Tanta Hipocresía

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El mundo se desangra y nadie busca sino cubiertos, para no ensuciarse las manos, pero los problemas reales se ignoran con un estilo… ¡Único! ¿Y porque? Porque las catástrofes de cualquier tipo golpean predominantemente al sector más desfavorecido de la sociedad, a la pobreza de los pobres, a la miseria de los miserables, al hambre y al frío de los desamparados… Y eso no molesta a casi nadie, a casi nadie que tenga voz, claro, voz y voto en esta sociedad estratificada.  Algo que se permite a cuentagotas, y siempre que no amenace el estatus quo, la relación de poder, el predominio sobre el territorio… Entonces, vamos a salvar el mundo, de la puerta para afuera, de nuestras conductas para afuera, sino no podríamos marchar contra el fracking con nuestras camionetas, “protegiendo” un acuífero que se usufructúa por los más poderosos contaminadores de nuestro suelo, mientras no hay agua en los barrios, mientras alimentamos industrias reales en tiempo real, en nuestro territorio para que descarguen sus desechos al río, porque no hay forma de ver el río como algo vivo hasta que no se inunde la costanera (¡Ay que tragedia!) Pero claro, como alguien me dijo una vez “¿Es que yo tengo que ser coherente para exigir coherencia a los demás, o puedo hacerlo igual?” Y… no se ¿Hace falta responder? Si lo único importante es el nudo espurio en el piolín que sostiene la careta, no hay una postura que no se ensucie y se vuelva contraproducente, porque la realidad no descansa en declamaciones ni intenciones, ni hay una miss universo que haya logrado “la paz mundial” con sus sonrisas y deseos.  Pero sin dudas es mucho más fácil aparentar, llorando por los refugiados que se ahogan en el HD de nuestro televisor, o por la extinción de las especies mientras exigimos que fumiguen toda la ciudad… Además, no trae problemas, porque el caballo maltratado es el que manejan los gurises de ocho años, a los que se mandara caminando a casa a morir silenciosamente de hambre, pero nadie habla de maltrato ante un caballo policial, del ejército, de los miles de caballos de trabajo que arrían las vaquitas que hacen la buena bola de lomo para milanesas, de los animales de salto, equitación, de carrera, porque habría que oponerse a intereses de los que se participa, a pasatiempos que se fomenta, a personas que comparten el espacio cultural ideológico, y eso no se puede pensar, porque además, estaría sentando el peligroso precedente de pensar que los derechos pertenecen al ser humano, a los seres vivos, a la naturaleza y no, como corresponde, a quienes puedan pagar por parecer inocentes… Porque es tan fácil luchar contra las represas mientras se lava cada plato con 30 litros de agua, contra la minería desde un celular de litio, oro y cromo, contra el hambre y la desolación de cada guerra lejana después de enrejar la casa y pedir que maten a todos los delincuentes: ¡Presuntos, comprobados, históricos, o posibles! No importa, la hipocresía es un entramado que se sostiene a sí mismo, un intercambio permanente de permisos para vivir al revés de lo que se pregona, con otros hipócritas que ignoran nuestras faltas como nosotros justificamos las suyas, es casi como una religión… Un camino a la esquizofrenia y la enfermedad, obviamente, porque la vida nos pasa las facturas que nos negamos a firmar, aunque no queramos, aunque engañemos a los demás, no podemos poner un pie fuera de la farsa que testificamos sin que todas las respuestas no alcancen para las verdaderas preguntas que deberíamos hacernos, como por ejemplo: ¿Es mi vida más sustentable hoy que ayer? ¿Reciclo y reduzco, reutilizo, vivo mejor o solo me auto-santifico a través del Facebook? ¿Tengo una idea mínima de las huellas de mi consumo, o solo le resto importancia en base a que siempre hay alguien peor que yo? ¿En qué o de qué manera modifico, contamino o restauro mí sección del mundo, haciéndome responsable del agua, el aire, la tierra y el fuego que atraviesan mi vida? ¿Soy parte de un ecosistema social urbano coherente, o solo presento secretos a puertas cerradas donde ocultar mi desprecio hacia toda consecuencia que afecte a los demás? ¿Tengo alguna conducta relevante a favor de la naturaleza o solo posturas tan elegantes y simbólicas como cínicas y crueles?

El nuevo reciclado e impiadoso fascismo viene vestido de verde a lo largo de todo el planeta, porque es extremadamente fácil crear y perseguir culpables, derribar gobiernos, estigmatizar a los débiles… ¡Porqué la necesidad absoluta es controlar todo espacio común y público, todo rezago de naturaleza, todo vestigio de equilibrio para ponerlo a favor de las elites que dominan el mundo, antes que una horda de zaparrastrosos y hambrientos desclasados se siga haciendo fuerte en sus márgenes! Todo es propaganda, todo es publicidad, no hay más intenciones que asegurar la base para alambrar las conciencias hasta que suene familiar el exterminio de la mitad del planeta, porque la mitad, la otra mitad, siempre van a ser los otros.  Lo verdaderamente interesante de analizar, es: como puede estar tan segura de eso la gran mayoría (prácticamente total) de la población… ¿Quiénes van a poder darse el lujo de quedarse mirando cuando todo esto se acelere? No, seguramente que no, no vamos a ser ni vos ni yo…

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