Stephan Schmidheiny (SS) y sus fundaciones filantrópicas AVINA y Ashoka como organizaciones criminales ligadas al amianto

Por Paco Puche

Las víctimas de todo el mundo solicitan a las instituciones que han distinguido al magnate del amianto y fundador de AVINA que lo degraden  

Por Paco Puche

“A excepción de la pólvora, el amianto es la sustancia más inmoral con la que se haya hecho trabajar a la gente; las fuerzas siniestras que obtienen provecho del amianto (…) sacrifican gustosamente la salud de los trabajadores a cambio de los beneficios de las empresas”. (Remi Poppe, ex Miembro del Parlamento por el Partido Socialista de los Países)

“El arma más potente del opresor es la cabeza del oprimido” (Steve Biko)

La clave es esta: para conseguir que el sujeto popular sea no solo vencido sino derrotado, es necesario cooptar a sus jefes, a sus dirigentes. Con ello se bloquea la esperanza, se promueve el pesimismo y se demuestra que, al final, todos son iguales, todos tienen un precio y que no hay alternativa a lo existente. La organización planificada de la resignación. (Manuel Monereo, Rebelión 25-8-2015)

“Las grandes Corporaciones y las fundaciones que las acompañan han estado trabajando sigilosamente para escurrirse entre los espacios alternativos” (Grupo de Reflexión Rural argentino –GRR).

“El tercer escalón es el `agua-negocio ́. Está muy bien usar el agua para ser cada vez más ricos”. (Pedro Arrojo, exsocio líder de AVINA, al Diario Montañés en 2007) [1] .

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Hablamos de filantrocapitalismo y de cómo se las gasta, poniendo como modelo un caso ejemplar en muchos sentidos, y que no es otro que el que protagonizado por el magnate Stephan Schmidheiny (SS para abreviar), que después de ser responsable de unas de las mayores masacres de la historia industrial y ambiental con sus empresas de amianto en el mundo (Eternit), desde 1994 trata de lavarse la imagen con una Fundación llamada AVINA, que se presenta en el orbe como promotora insigne del desarrollo sostenible, especialmente en España y Latinoamérica. Con la que ha sido muy laureado y ha obtenido bastante éxito en su injerencia en los movimientos sociales. Financia a otra de tal pelaje denominada Ashoka.

Las citas de entrada enmarcan muy bien cual es la posición del autor y las claves de porqué le interesa al gran capital penetrar a estos movimientos de resistencia. No son banales.

El caso AVINA -Asoka- la injerencia y el amianto

Hemos escrito muchos artículos sobre este asunto, pero me remito a dos para no repetirme: uno relativo a qué pinta esta fundación denominada Ashoka, a qué se dedica, y cómo se financia [2] , y otra relativa a AVINA y cómo opera [3] . Entre ambos encontramos las referencias a la injerencismo y al amianto. No insisto.

De la misma manera que un diputado por Pensilvania John Delanay, víctima de la pedofilia [4] estructural de la Iglesia Católica se está dedicando a desenmascararla y a exigirle algo más que tibios perdones y comisiones de investigación, afirmaba en un reciente programa de la Sexta [5] que nos enfrentamos a una organización criminal y como tal hay que tratarla. Así como con estas fundaciones tratamos con algo más que indemnizaciones y justificaciones, porque tienen tras de sí una larga historia criminal en la que han muerto a causa del amianto cientos de miles de personas en el mundo, a sabiendas que la industria criminal que explotaban era letal [6] . Una de los asuntos a que nos enfrentamos es la de escrachear a los colaboradores de estas fundaciones que contribuyen sólidamente a encubrir las masacres de los industriales del amianto. Es el caso de Pedro Arrojo, actual diputado por Podemos en el Parlamento español que ya en su día fue denunciado por este que suscribe sin éxito alguno. De la misma manera que la Iglesia, los partidos incluidos los de izquierda temen enfrentarse con sus correligionarios. Hay muchos otros casos.

Cuando ya la efervescencia de los crímenes pedofílicos protagonizados por la Iglesia Católica, desde sabe Dios cuantas centurias, llega a un nivel intolerables, los jesuitas españoles ( Societas Jesu, S. J.) han dado el paso de indagar en los últimos sesenta años acerca de los crímenes de los que han sido responsables con su acción y su encubrimiento.

Esto viene a cuento para recordarle a la S.J., que bastantes de esos crímenes llevaban aparejados suicidios de los adolescentes, como es el caso de un familiar de mi entorno en el colegio para ricos de Málaga, con el que se llegó a este desenlace, por lo que no se pueden obviar la gravedad del caso en esas comisiones interiores. Y, a lo que íbamos, es el mismo caso del encubrimiento de los jesuitas de la deriva criminal de S.S., al que en 2001 le fue concedido el doctorado honoris causa por sus Universidades.

Las víctimas de todo el mundo solicitan a las instituciones que han distinguido al magnate del amianto y fundador de AVINA que lo degraden  

Vista la ignominia de Schmidheiny, las asociaciones de Víctimas coordinadas por todo el mundo, en 2013, trataron de presionar a las entidades que habían condecorado al filántropo para que le retiren la distinción. Tales son, entre otras, los honores recibidos en la Universidad de Yale, en el estado de Brasil y en la Universidad Jesuita de Venezuela, Andrés Bello de Caracas.

El abogado Meisenkothen, que llevó la causa en EEUU de las Asociaciones de víctimas del amianto, escribía el pasado diciembre 2013 a la Universidad de Yale diciéndole: “en octubre de este año usted escribió que después de un cuidadoso examen de los archivos de la Universidad de Yale, que no hemos encontrado ninguna subvención de Schmidheiny o de Eternit o de la Fundación AVINA. En cambio, parece claro que Stephan Schmidheiny dio a Yale un importante apoyo financiero en 1997 y, más importante aún, en el verano de 1996, cuando se le concedió un doctorado honoris causa”.

Yale terminó aceptando la veracidad del donativo, pero de momento no accedió a retirarle la distinción.

Igualmente, a golpe de talonario, consiguió el doctorado honoris causa de la Universidad Jesuita Andrés Bello de Caracas. El propio rector, Luis de Ugalde s.j., confirma estos extremos:

“del 3 al 5 de abril de 1998, nos reunimos en la Alquería, su casa de Mallorca, cuatro jesuitas latinoamericanos con Stephan (…) este encuentro se convirtió en anual y al grupo se llamó Grupo Palmera. El 19 de abril, mientras desayunábamos en el parque Cachamay, Schmidheiny me prometió en firme el solicitado préstamo de cuatro millones de dólares a diez años y sin intereses; serían entregados por la Fundación AVINA en los tres primeros años (1998 – 2000)”.

En 2001 es investido doctor honoris causa por el propio padre Ugalde s.j. Los jesuitas en el corazón de las tinieblas del amianto. De momento las víctimas tampoco han conseguido que la católica universidad lo degrade. ¿Llegarán a este asunto los nuevos aires que corren en la Iglesia y en la S.J. en relación con la pederastia?

La alcaldesa de Casale Monferrato, ciudad mundial del dolor por amianto, toma la iniciativa.  

Lo hace por medio de una carta dirigida a Yale, más que representativa del clamor mundial contra los perpetradores, encubridores y legitimadores de la masacre mundial del amianto durante todo el siglo XX, en la persona de S.S. y los colaboradores necesarios de la fundación AVINA y Ashoka. Hemos podido disponer del texto completo que, traducido dice así:

8 de noviembre de 2018

Prot. n. 35138 CP / sf

Para D. Kathrin Day Lassila

Editora

editor@yalealumnimagazine.com

Le escribo esta carta como respuesta al artículo que publicó en julio-agosto de 2018, el cual trata la controversia acerca de la retirada del título honorífico de la Universidad de Yale a Stephan Schmidheiny y a Bill Cosby.

Soy la alcaldesa de la comunidad que se ha visto más gravemente afectada por la actividad de la gigantesca fábrica de amianto del señor Schmidheiny en nuestro pueblo italiano.

La ciudad de Casale Monferrato, símbolo de la lucha contra el amianto en Italia y en el mundo entero, le pide a la Universidad de Yale que anule el título honorífico que se concedió a Schmideiny en 1996, habiendo anulado el título que se concedió a Bill Cosby.

De hecho, Schmidheiny ha sido sentenciado en Italia hasta en dos ocasiones a 18 años de cárcel por daño permanente al medioambiente de manera deliberada, por haber expuesto al agente contaminante a los trabajadores y a la comunidad de manera consciente. De hecho, esto conllevó a la muerte de más de 3 000 personas en el distrito de Casale y muchos más (una cifra que, por desgracia, sigue aumentando) se siguen diagnosticando en Italia y en todo el mundo.

El título honorífico de Yale daña su prestigiosa imagen de universidad de primera clase por dos razones: éticamente, ya que premia el comportamiento homicida, y académicamente, ya que al premiar el honor ignora la prueba comprobada científicamente de la relación que existe entre el amianto y el mesotelioma, una enfermedad mortal.

Un saludo,

Titti Palazzetti

Alcaldesa de Casale Monferrato

Conclusión

Mutatis mutandi , esta misma misiva la damos por enviada a los jesuitas de Venezuela y, por extensión al Grupo Palmera y a los colaboradores de AVINA y Ashoka. Entre la pedofilia sistemática y el genocidio del amianto, sus perpetradores, encubridores y legitimadores hay escasas diferencias. Todos pertenecen, o lo han hecho sin dar satisfacción a las víctimas, a organizaciones criminales. Sobre ellos ha de recaer la denuncia sistemática, las exigencias de verdad, justicia y reparación, y el ostracismo temporal para toda actividad pública.

Referencias:

[1] http://www.eldiariomontanes.es/prensa/20070327/santander/pedro-arrojo-fundacion-nueva_20070327.htm . Consultada el 28 de noviembre de 2018

[2] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227184 “Ashoka financiada por la criminal industria del amianto”.

[3] http://www.rebelion.org/docs/243341.pdf

[4] https://www.elmundo.es/internacional/2018/08/15/5b746dac46163f6ea68b4637.html y https://elpais.com/internacional/2018/08/17/estados_unidos/1534538033_258338.html

[5] El intermedio, 25.12.2018

[6] http://www.rebelion.org/docs/221662.pdf Reseña del Libro de la fiscal del caso Sara Panelli

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