Sor Juana, denunciada por secuestro y adopciones ilegales

Sor Juana Alonso, de 96 años, directora de la Casa Cuna de Tenerife entre 1951 y 1970, ha sido denunciada ante la Fiscalía Provincial de Santa Cruz de Tenerife por usurpación de identidad, falsificación de documentos públicos, malos tratos continuados y torturas, amenazas y coacciones, secuestro, alteración de la paternidad y crímenes de lesa Humanidad.

La denunciante es Liberia Hernández, una de las niñas de la Casa Cuna que fue dada en adopción a una familia de Alicante cuando tenía ocho años. Oficialmente, la madre de Liberia habría dejado a su hija en abandono y no la habría visitado durante tres años, lo que la propia Liberia, sus hermanos y testigos niegan, apoyados en documentos entregados por la propia institución de acogida.

Denunciar oficialmente a Sor Juana y solicitar que sea interrogada en calidad de imputada no ha sido un paso fácil. La abogada del Colectivo Sin Identidad, Natalia Domínguez Castilla, es consciente de que dada su edad, no irá a prisión. “Lo que queremos, ya que es lúcida mentalmente, es que sea interrogada judicialmente para tener un relato claro de lo que sucedió durante su tiempo como máxima responsable de la Casa Cuna junto con el director, Bernardo Acuña Dorta, ya fallecido”.

Liberia Hernández relata en su denuncia, a la que ha tenido acceso CANARIAS AHORA, que su madre la visitaba cada semana, a la espera de poder llevarla a casa cuando pudiera mantenerla. Su relato es desgarrador. “Mi madre estuvo 22 años preguntando por su hija, llorando, pero le decían que se olvidase de mí, que estaba mejor con los nuevos padres. A mí me dijeron que mi madre era una puta y que olvidase de ella”,

Además de sor Juana, se pide a la Fiscalía que sea llamada a declarar a María Soler Guerola, que en 1962 también era monja de las Hijas de la Caridad (en la actualidad está casada) y una de las artífices de la posible adopción ilegal de Liberia. Según la denuncia, esta mujer es quien llevó en barco a Liberia de Tenerife a Valencia, quien entregó a la chiquilla a un matrimonio (tíos de María Soler) y quien le cambió la identidad. “A partir de hoy dejas de llamarte Liberia. Te llamas María Nácher Montagúd”.

Los rastros de la familia biológica de Liberia desaparecieron. La vida con su nueva “familia” asegura que fue un suplicio, incluidos los abusos sexuales de su padre de adopción. “Lo único que quiero es que sor Juana diga la verdad”, insiste Liberia, que al cabo de 30 años logró reencontrarse con su madre y recuperar su identidad.

Afirma que sufre secuelas emocionales y que su caso no ha prescrito. “Entiendo la no prescripción de los delitos citados dada la permanencia de los mismos en la actualidad de hecho y de derecho, así como las secuelas que aún persisten”, sostiene en la denuncia la abogada de Sin Identidad.

También se pide que sea llamada a declarar, pero como testigo, esencial en la denuncia contra sor Juana, a Mercedes Sánchez, que también fue monja en la polémica Casa Cuna de 1963 a 1967, año en que colgó los hábitos.

“Yo recuerdo perfectamente a la madre de Liberia agarrada a las rejas del patio preguntando por su hija. Cuando yo empecé a trabajar allí ya habían dado a Liberia en adopción, pero el resto de las niñas me explicaron que aquella mujer que iba a las rejas era su madre Estuvo años yendo a la Casa Cuna a preguntar por su hija. No la abandonó. Sor Juana la despachaba diciéndole que se olvidara”.

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