Tejer complicidades desde el anticapitalismo: un reto para las redes sociales y políticas

Kaos en la Red ha creado un especial Elecciones 2008. Análisis desde la izquierda anticapitalista para recopilar las noticias y artículos relacionadas con las elecciones generales del 9 de marzo.

La legislatura que ahora termina se ha caracterizado por un acusado descenso de la movilización social si tomamos como referencia las manifestaciones y campañas que hubo durante el segundo mandato del PP. No obstante, han sido múltiples los pequeños focos de resistencia que han ido apareciendo y en los que han participado corrientes de izquierda social y política muy diversas.

Hay espacio
Las movilizaciones por el derecho a una vivienda digna y contra el desarrollo urbanístico desenfrenado, la solidaridad con l@s inmigrantes, la lucha contra el cambio climático y contra las centrales térmicas y refinerías, las resistencias sindicales en Seat, McDonald’s de Granada, Delphi, Frape, el TMB de Barcelona, el Metro de Madrid, las movilizaciones feministas por el derecho al aborto libre, gratuito y en lo público y contra la ofensiva reaccionaria de la Iglesia, el movimiento antifascista que respondió al asesinato de Carlos Palomino, las plataformas de apoyo a los encausados en el sumario 18/98 y en defensa de una salida negociada al conflicto vasco o la muy reciente experiencia de los Foros Sociales descentralizados constituyen una muestra de que, a pesar de no haber podido romper el cerco mediático, sigue habiendo espacio para la resistencia organizada.

Lejanía
En todas estas luchas ha habido debates y, a veces, conflictos entre organizaciones comprometidas en la acción pero también, y sobre todo, hemos vivido experiencias unitarias muy satisfactorias, que marcan el camino a seguir para reconstruir una red de organizaciones de perfiles muy diversos que vayan desarrollando relaciones de confianza basadas en la acción común, en la voluntad de entendimiento, en el respeto a las relaciones democráticas y en el reconocimiento mutuo del compromiso anticapitalista. El objetivo fundamental de la izquierda anticapitalista debe ser, por encima de cualquier otro, fortalecer esa red.

Si todas estas luchas han sido ignoradas por los distintos gobiernos y partidos del poder tampoco podemos decir que hayan estado muy presentes en la agenda de Izquierda Unida. Esta fuerza política está tan lejos de los conflictos sociales que ni siquiera apoya a sus propios militantes cuando participan en ellos, si no aparece directamente en frente de los que resisten, como en Catalunya, donde forma parte de un Gobierno que privatiza servicios públicos y tolera los despidos de cientos de trabajadores en empresas con beneficios. Hace ya muchos años que IU no es un referente político identificado con los movimientos sociales críticos, susceptible de mantener con ellos relaciones de independencia, debate y cooperación.

Sin resignarse
Por el camino de sus batallas internas, que en muchos casos sólo encubren una cruenta pelea por ver quién dirige el barco, IU ha perdido toda credibilidad para cumplir ese papel y hasta para luchar seriamente por su propio programa. No hay duda de que, tras las próximas elecciones, vendería el programa entero a cambio de un Ministerio. Pero, lejos de alegrarnos por esta deriva imparable hacia el electoralismo y la “respetabilidad institucional”, pensamos que la falta de un referente político es un obstáculo importante para el desarrollo y fortalecimiento de luchas y movimientos y, sobre todo, para la extensión de la influencia social de las ideas y las propuestas críticas con el capitalismo. Creemos que la resignación con que muchas veces es tratada por parte de activistas sociales la inexistencia de este referente es un notable inconveniente que debilita las luchas por los objetivos que compartimos.

Construir un referente político leal con los movimientos sociales, formado por militantes activos en ellos y que trabajen por mantener su confianza, sin autoproclamarse sus representantes, como los que existen ya en Portugal o Francia, es un objetivo muy difícil. Ha habido graves fracasos en el pasado, como fue la experiencia de los Verdes alemanes, y en el presente, como acaba de ocurrir con Rifondazione en Italia. Pero nuestras dificultades, presentes y futuras, para un proceso de convergencia entre corrientes políticas y sociales de la izquierda alternativa no deberían paralizar los intentos por llevarlo adelante.

Acabar con el ritual
Este problema tiene también un reflejo electoral: el yugo político de tener que optar, elección tras elección, por el “mal menor” se está convirtiendo en un ritual que, en nuestra opinión, deberíamos pensar conjuntamente en cómo revertirlo en algún momento. Sabemos que los temas electorales son frecuentemente causa de división entre la izquierda alternativa.

No haremos nada que pueda dividir lo que tanto esfuerzo nos está costando unir. Pero no queremos ocultar lo que pensamos sobre las condiciones para una intervención política en procesos electorales y, si llega el caso, en las instituciones de la democracia parlamentaria. Ésta tendría que estar subordinada a las demandas de las luchas sociales, debería rendir cuentas ante los movimientos y tendría que evitar a toda costa los riesgos de profesionalización y de la adaptación a las reglas del juego y las presiones institucionales. Y, sobre todo, este proceso tendría que ser abordado con ritmos adecuados que puedan ser comunes, con prudencia, con capacidad de autocrítica de nuestras propias trayectorias, y con mucho respeto e interés por las ideas de cada cual.

En nuestras manos
Pero, más allá de esta reflexión, creemos que lo fundamental es proponerse un plan de trabajo común a medio plazo, que pueda incluir distintos tipos de acciones (campañas, iniciativas de solidaridad, foros, medios de comunicación, etc.). Lo más complicado no será encontrar unos acuerdos políticos básicos, sino la capacidad de convivir con desacuerdos, reconociéndolos, debatiéndolos, pero sin dejar que nos impidan seguir trabajando y pensando juntos.

La lucha contra el capitalismo sigue estando a contracorriente. Pero van surgiendo por todas partes signos de esperanza. Otras veces, al cabo de un tiempo, se debilitaron. Ahora está en nuestras manos que se extiendan y enraícen.

TEMA DEL DEBATE: REFLEXIONES ANTE LOS COMICIOS DEL 9 DE MARZO. Tras una larguísima precampaña, en estos momentos de vorágine electoral en que todo parece reducirse a un duelo bipartidista, sería pertinente reflexionar sobre las sendas y posibilidades de la representación política y electoral del espacio sociológico de ‘las izquierdas’. Y en cómo afecta a los movimientos sociales de base.
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