangre joven, que unidos a la experiencia de los más viejos, bien pueden llevar adelante todos juntos los cambios que exige hoy la sociedad civil. ¿Qué puede preocupar al pueblo a quien quitan y a quien ponen?Hasta hoy, incluidos estos cambios, jamás se ha tenido en cuenta el criterio del pueblo para poner y quitar a los cuadros del estado.Cierto es que tampoco el pueblo tiene información alguna sobre el mejor o peor desempeño de aquellos que ocupan los altos cargos en la administración central del estado, y resulta demasiado frecuente que los trabajadores de un ministerio cubano se enteren que su ministro era un verdadero cuatrero, cuando la máxima dirección del país decide cortar por lo sano y poner orden donde real o supuestamente no lo había.Pero en estos momentos, en que el pueblo espera una mejoría de sus condiciones de vida, en que esperan salir del estado miserable en que se desenvuelve su existencia, estos cambios son vistos con esperanza y eso, según se deduce de las expresiones del pueblo, los hace legítimos.

La sana meta de mejorar sustancialmente las condiciones de vida de los cubanos, es, sin duda alguna, el más difícil propósito que enfrenta el&nbsp gobernante cubano, que se lo proponga o no, realmente constituye para él, una obligación institucional, enfrentar el problema y resolverlo. Que no es nada fácil, lo comprendo. Ojalá lo comprenda el pueblo. Aunque tenemos que aceptar que para Raúl Castro, no existen alternativas que le permitan evadir el enfrentamiento, agravado por el hecho impuesto por la realidad contemporánea: No tendrá dos oportunidades. Porque el pueblo, se encuentra hastiado de tanta miseria y espera, desde hace 50 años, el cambio de vida, hacia la riqueza, en un paraíso tropical, donde el cubano fuera el centro de la soberanía popular, en el pleno disfrute de sus derechos ciudadanos, sin opresoras dictaduras, etc. etc…

El pueblo, equivocadamente o con ese don natural de confiar infinitamente en su instinto, le ha atribuido a Raúl, la capacidad y el poder extraordinarios de enderezar un entuerto económico (en lugar prioritario) y político (derivado del primero), que en su conjunto y de acuerdo a lo manifestado por Fidel, se encuentra conformado por muchos más problemas que los que hay que resolver en un tablero de ajedrez. Es por ello que Raúl tendrá que dejar las “duelas” en el empeño sin que pueda evitar rendirse a la evidencia de que, en contra de su voluntad ideológica, tendrá que admitir la existencia de relaciones económicas contrarias a las defendidas, contra viento y marea, por la dirección revolucionaria de antaño. Creo resumir ese anhelo que tenemos los cubanos expresando que todos queremos a un gobierno que podamos controlar y al que podamos cambiar cuando corresponda y lo entendamos oportuno.&nbsp Partidos de otro género, obligados a basar sus campañas políticas en sus programas de gobierno, aprobados por&nbsp el parlamento en lo referido a su &nbsp viabilidad&nbsp real en la legislatura que corresponda y que se vean obligados a cumplir por Ley, donde los gobernantes no disfruten de prebendas y privilegios a costa del erario público que les diferencien de los demás ciudadanos.&nbsp Donde cada diputado represente en el parlamento a los ciudadanos que le eligieron y no siga los dictados de ningún partido político como ocurre en los países democráticos convencionales.&nbsp Donde se promueva y apoye el desarrollo intelectual del pueblo, sin imposiciones ni limitaciones de tipo alguno, donde la iniciativa individual se pueda desarrollar sin cortapisas y donde la riqueza creada se ponga en función de toda la sociedad, con independencia del modo de producción que prevalezca en la nación, sea capitalista, socialista.
o convivan ambas.

Hoy reina el inmovilismo en Cuba.&nbsp Muy poco o nada se ha avanzado en este sentido de introducir cambios positivos en la isla.&nbsp Nada puede ser peor que esta loca situación en la que el pueblo, se encuentra llevando la peor parte.&nbsp UNICAMENTE desde el propio gobierno, puede desarrollarse un proceso de cambio que comenzando en la economía, derive a lo político con un positivismo que sirva de ejemplo a otros pueblos.&nbsp Y este proceso pasa por la reconciliación nacional, por el perdón, por el entendimiento y por la unión de la familia, como base de una nueva sociedad cubana.&nbsp En mis comentarios, únicamente especulo sobre lo mejor que puede sucedernos con los cambios introducidos.&nbsp Puede que no coincidamos con la realidad de lo que suceda, pero ¿Tiene alguien, alguna propuesta de solución realista a nuestros problemas?&nbsp Es fácil oponerse sin proponer nada, como ocurre frecuentemente en estos foros.&nbsp Pero Cuba necesita que se propaguen las ideas que cada individuo tenga sobre temas tan sensibles como estos que tratamos en este articulo. No limitarse como algunos a proferir amenazas, descalificaciones y ofensas de todo tipo.Para este tipo de persona, el desprecio y la ignorancia es la mejor receta.

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