TAT denuncia que las policías españolas no han aplicado el protocolo de actuación, en los ultimos arrestos

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Torturaren Aurkako Taldea (TAT) ultima un protocolo para prevenir malos tratos y torturas por parte de las fuerzas policiales hacia los detenidos, fundamentado en las recomendaciones internacionales que existen en esta materia. Ane Ituiño y Lorea Bilbao, representantes del organismo, avanzaron que el documento, que harán público en los próximos meses parte del reconocimiento de la existencia de la tortura, la adopción de garantías para que estas situaciones no se vuelvan a repetir y la articulación de mecanismos para conseguir la rehabilitación de las víctimas.

Esta iniciativa, según subrayaron desde el colectivo contra la tortura en Euskal Herria, parte del balance realizado en los cuatro primeros meses de 2009. Bilbao e Ituiño relataron detalles de las operaciones de la Ertzaintza y de la Policía española, que se iniciaron el 1 de marzo con el arresto en plena jornada electoral de Manex Castro en Villabona y concluyeron el 18 de abril con las detenciones de nueve personas en di-versas localidades vascas y en Montoriol, en Catalunya Nord. En ellas, remarcaron, no se cumplieron siquiera las débiles normas establecidas.

Con la aplicación de la incomunicación a Castro, destacó Ituiño, se acabó con tres años de arrestos comunicados por parte de la Policía a las órdenes del Ejecutivo de Lakua, y luego hubo un nuevo relato de malos tratos ante el juez en Madrid. Desde TAT se criticó que pese a que la defensa del villabonarra solicitó copia del video que Interior de Lakua remitió a la Audiencia Nacional, el juez Eloy Velasco lo haya desestimado.

Se preguntaron si «hay miedo de mostrar el contenido de la filmación o, por el contrario, es que las cámaras no grabaron nada en comisaría». La decisión de Velasco la calificaron de «muy grave», al igual que el empleo por parte de la Policía española de antifaces para tapar los ojos de algunos de los apresados en el operativo del 31 de marzo en Hernani y Urnieta. «Esto también es tortura. Es una privación sensorial, como se mostró en varias fotografías publicadas por medios de comunicación, y la ley lo califica de mal trato», apuntaron.

Ocho jóvenes detenidos entonces presentaron denuncias de malos tratos mientras permanecieron en las dependencias policiales de Donostia. Desde TAT tampoco pasan por alto la escasa información que se dio a los familiares sobre la situación de sus allegados o que a los médicos se les limitase su tarea de control en los calabozos.

La «novedad» del operativo desplegado por las policías española y francesa en localidades vascas y en Montoriol, en Catalunya Nord, lo sitúan desde Torturaren Aurkako Taldea en la violencia con la que se emplearon los agentes franceses para apresar a Jurdan Martitegi, Gorka Azpitarte y Alex Uriarte, propinándoles patadas y pisoteándoles la cabeza. Azpitarte, vecino de Eskoriatza, fue el que peor parte se llevó; el médico tuvo que darle varios puntos de sutura después de que una piedra se le incrustara en una mejilla. Ituiño resaltó que la juez Le Vert «se quedó sorprendida» por el estado de los detenidos y por ello ha abierto diligencias.

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