Sobre «el truco» del referéndum revocatorio de Podemos

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Estos últimos días me he encontrado ya varias veces por las redes sociales con un vídeo titulado «El truco del Referéndum Revocatorio de Podemos.» En este vídeo (que curiosamente, tiene los comentarios desactivados) se explica grosso modo cómo supuestamente el referéndum revocatorio que propone Podemos en su programa (punto 1 sobre «democracia, transparencia y lucha contra la corrupción») es un «truco» para conseguir datos de sus opositores, haciendo una especie de «lista negra» de los que estén en su contra. Para esto, la youtuber Yael Farache, una joven venezolana, argumenta que va a pasar lo mismo que en Venezuela, donde Chávez supuestamente permitió un referéndum revocatorio con ese mismo fin de conseguir datos, pero sin dar más pruebas para demostrarlo que varias declaraciones históricas de Chávez descontextualizadas. El vídeo, en vez de tomar la perspectiva de análisis histórico que debería para un asunto así de complejo, se dedica a especular sobre el maquiavelismo de Pablo Iglesias y Hugo Chávez, con unas bases más que dudables, como intentaré demostrar. Si alguien quiere verlo y juzgar por sí mismo antes de que empiece mi análisis, aquí lo tiene:

«El truco del Referéndum Revocatorio de Podemos», vídeo de Yael Farache.

A mi parecer, esta teoría es totalmente forzada y manipuladora, por varios motivos, y, al contrario que ella, iré citando los datos históricos en los que me baso, para aquel que como yo, quiera descubrirlo por su cuenta:

  1. En primer lugar, la ley de protección de datos en España es de las más avanzadas que existen para garantizar el derecho a intimidad, y por muy maquiavélico que fuera Pablo Iglesias (que eso es algo que especula ella), se vería incapacitado por esta ley para hacer lo que sugiere Yael: recopilar los datos de los que firmaran en su contra. Además, en Venezuela no existe ley de protección de datos, sino que está en proyecto, por lo que no se puede comparar la relativa facilidad que sí existe en Venezuela para obtener datos con la situación española, donde hay protección a este respecto.
  2. Además, si este truco fuera posible, por esa regla de tres habría que acabar con otros métodos de democracia semidirecta como las Iniciativas Legislativas Populares (parecidas en el sentido de que también impulsan cambios legales a través de recogidas de firmas), con las que nunca ha habido polémicas sobre la privacidad de las firmas (y eso que se han presentado 66 iniciativas desde la Transición). En todo caso, lo criticable de estas iniciativas es que sólo una de ellas acabó convertida en ley y ninguna ha llegado a ser sometida a referéndum, mientras que en Venezuela en 2005, tras la respectiva recogida de firmas, sí se llegó a convocar un reférendum para decidir si Chávez seguía en el poder o no.
  3. Por otro lado, afirmar, como hace esta youtuber, que Pablo Iglesias pretende lo mismo que según ella pretendía Chávez (engañarnos con el referéndum revocatorio para conseguir nuestros datos) no es más que pura especulación: nadie puede saber lo que «trama» Pablo Iglesias. Además, el referéndum revocatorio no tiene por qué ser un timo. Si se hace como se debe puede ser una herramienta democrática muy útil: no sólo existe en Latinoamérica, sino también en ciertas regiones de Suiza, Canadá o incluso EEUU, donde es simplemente un método para controlar a sus políticos, y si es necesario, «revocarlos» de sus cargos.
  4. También hay que tener en cuenta que el referéndum revocatorio que se organizó en Venezuela en 2004, no tuvo ninguna irregularidad, como parece insinuar el vídeo a través de las declaraciones fragmentadas de Chávez que nos muestra. Pues bien, a pesar de las denuncias de fraude, finalmente observadores internacionales nada sospechosos de ser chavistas como la fundación del expresidente norteamericano Jimmy Carter, concluyeron que había sido un proceso electoral limpio. No sólo eso, sino que según relata el periódico estadounidense National Catholic Reporter, el propio Jimmy Carter acusó a la oposición de manipular los datos e incluso el entonces presidente de EEUU, George Bush, aceptó los resultados.
  5. Por último, antes de creer a Yael cuando afirma que Pablo Iglesias apoya a Venezuela (o le apoyan y manejan desde allí, que vendría a ser lo mismo), pensad otro sencillo detalle. Una cosa es que haya trabajado para ellos en calidad de asesor (como acaba haciendo cualquier politólogo) y que haya admitido públicamente lo que hizo bien el gobierno chavista (al que se pueden atribuir grandes logros en materia de lucha contra la pobreza y desigualdad reconocidos desde UNICEF, organización nada sospechosa de manipular datos). Sin embargo, otra cosa muy distinta es suponer que Podemos se financia desde allí (de lo que no hay pruebas) y que se inspira en el chavismo, cuando su programa tiene más bien poco de Venezuela y si acaso más de lo que tenía el PSOE en sus programas de los 80, es decir, un programa socialdemócrata.

Yo entiendo que se tenga miedo de esa relación que hay entre Podemos y Venezuela, una relación que existe evidentemente, pero tampoco se puede dar credibilidad a cada comparación que se hace desde internet y los medios en general, comparaciones que en muchos casos son malintecionadas y tergiversadas. Por supuesto, no se podía esperar menos de Yael Farache, una periodista que en la descripción de su blog afirma que «la libertad y la democracia son incompatibles» y justifica cerrar los comentarios «por la profunda falta de talento, chispa y sentido del humor.» Muy tolerante y demócrata, ¿no? Además, curiosamente, en este caso sólo dan eco a su teoría otros periodistas famosos precisamente por mentir y difamar contra casi todo lo que tenga que ver con la izquierda, como Eduardo Inda (através de su periódico digital OkDiario) o el periódico La Gaceta.

A pesar de lo que pueda parecer, no me gusta defender a ningún partido en particular, porque no creo en la democracia tal como está planteada -como una partitocracia con enormes limitaciones en la que sólo se nos deja tener voz una vez cada cuatro años, eligiendo de forma dogmática y cerrada las propuestas de un solo partido, confiando en que las cumpla y convirtiéndonos a los ciudadanos en forofos de este u otro partido. Al contrario: yo creo en avanzar hacia una democracia más directa y participativa que recurra al pueblo para algo más que para preguntarle de vez en cuando a qué partido está más dispuesto a tolerar, dentro de la poca variedad que hay. Precisamente por eso cualquier medida en este sentido de aumentar la participación me parece positiva, venga del partido que venga, y por eso me he visto en la necesidad de defender la propuesta del referéndum revocatorio (no por ser o no ser de Podemos).

En definitiva, me parece absurdo rechazar así una propuesta  como esta, que avanza hacia una democracia más directa, en base a unas sospechas infundadas; a pesar de que un referéndum revocatorio bien planteado tendría el potencial de evitar otros «trucos» mucho peores que ya nos han hecho (y no son pura especulación), como el de incumplir sistemáticamente los programas electorales. Cada cual que saque sus propias conclusiones, pero, por favor, estad prevenidos ante este tipo de youtubers que, con su elocuencia, hacen que le prestemos más atención a la mera especulación y manipulación histórica que a los propios datos.

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