Solidaridad en forma de música con los jóvenes de Altsasu

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Estas son las cuartas navidades sin Adur Ramirez de Alda, Jokin Unamuno y Oihan Arnaz, las segundas en el caso de Julen Goikoetxea y Jonan Cob. Concedido el tercer grado hace unos días, Iñaki Abad y Aratz Urrizola han podido volver a su pueblo. Pero la injusticia sigue ahí, como denunciaron desde Taberna Ibiltaria, que visitó el domingo Altsasu para dar calor y color a un día frío y con niebla. Además, se unieron las voces de Kantzu taldea. Lo cierto es que lo consiguieron, con numerosas personas que recordaron a los jóvenes de Altsasu con canciones y bailes.

«Seguro que llegarán a Zaballa», señaló Antxon Ramirez de Alda, uno de los padres de Altsasu Gurasoak, encargado de dar la bienvenida a este grupo de músicos aficionados de Bizkaia que lleva dos décadas fomentando la cultura vasca a través de la música, siempre en euskera y de una forma solidaria. «Como dice la canción Aurrera Altsasu, hemos sacado de lo peor lo mejor. Esto es lo mejor. En este camino hemos conocido a gente maravillosa, mucha solidaridad y dignidad ante poca justicia y libertad «, señaló Ramirez de Alda. «Al venir de Bizkaia me viene a la cabeza el árbol de Gernika, del que aquí al lado hay un retoño. La gran mentira que nos contaron sobre lo que pasó allí, como la mentira de Altsasu», observó.

 

 

Tras una primera visita en fiestas del pasado año , el domingo acudieron a Altsasu unas 40 personas entre músicos y acompañantes. «Hemos venido en solidaridad a la tremendísima injusticia que pasa con los chavales de Alsasua; a traer nuestro cariño, apoyo y nuestra fuerza», señaló Josu Aretxabaleta, miembro de Taberna Ibiltaria. «Llevamos 20 años intentado romper moldes para abrirse a la cultura, por encima de lo que se piense en política está nuestra cultura, es una manera de extenderla», apuntó Aretxabaleta, a su vez autor de una escultura que donó a las plataformas Altsasu Gurasoak y Altsasukoak Aske y que éstas ofrecieron al pueblo de Altsasu para su instalación un extremo de los jardines del Ayuntamiento, donde estaba el kiosko de Rufino. La obra está realizada en madera de roble y hierro. «Los barrotes representan la imposición. Todas estamos cogidos por el águila que se quitó de la bandera pero vuela muy fuerte», explicó Aretxabaleta en relación en la escultura. «Euskal Herria es un eguzkilore muy grande, siempre va a haber gente por detrás. Las mejores hojas son nuestros chavales», aseguró.

A modo de agradecimiento, el domingo no faltó un aurresku dedicado a Taberna Ibiltaria y en el repertorio tampoco la canción Aurrera Altsasu, para la que no hacía falta echar mano del cancionero que repartió este grupo vizcaíno.

 

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