Publicado en: 11 junio, 2016

[Teatro] “El hombre menguante”, una creciente y delirante realización

Por Diana Cordero.

Es que “El hombre menguante” nos sumerge en el todo y en la nada en cuestión de segundos… muestra la austeridad material y la riqueza en la creatividad, la reflexión tortuosa y la simplicidad del no cuestionamiento (a veces peligroso), el derrumbe y la exaltación, la gloria y la caída. Pero por sobre todo la lucidez, el ritmo, el absurdo cotidiano, las ganas de hacer: la resistencia, los efectos benéficos de llevar adelante una actitud de resiliencia en momentos tan complejos como éstos. Y lo logran, vaya si lo logran.

Creciente y delirante…

Creciente, delirante y tantísimos adjetivos más para hablar de esta obra de teatro que nos hace recorrer durante 65 minutos (sin decaer) una de las más lúcidas realizaciones que se presentan hoy en Madrid.

El desopilante inicio, con una puesta formidable que realza sus textos y sus movimientos (los movimientos no son físicos,  ya que los actores hacen que se mueva el guión que dispara (palabras) para deleite de un público que oscila entre la sonrisa y la más sonora carcajada.

Es que “El hombre menguante” nos sumerge en el todo y en la nada en cuestión de segundos… muestra la austeridad material y la riqueza en la creatividad, la reflexión tortuosa y la simplicidad del no cuestionamiento (a veces peligroso), el derrumbe y la exaltación,  la gloria y la caída. Pero por sobre todo la lucidez, el ritmo, el absurdo cotidiano, las ganas de hacer: la resistencia, los efectos benéficos de llevar adelante una actitud de resiliencia en momentos tan complejos como éstos. Y lo logran, vaya si lo logran.

Los personajes tan difusos como marcados, tan cambiantes como sostenidos nos hacen enfadar, nos dan pena o empatía, asentimos, resistimos y finalmente nos cautivan. ¿En cuántos momentos pensamos que somos ellos? ¿en cuántos que somos el opuesto? ¿En qué momentos nos damos cuenta de que esperamos respuestas de los personajes porque atravesamos situaciones similares? Esa es la clave, o una de las claves: Nos muestran el ahora y lo que fue, nos devuelven nuestras imágenes patéticas o agraciadas, pero siempre en un tono de humor inigualable.

¿Por qué deberíamos definir esta obra cuando en la misma se trata de evitar definiciones y meternos en un torbellino de movimiento y creación?

Los actores  César Tormo, Juli Disla y Toni Agustí (este último en la función que presenciamos reemplazado por el director de la obra Jaume Pérez), dan vida a todo lo que pasa sobre el escenario vacío, que a poco de comenzar logran que lo veamos con todo lo que se necesita. Es tal la riqueza de las actuaciones, la puesta y la dirección, que la transformación que se opera no es visible a simple vista. Creo que luego que termina la obra, tomamos conciencia de que ese gran espacio que vimos a rebozar, no cuenta con más que una silla y algunos elementos de utilería. Sin duda lo han logrado, han logrado la magia y nos han transformado para siempre… GRACIAS

PRÓXIMAS FUNCIONES- Teatro del Barrio,  Zurita, 20, Madrid

  • Sábado, 11 de Junio a las 20:00h
  • Domingo, 12 de Junio a las 18:00h


 FICHA TÉCNICA

Intérpretes:
Toni Agustí
César Tormo
Juli Disla

Texto:
Juli Disla

Dramaturgia:
Pérez&Disla

Ayudante de dirección:
Cristina Fernández

Fotografías:
Jordi Pla

Dirección:
Jaume Pérez

https://perezdisla.com

-->
COLABORA CON KAOS