Sobre la ley de ratios de enfermería

La ley de ratios vuelve a abandonar a los ancianos de las residencias y centros sociosanitarios

  • Por una Ley íntegra, completa y con garantías de viabilidad.
  • Reducir la mortalidad ahorrando gasto público.

Es de sobra conocido que uno de los factores que más inciden en el incremento de la mortalidad en los centros sanitarios es la elevada presión asistencial que sufren los profesionales. También es conocido que esto nunca le ha importado ni a la Administración, ni a los sindicatos subvencionados. Por ello, desde tiempos inmemoriales el estado español ha ocupado los puestos de personal de enfermería por mil habitantes más bajos de la OCDE (5,7 en 2019).

En 2013, tradujimos el documento «Las ratios de plantilla de enfermeros/as salvan vidas y devuelven a los enfermeros/as a su lugar junto al paciente»1, donde se recogía la lucha de los sindicatos en California (primer estado en aprobar una ley de ratios, en 1999, tras años de movilizaciones). Lucha sindical que permitió un incremento de las plantillas (alrededor de 80.000 puestos de trabajo nuevos en 8 años) y la reducción del gasto hospitalario al reducirse los efectos adversos, reingresos, etc.

California. La Ley de Ratios de Plantilla Segura de enfermer@ necesitó de años de luchas para ser aprobada y está en vigor desde 1999, haciéndose efectiva en todas las UCIs en enero de 2004, pese a los continuos esfuerzos de la industria hospitalaria por derogarla. Sus efectos han sido el aumento de la calidad en la atención al paciente y la selección y conservación de personal en los hospitales de California (el número de enfermer@s se incrementó en un 30%).

La aplicación de las ratios ha demostrado ser rentable. En California se redujeron los costes en los hospitales, al rebajar el gasto en enfermer@s temporales y en horas extras, disminuir la rotación de personal y acortar la estancia hospitalaria, así como al mejorar los cuidados a los pacientes.

También el estado de Victoria (Australia) tiene regulación al respecto, ya que adopto las ratios enfermer@-paciente en 2000, habiendo experimentado un incremento del 24,1% en el número de enfermeros en activo.

La situación en el Estado español es de absoluta vulnerabilidad y falta de seguridad. Se dan situaciones cotidianas en turnos de noche y días festivos de un enfermer@ a cargo de 18 pacientes2 en hospitalización y es bastante habitual trabajar con más de 2.000 en atención primaria, producto de la visión cortoplacista de gerentes y políticos, centrados en el ahorro inmediato y el cumplimiento de los objetivos economicistas.

Por otro lado, se ha disparado el número de universidades privadas, mientras que miles de profesionales formados con dinero de nuestros impuestos en las públicas, no encuentran trabajo estable, y muchos acaban emigrando para cubrir las necesidades de los países más ricos de Europa. La jugada perfecta, nosotros los formamos, ellos se ahorran los gastos de formación y luego se los llevan.

Las ratios en California desde 2004

Estas son las ratios mínimas. Los hospitales deben incrementar sus plantillas en función de las necesidades de sus pacientes.

Cuidados intensivos. 1:2
Cuidados intensivos neonatales 1:2
Sala de operaciones 1:1
Sala de recuperación post-anestésica 1:2
Paritorio 1:2
Preparto 1:4
Posparto parejas 1:4
Posparto sólo mujeres 1:6
Pediatría 1:4
Urgencias 1:4
Pacientes de UCI en Urgencias 1:2
Pacientes de traumatología en Urgencias 1:1
Cuidado intermedio 1:3
Telemetría 1:4
Médico-quirúrgico 1:5
Otras especialidades 1:4
Psiquiatría 1:6

Es en este contexto, sin movilizaciones de ningún tipo, cuando se está tramitando en el Congreso la «Ley de ratios de enfermería»3, que supone un avance respecto al caos actual, pero que consideramos insuficiente y parcial, por varios
motivos:

  • Estamos por una ley de ratios para todas las categorías (médicos, fisioterapeutas, matronas, auxiliares de enfermería…I, como única forma de garantizar un sistema de cuidados adecuado. La parcialización y el corporativismo son el principal hándicap para crear un sistema sanitario de calidad.
  • Faltan muchos servicios que no quedan regulados expresamente (urgencias, paritorio, pediatría,).
  • No establece con claridad, si será aplicable a todos los turnos, incluidas las noches y festivos.
  • En primaria se establece un máximo de 1.500 pacientes, lo cual en zonas rurales es directamente un despropósito. Faltan por especificar muchos aspectos en AP.
  • Se retrasa 1 año desde su aprobación, el establecimiento de ratios para el Sector Sociosanitario, el más necesitado de regulación dado el caos existente en él, como se ha demostrado con la masacre de las residencias.
  • Deja en manos de los propios servicios de inspección de las CCAA el control de su cumplimiento. Sobre ello, enfatizamos que la administración pública siempre ha sido quien más ha incumplido la normativa laboral en aspecto tan importantes como la temporalidad y precariedad de las plantillas. Por ello, su implementación exclusivamente a partir de estos organismos nos produce incertidumbre y desconfianza.
  • Se establece un plazo de 18 meses para que los centros sanitarios y sociosanitarios notifiquen el cumplimiento de las ratios enfermeras mínimas establecidas.
  • Deja en suspenso la aplicación de la Ley en estados de alarma, excepción, sitio, emergencia y catástrofes.
  • Por último, si lo comparamos con California la ratio en plantas de hospitalización es 1:5, aquí se establece «como regla general» en 1:6, pudiéndose aumentar hasta 1:8.
  • En California en UCI es 1:2, aquí se incrementa a 1:3 en coronarias.
  • En reanimación postquirúrgica que es 1:2 aquí se establece en 1:3.

Desde CAS defendemos que la aprobación de leyes sin movilización de los interesados (personal de enfermería y pacientes) nos hace dudar de su desarrollo real. No es el primer caso de leyes «progresistas» que luego no son aplicadas en su totalidad. Así todo, se plantean varias dudas:

  • No existe memoria económica que garantice su cumplimiento. La creación de 100.000 puestos de enfermería podría rondar los 3.500 millones €, difícil en un contexto de reducción de ingresos públicos.
  • Podría venir acompañada de un posible recorte de la dotación de auxiliares de enfermería y de personal no sanitario.
  • Realización de promedios entre el número de pacientes y el número total de enfermer@s.
  • Actualmente las bolsas están prácticamente vacías en muchos puntos del estado. ¿Habrá personal de enfermería para cubrir las necesidades que se creen?
  • Garantías de aplicación. El control del cumplimiento queda en manos de la propia Administración.
  • Se olvida de nuevo a los grandes perdedores de la crisis del Covid. Nuestros mayores internados en residencias, que ya sufrieron la masacre de la primera ola, al ser excluidos de la asistencia sanitaria, vuelven a ser olvidados. No es de recibo que sea normal la existencia de residencias de mayores en las que la ratio es 1 enfermer@:100 internos o incluso residencias que en plena pandemia no han dispuesto de personal de enfermería o de medicina, y se posponga un año el establecimiento de ratios para el sector sociosanitario. El gobierno «más progresista de la historia» y el líder que iba a asaltar los cielos, abandonan de nuevo a nuestros mayores.
  • Quedan muchos supuestos sin establecer en la Ley.

 

Referencias

  1. En California las organizaciones de enfermeros/as la CNA (California Nurses Association – Asociación de Enfermeros de California) y el NNOC (National Nurses Organizing Committee – Comité Nacional Organizador de Enfermeros) han conseguido un aumento espectacular de plantilla, gracias a la Ley de Ratios de Enfermer@-Paciente (Proyecto de Ley 394), en vigor en todas las unidades de cuidados intensivos de California desde 2004. https://www.casmadrid.org/docStatic/RatioEnfermeras.pdf
  2. https://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2016/07/13/enfermera-clinico-renuncia-quedarse-sola/863255.html
  3. https://www.congreso.es/public_oficiales/L14/CONG/BOCG/B/BOCG-14-B-6-1.PDF

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CAS Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad

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