Terrorismo patronal: Muere un repartidor en Estepona

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El modo de producción capitalista se cobra otra de vida de un trabajador en Andalucía. Un repartidor de pizzas de 18 años de edad ha fallecido a última hora de este domingo tras colisionar su moto contra un banco del mobiliario urbano en la localidad malagueña de Estepona, según informa el servicio unificado de emergencias 112 Andalucía. Se trataba de un trabajador que realizaba su faena como falso autónomo. Trabajaba para una plataforma de reparto de comida a domicilio. Estas plataformas no contratan a los repartidores y obligan a los trabajadores a pagarse la cuota de autónomo y a aportar su propio vehículo.

Una llamada recibida sobre las 22.00 horas de que una moto de reparto había chocado contra un banco a la altura del núimero 74 de la Avenida de España. Acto seguido se activó de inmediato a Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES) y Policía Local. Según los agentes municipales y los servicios sanitarios desplazados al lugar, el fallecido era un repartidor de pizzas de 18 años, sin que hayan trascendido más datos sobre las circunstancias en las que se produjo el accidente.

Se trata de la primera víctima mortal en el trabajo en lo que llevamos de año en el país andaluz. En 2019 109 personas asalariadas murieron en Andalucía.

El revolucionario Federico Engels afirmaba que: “Cuando la clase dominante pone a centenares de obreros en una situación tal que son necesariamente expuestos a una muerte prematura y anormal, a una muerte tan violenta como la muerte por la espada o por la bala, entonces lo que se comete es un crimen.” Más de 170 años después, esta definición mantiene toda su validez original. Los mal llamados «accidentes laborales» esconden bajo esta denominación la precariedad laboral, las jornadas de trabajo extenuantes, la falta de formación, de prevención y de medios para trabajar sin jugarse la vida… Todos ellos elementos con los que juegan conscientemente los patrones para presionar a la baja los salarios, reducir costes y aumentar su tasa de ganancia descuidan las condiciones más básicas de seguridad. Hablamos de verdaderos crímenes sociales; de terrorismo patronal.

No es ni la mala suerte ni las imprudencias, sino la penosa situación de desempleo y la baja renta per cápita que impone el Estado español y el modo de producción capitalista en Andalucía los que obligan a la clase trabajadora andaluza a tener que asumir riesgos innecesarios, jornadas de trabajo extenuantes y horas extras en cascada (muchas veces sin cobrarlas).

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