Supongamos y actuemos

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Por J. Estrada Cruz

SUPONGAMOS QUE LA REPRESIÓN CONTRA BÓDALO Y OTROS, NOS OFRECE LA OPORTUNIDAD DE UNIR FUERZAS Y MOVILIZAR POR ELLOS, DENUNCIANDO LAS CAUSAS POR LAS QUE SON ENCARCELADOS.

La nota de la editorial conjunta elaborada y publicada el 2/6/2016 por Insurgente, Kaosenlared y La Haine; comienza diciendo, “Supongamos –solo supongamos- que un dirigente sindical venezolano es detenido por  una supuesta agresión a un político. Y a continuación cinco supongamos más que muestran y deja a los medios, llamados libres y democráticos, nacionales e internacionales, como lo que son: medios propagandísticos de la clase opresora capitalista, dirigidos por sicarios de la manipulación de masas,  alumnos aventajados de  Goebbels que, con los instrumentos actuales que poseen, no sólo “algo queda”, de la totalidad de tergiversaciones que infunden a diario, sino que desgraciadamente, lo cuelan casi todo, pues ya hace mucho tiempo, que pueden lavarnos él cerebro dentro de nuestras casas. Ahí las mentiras nos las muestran con mil enfoques y colores. Y por si acaso no es suficiente, la tableta digital nos acompaña en el bolsillo o en la mano por dónde quiera que nos encontremos.

Luego está la otra parte, de la actividad mediática fascista, consistente en silenciar aquello que no interesa que se sepa, como es lo que ocurre con Bódalo y con los huelguistas solidarios en Madrid, o con las grandes movilizaciones que se están produciendo, en estos momentos en Francia, contra una reforma laboral más suave que las dos que nos impusieron aquí, el Gobierno socialista y el del PP. A diario cientos de conflictos de mayor o menor envergadura (junto con sus activistas) son ninguneados y silenciados. Y es que, si lo hicieran desde un periodismo profesional, ético y justo, sería como tirar piedras a su propio tejado. Y aquí se encuentra el quid de la cuestión. Sus tejas las hemos de romper nosotros.

Está claro, que los pueblos están en manos de medios informativos vasallos y fascistas. Estos, silencian las verdades que interesan a las clases obreras y populares y propagan difamaciones y mentiras sobre la gente luchadora y más honesta cuando las luchas ya no pueden taparlas. Sin embargo, si bien  sus aparatos mediáticos evidencian una gran potencia,  por otra parte, adolecen de un enorme defecto: ¡no llevan verdad alguna!

El combate mediático siempre lo consideré una de las dos clave principales en la lucha de clases, lo que me ha llevado a dedicar gran parte de mi actividad revolucionaria a teorizar  y a practicar en esta batalla y, a ser muy crítico con la izquierda más auténtica y combativa por su desenvolvimiento en esta cuestión. Para ello, en no pocas ocasiones, he utilizado argumentos en modo metafórico como estos: Los opresores a través de sus supersónicos aparatos, (pongamos enormes aviones y grandes tráileres) transportan y transmiten toneladas y toneladas de manipulación y mentiras. Nosotros, los oprimidos, para llegar trasmitiendo a la gente sólo nos tenemos a nosotros mismos y a nuestras bicicletas para transportar mochilas llenas de verdades. Por eso, nuestro principal problema no es, ni mucho menos, nuestra enorme inferioridad de medios, sino nuestra insuficiente e inadecuada actividad. Nuestros medios, no cabe ninguna duda (y valga la redundancia) son muy inferiores pero;  el verdadero hándicap no es este, sino tenerlos en el trastero llenos de telarañas.

Por ello supongamos también que, el compañero Bódalo, los que se encuentran en huelga de hambre, acampados en Madrid y todos los demás que han sido represaliados por luchar contra la injusticia y el terror capitalista, necesitan urgentemente de una “envestida” solidaria y de agitación de toda la izquierda revolucionaria. Sería preciso, por tanto, que alguien llamara a un encuentro de todas las organizaciones, verdaderamente de izquierdas para que del mismo, pudieran salir acuerdos concretos en base a una gran convocatoria movilizadora. Quince o veinte días de llamamiento  intensivo, con nuestras “bicicletas y mochilas” alternativas; tres semanas “arremangados”, informando y denunciando, pondrían al  pueblo de Madrid encarado en esta injusticia y en disposición de salir a la calle. También habría que emplazar al resto de los pueblos del estado, a que acudiera a la capital, en cientos de autocares.

Estas tropelías concretas de represión, se han de convertir en razones contundentes y efectivas, en nuestro poder, explicando a las clases populares, que son consecuencia de las contradicciones del sistema capitalista y de su actual ofensiva: modificación de las leyes laborales y reducción de los salarios en base al delito de la competitividad; usa la trampa de la deuda pública para poder justificar los recortes de servicios sociales, e impone la Ley mordaza para amedrentar y dividir a la clase obrera. Es decir, la actuación represiva, no puede explicarse ni dejarse al margen de las verdaderas causas.

Hemos de ser capaces de llegar al pueblo con la verdad y de crear conciencia e indignación, a pesar del boicot de los medios burgueses de comunicación. Podría ser esta una buena ocasión para lograr una ocupación de Madrid y dar un paso de gigante en organización, unidad y lucha contra el ejecutor de la represión y del expolio a los pueblos.

 

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