Sobre ferias y terrorismo

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Días pasados, llevada por cierta curiosidad innata, asistí a la Feria del Libro porque presentaban el texto de un tal Ricardo Rojas, abogado con nombre de poeta que al parecer conintención de socorrera laRepúblicade Cuba garabateó una Constitución basada en Alberdi, fabulosa idea que devino de su espíritu “democrático y las indicaciones abnegadas decuatro disidentes”.


La disertación, llevada a cabo en la sala Javier Villafañe se escuchó abundada en críticas a la Carta Magna Argentina del 94, al gobierno elegido por ella, a la necesidad de desestabilizar para volver a votar y por supuesto, a la “dictadura” cubana.

La presencia del público había sido escasa porque debieron hacer tiempopara comenzar.


Todo culminó en un moderado cuestionamiento queiniciamos algunos presentes porque finalizada la presentación, donde expusieron Gabriel Salvia de Cadal, José Ignacio García Hamilton como presentador y el abogado aludido, los anfitriones propusieron preguntas.


Un escritoranalizó desde el públicocontradicciones de la mesa, manifestando que el autor del libro alababa su propio y original proyecto de Constitución “democrática” para Cuba, exteriorizando al mismo tiempo que Bolivia y Venezuela eran terribles dictaduras como la de la Isla.


Como advirtieron ciertas rarezas en las cuestiones, de inmediato nos informaron quelos obligabana cerrar la sala.

Algunos argumentos habían dejado sin palabras al “historiador” Hamilton, quien desapareció con timidez enfermiza debido a preguntas efectuadas por un jovenex alumno que lo puso contra las cuerdas, cuando le manifestó quenuestra Constitución está derogada de facto por las Dictaduras militares y reformada en el 94 sin perder esa cualidad. El desconocimiento y su temor llevaron al panelista a responder conbalbuceos y frases hechas.


Entonces amenguaron la luz y advertimos que les habíamos dado un enorme disgusto y anotado unsegundo tantocon bajas visibles.


Casi a oscuras nos incorporamos aireados reclamandola total carencia de derechos que ellos esgrimían paraelaborar desde Argentina una Constitución ajena para Cuba y les advertimos que si se creían demócratas resultaban a la inversa porque estaban tramando una Contrarrevolución frente a un país soberano que se beneficia con una Constitución firme y socialista de 50 años en el poder, con la inconmovible anuencia de un pueblo defensor de conquistas obtenidas por todos.


Esta experiencia nos colocó frente a una innegable realidad: Cuba es para ellos un país terrorista y este aberrante concepto lo van a mantener sin claudicaciones porque la Revolución demuestra gran eficacia y es un “gran mal ejemplo”. Por ese motivo el que el 30 de abril Estados Unidos la ha incluido una vez más en la lista de países terroristas.


Como dice Fidel en su última reflexión, comprometidos como están con sus propios crímenes y mentiras, tal vez el propio Obama no puede deshacerse de este enredo:


Cuba es un país antiterrorista porque nunca hizo volar un avión en vuelo, conpasajeros y tripulación incluidos.


Cuba es antiterrorista porque nunca aprovisionó explosivos y fondos con el complot de sus órganos de inteligencia y mandos propios para atacar a los EEUU.


Cuba nunca llevó a cabo una acción de terror para asaltar mercenariamente California o las afamadas playas dela cercana costa este. Y menos embistió riberas, poblaciones, barcos de transporte y pesca con agites terroristas dentro y fuera de USA.


Jamás preparó planes ni atentados contra la vida de dirigentes norteamericanos, niimplantó virus como el del dengue hemorrágico o la fiebre porcina que genéticamente no existía en el hemisferio.


&nbsp El gobierno de Cuba en absoluto fue ‘certificado’ por el veredicto público mundial como profanador del derecho internacional, acometedor, ofensivo, torturador o responsable de ejecuciones extrajudiciales, ni se apropió de personas para trasladarlas de manera ilegal instaurando jaulas secretas. Tampoco erigió un campo de concentración para atormentar en la misma porción de territorio que usurpa auna República soberana.


Por Cuba no vagan libres inhumanos comprometidos enactos que incluyen explosiones de aviones civiles en pleno vuelo como Orlando Bosch y Posada Carriles, mercenarios de enemigos quereclaman cuestiones que no tenían sentido ni siquiera durante la Guerra Fría.


Cuba jamás realizó un proceso mafioso contra jóvenes defensores de la integridad y soberanía de su país como son los Cinco Antiterroristas cubanos que continúan como presos políticos en cárceles de EEUU.


Cuba nunca intentó raptar a un niño norteamericano.


Cuba no ampara los actos de terrorismo de Estado cometidos por Israel contra el pueblo palestino y los poblados árabes. Tampoco guardó silencio ante los crímenes ocurridos en la Franja de Gaza.


Cuba es un país libre y no reconoce la menor autoridad moralde delincuentes internacionales como varios ex presidentes norteamericanos.


Se opone a toda afirmación y perfil de terrorismo, dondequiera que ocurra, contra cualquier Estado donde se ejecute, en cualquier signo que se establezca o cualquier intento conque se lo pregone.

Conoce demasiado bien la diferencia entre Revolucióny apropio fascista frente a pueblos debilitados.


Tiene una hoja de servicios íntegramente limpia porque jamás en la vida el territorio cubano se ha utilizado para organizar, financiar o ejecutar actos terroristas contra los Estados Unidos de América o cualquier otro pueblo.


Posee la menor tasa de mortalidad infantil a nivel mundial.

Atiende a enfermos, educandospropios, ajenos y a su población completa desde un Estado que se desvive por esparcir dignidad y decoro martianos, sembrando de internacionalismo socialista el mundo entero.


¡Cómo no van a ser terroristas!


Podría seguir ejemplos hasta el infinito señalando lo muy curiosa que resulta esta nueva definición de terrorismo que se difunde a un planeta que no sabe cómo salir de las complejidades y laberintos esquizofrénicos, repetitivos y mentirosos en que el capitalismo lo ha entrometido a través de entorpecimientostramposos.


Como los argumentos que escuché en la Feria.


&nbsp El acto y la decisión de Obamaponen al corriente de que los enemigos se han quedado sin palabras, sin discursos, sin elementos sostenibles porqueuna multitud analiza sus tremendas contradicciones.

Aguardan vanamente y la mala sangre se les transforma en úlceras.


Nosotros, en cambio, encontrados allí por casualidad…


¡Qué hermosa unidad respiramos en el epílogo, abrazándonos entrecompañeros que ni siquiera imaginábamos hallar en el mismo sitio!


*Escritora

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