Teoría de la Evolución y el Marxismo

“Las teorías de Marx y Darwin son complementarias- ya que son producto de su tiempo, que reposan sobre el proceso de la ciencia impulsadas por las transformaciones sociales y políticas vinculadas al éxito del capitalismo, al desarrollo de la revolución industrial. Pero también son complementarias ya que son la obra de pensadores revolucionarios…” [Bruno Bajou]

Introducción

A pesar del 150 aniversario de la aparición del Origen de las especies, todavía hoy, se ataca los cimientos de dicha obra, sus descubrimientos científicos de Darwin. El mismo Vaticano, por boca de Benedicto XVI coloca al mismo nivel la ciencia y la religión. ¡Nada nuevo bajo el Sol! Que sin embargo se mueve. La realidad es que el concepto de evolución no es nuevo. Alan Woods en el Prólogo&nbsp a la primera edición mexicana de su obra Razón y Revolución nos dice:&nbsp “ Al leer a estos primeros filósofos materialistas [presocráticos], uno se asombra constantemente de lo mucho que entendían acerca de la naturaleza del universo… Mucho antes que Darwin, descubrieron la evolución y llegaron a la conclusión de que el hombre desciende de un pez. Incluso descubrieron la existencia de los átomos y, con ello, sentaron las bases de la teoría atómica moderna”.

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La teoría de la evolución no se convirtió en teoría científica más que por los descubrimientos científicos llevados a cabo por Darwin. Es él el que le da el estatus de ciencia a todo lo que había experimentado a lo largo de sus viajes. Un estatus de ciencia que ha sabido ver bien el materialismo filosófico [David Alvargonzález, El darwinismo visto desde el materialismo filosófico”]. Sin embargo, a pesar de lo dicho, la nueva ciencia tuvo que recorrer un largo camino para convertirse en un nuevo paradigma científico. Un camino que va desde los descubrimientos de la Escuela de Montpelier&nbsp hasta los experimentos de Buffon o Maupertuis hasta llegar al materialismo vitalista de Diderot. Una lucha que llevó a cabo, contra la tradición- el fijismo-, la ciencia y la filosofía burguesa del siglo XVIII francés [ ver http://www.nodulo.org/ec/2003/n021p12.htm ]

La selección natural: principio científico

La evolución no fue un invento de Darwin. En la modernidad ya encontramos en Linneo una primera clasificación de las especies; lo que sucede es que dicha clasificación se mantenía&nbsp “prisionera” del dogma fijista- creacionismo del siglo XVII- XVIII-, mediante el cual se defendía que&nbsp “todas las especies habían sido creadas al mismo tiempo siguiendo un plan de conjunto”. Sólo con Buffon, Maupertuis o Diderot se cuestiona el dogma fijista y se avanza hacia el paradigma transformista, para finalizar creando una ontología transformista por parte de Diderot.

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Pero sólo con la formulación de la tesis de la selección se puede realizar el tránsito hacia la ciencia de la evolución. Veamos que nos dice Darwin en el Origen: “Por el contrario, podemos estar seguros de que toda variación en el menor grado perjudicial tiene que ser rigurosamente destruida. A esta conservación de las diferencias y variaciones individualmente favorables y la destrucción de las que son perjudiciales la he llamado selección natural o supervivencia de los más adecuados. En las variaciones ni útiles ni perjudiciales no influiría la selección natural y quedarían abandonadas como un elemento fluctuante, como vemos quizás en ciertas especies polimorfas, o llegarían finalmente a fijarse a causa de la naturaleza de las condiciones del medio ambiente”.
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Darwin es hijo de su tiempo, por eso la lectura de obras de la época influyeron en su teoría. John Bellamy Foster en un excelente trabajo [La ecología de Marx] nos dice que una de las obras que llegaron a influir en aquél fue el Primer ensayo sobre la población del teórico conservador Malthus del que va a recoger su concepto fundamental de la “lucha por la existencia”, para explicitar el concepto de selección natural. Y piensa que dicha influencia llegó a ser perniciosa para la misma teoría. Bellamy Foster considera que esto fue un error en la teoría evolucionista ya que dio lugar a lo que más tarde ha venido a denominarse “darwinismo social”; con lo que se continúa aceptando la explicación clásica de la teoría.
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Aunque no queremos adentrarnos a fondo sobre la cuestión (que trataremos en un futuro artículo) queremos decir que el verdadero artífice de la filosofía evolucionesta que supuso el darwinismo social fue H. Spencer y que Darwin rechazaría dichas tesis. Es más pensamos que el concepto de selección natural no se puede entender en El Origen sin el otro concepto que es el de variabilidad: “Muchas leyes regulan la variación, algunas de ellas pueden ser vislumbradas y serán después brevemente discutidas. Sólo me referiré aquí a lo que puede llamarse variación correlativa. Cambios importantes en el embrión o larva ocasionarían probablemente cambios en el animal o adulto. En las monstruosidades son curiosísimas las correlaciones entre órganos por completo distintos…” [El origen]. La selección natural no puede entenderse sin el modo en que se adaptan las especies al medio y que por consiguiente pueden permitir la variabilidad; pero a la vez dicha selección se encuentra vinculada a la selección sexual mediante la cual actúa la selección natural. Actuación que en los&nbsp animales sociales se realiza en&nbsp “beneficio de toda la comunidad, si esta saca provecho de la variación seleccionada”.
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Quizás el problema se encuentra en mala interpretación realizada por las consecuencias de las tesis de Malthus -de ahí la crítica de Engels y Marx al concepto de la lucha por la existencia-. Pero si seguimos al gran evolucionista Patrick Tort nos encontramos con que&nbsp “Darwin toma prestado un elemento de modelización de tipo matemático (la famosa distorsión, fuente de luchas asesinas, entre la progresión geométrica de la población humana y la progresión aritmética de sus recursos alimenticios), pero es para aplicarlo a los vegetales y a los animales: aplicación que contradice diametralmente la tesis de Malthus…” [Darwin et la philosophie]

Marx, Engels y la evolución
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Tanto Marx como Engels&nbsp se vieron influenciados por Darwin; es más hay que reconocer ambas teorías son fundamentales para el conocimiento de nuestra contemporaneidad. Ambas supusieron el conocimiento natural de las sociedades humanas y al mismo tiempo la superación de ciertos dogmas escolásticos.&nbsp El mismo Engels ante la tumba de Marx exclama: “lo mismo que Darwin ha descubierto la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx ha descubierto la ley del desarrollo de la historia humana”. Ley que Marx ha anunciado partiendo de los conocimientos de su época y que resumía en la célebre Introducción de 1859: “En la producción social de su existencia, los hombres mantiene relaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un grado de desarrollo determinado de sus fuerzas productivas. El conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base concreta sobre la que se eleva una superestructura jurídica y política y a la que corresponden las formas de consciencias sociales determinadas. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política e intelectual en general. No es la consciencia de los hombres lo que determina su ser; inversamente es su ser social lo que determina su consciencia”.

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Marx y Engels llegaron a conocer el contenido de El Origen de las especies que recibieron como un gran hito en la historia del conocimiento humano. Sin embargo, criticaron la aplicación de la selección natural al hombre. Crítica que les hizo caer en la confusión. Esta confusión sólo se puede entender si comprendemos que la filosofía marxista supone “intervención” política y que dicha intervención les lleva a criticar y rechazar radicalmente el liberalismo victoriano que se fundamenta no ya sobre la ciencia sino sobre la filosofía evolucionista de H. Spencer y sobre el concepto de lucha por la existencia que aquél adaptó del economista conservador Malthus. Precisamente Marx va criticar su teoría de la población en El Capital en el capítulo XXV del Libro I (“La ley general de la acumulación capitalista”) dándole la vuelta dialéctica y aplicando un nuevo concepto fundamental que da contenido a la noción de población: nos referimos al concepto de ejército de reserva&nbsp necesario para el funcionamiento capitalista.
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Pero el marxismo utiliza la comparación darwiniana del desarrollo de los órganos al hablar de la tecnología. Marx en El Capital nos dice: “Darwin ha dirigido su atención a la historia de la tecnología natural, e.d., a la formación de los órganos de plantas y animales que sirven de instrumentos de producción para sustentar su vida. ¿No merece igual atención la historia de los órganos productivos del hombre en la sociedad, de los órganos que constituyen la base de toda organización determinada de la sociead?…. La tecnología revela la relación activa que mantiene el hombre con la naturaleza, el proceso directo de la producción de su vida…”.
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Sin embargo, será el propio Engels el que en su Dialéctica de la naturaleza sentará las bases de como entiende el materialismo histórico la evolución de la sociedad. Así en el capitulo (El papel del trabajo en el proceso de transformación del proceso del mono en hombre) partiendo de Darwin nos dice: 1) “Estos monos, obligados probablemente al principio por su género de vida, que, al trepar, asignaba a las manos distinta función que a los pies, fueron perdiendo, al encontrarse sobre el suelo, la costumbre, de servirse de las extremidades superiores para andar y marchando en posición cada vez más erecta. Se había dado, con ello, el paso decisivo para la transformación del hombre en mono”. 2) “Para que la marcha erecta, en nuestros peludos antepasados, se convirtiera primeramente en regla y, andando el tiempo, en necesidad, hubieron de asignarse a las manos entretanto, funciones cada vez más amplias… La mano sirve, preferentemente, para arrancar y agarrar el alimento, función para lo cual ya los mamíferos inferiores se sirven de las plantas delanteras”&nbsp Y más adelante continúa diciendo: “la mano no es solamente el órgano del trabajo, sino que es también el producto de este. Solamente gracias al trabajo, a la adaptación a nuevas y nuevas operaciones, a la transmisión por la herencia del desarrollo adquirido por los músculos, los tendones y, a la larga también por los huesos, y a la aplicación constante renovada de este perfeccionamiento hereditariamente adquirido a nuevas operaciones cada vez más complicadas, ha adquirido la mano del hombre ese alto grado de perfección…”
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Por consiguiente, el conocimiento de las ciencias por parte de Engels es patente, conocimiento que sirve para fundamentar la evolución de las sociedades. La evolución permite que órganos ya desechados (la mano) busquen nuevas utilidades que le conllevan a la construcción de nuevos instrumentos necesarios para la supervivencia y el trabajo. Aquí Engels, como no podría ser de otra forma, llega a las mismas conclusiones que Marx ya que la tecnología humana permite que esos órganos adaptados a las nuevas necesidades permite la producción social de herramientas de los órganos productivos que implican una relación del hombre con la naturaleza para transfórmala mediante el trabajo. Dicho descubrimiento (del trabajo) permite al marxismo un salto; así Engels&nbsp nos sigue diciendo: “Y, de otra parte, el desarrollo del trabajo contribuyó necesariamente a acerca más entre sí a los miembros de una sociedad, multiplicando los casos de ayuda mutua y de acción en común y esclareciendo ante cada uno la conciencia de la utilidad de esta cooperación. En una palabra, los hombres en proceso de formación acabaron comprendiendo que tenían algo que decirse los unos a los otros. Y la necesidad se creó su órgano correspondiente: la laringe…”.
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La necesidad crea y desarrolla el órgano correspondiente, la laringe, que nos lleva al pensamiento con lo que Engels&nbsp rechaza cualquier tipo de innatismo. Pero además en este párrafo nos encontramos con la misma conclusión de la teoría de la evolución cuando es aplicada al Hombre. La selección natural crea su contrario; la selección natural selecciona la civilización que se apoya en la ayuda mutua (Engels y más tarde Kropotkin). Por decirlo con palabras de Darwin la civilización da cobijo al débil ya que la civilización crea los instintos sociales y desarrolla la simpatía.&nbsp Y esto es así ya que&nbsp “en el seno de la evolución humana, la selección natural ha favorecido en efecto el desarrollo de las capacidades racionales al mismo tiempo que el, indisociable de los instintos sociales que están en el origen de la simpatía, de las conductas solidarias con los débiles, de la asistencia a los desfavorecidos- tantos comportamientos que se oponen al mecanismo eliminatorio de la selección natural. Dicha evolución conjunta de los sentimientos afectivos y de la racionalidad conduce a la institucionalización creciente del altruismo, marca significativa del progreso de la civilización” [Patrick Tort,&nbsp Darwin et la philosphie]
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