Sobre el ingreso mínimo vital y la dignidad

Carta abierta a los/as Diputados/as Oskar Matute, Néstor Rego, Mireia Vehi, Joan Baldoví, Gabriel Rufián Iñigo Errejón y Tomás Guitarte.

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Por Jose FMG

Hace unos pocos días se cumplían 500 días de mi despido (sigo sin sentencia) en la UTE Viales Villar de Motilla del Palancar, UTE que gestiona un Centro de Conservación de Carreteras del Estado que, naturalmente es propiedad del Estado, aunque lo parasiten unas empresas privadas. Mi despido se produjo tras varias reclamaciones a la empresa (horarios de cursos ilegales, problemas con las nóminas e impagos de festivos) y en medio de unas elecciones sindicales donde se me negó incluso presentarme o votar. Mi despido pese a que se me comunica el día 21, se concreta el día 18 de enero tras la petición de revisión de nómina ese mismo día, ni una hora después.

Desde entonces ha sido todo un calvario. La empresa me comunica el despido el día 21, justo un día después me llega la carta de pago de la Universidad y, entre el alquiler del piso y la comida o el pago de las tasas, tuve que elegir tirar a la basura todas las horas de estudio y perder un año de universidad, y casi de vida. En esa comunicación, no aparece como indica el articulo 58.2 del Estatuto de los Trabajadores, ni los motivos ni la fecha de los hechos que motivan mi despido. Un despido que la empresa realiza como disciplinario para intentar evitarse incluso pagarme ningún tipo de indemnización. A día de hoy aún sigo sin saber los motivos de mi despido por parte de la empresa, pese a la carta de despido, un juicio y numerosas llamadas y correos tanto a las empresas como a las administraciones responsables (o irresponsables, mejor dicho) de que se cumplan con los Pliegos de Condiciones que firman estos parásitos de lo público y que olvidan todo menos la parte que habla del dinero que se llevan. No me cabe tras analizar todo, ni la menor duda que el único motivo fue defender mis derechos y los de mis compañeros/as. Hasta el mismo Jefe COEX reconoce mi trabajo en las grabaciones que entregamos en el juicio.

Tras más de 500 días desde el despido, en los que he tenido que compaginar los meses que me quedaban de prestación por desempleo con trabajos basura por 15h a la semana como conductor de Camión de Residuos Solidos Urbanos en el Ayuntamiento de Motilla del Palancar (Cuenca), conduciendo un camión con los sistemas de seguridad trucados (con conocimiento del mismo alcalde) y poniendo en riesgo mi vida y la de mis compañeros (hasta que también decidí poner fin a esa situación con una denuncia a la inspección de trabajo). Con la prestación de desempleo acabada y un contrato de 6 meses a 15h a la semana, venía lo mejor: un subsidio de 181 euros durante seis meses sin posibilidad de renovación. Más de 500 días de paro y precariedad y más de 500 días de tratamientos contra la ansiedad. Una lucha la de estos más de 500 días, día a día y noche a noche (porque llevo sin poder dormir bien meses) por la simple razón de defender mis derechos y los de mis compañeros en el trabajo.

¡Y llegó el Ingreso Mínimo Vital! Por fin un poco de luz parecía que salía al final del túnel. Desde hace meses sigo la información sobre el IMV con bastante asiduidad, buscando artículos, escuchando la radio o viendo la tele, por supuesto internet. Confieso que soy más de la Renta Básica Universal, y ya de paso, reivindico la de las compas de CGT, la Renta Básica de las Iguales, por la visión que tienen de transformación más allá de las cuantías económicas. Pero sé que eso queda lejos. Fui mirando entonces los diferentes programas de Podemos, que van desde la olvidada Renta Básica al Ingreso Básico Garantizado de no hace unos meses, donde hablaban de unos 10.000 millones de euros, 600 euros mensuales y alcanzar a unos 10.000.000 millones de personas (ahora 850.000 es la leche). El PSOE bajaba a los 6.000 millones en su Ingreso Mínimo Vital que aparece en su programa. Lejos los dos de los 3.000 millones que se han quedado al final. Parece el Gobierno Alí Exprés.

Bueno, no soy economista, realmente no puedo saber el alcance real de unas cifras u otras, pero si se, que 10.000 o 6.000 dista mucho de 3.000 y que eso implica que o bien el dinero que se pudiera establecer sería muy bajo o que el número de beneficiarios/as sería escaso en relación a las necesidades reales de la población. Cuanto más se va uno interesando por el IMV, más ve uno que no se dista mucho de las diferentes rentas mínimas que hay en las comunidades autónomas y que poco o nada tiene que ver con las Rentas Básicas de los diferentes modelos que se proponen.

Tras analizar un poco el BOE, vi, que la luz al final del túnel se apagó de golpe. Que después de tanta propaganda y tanto decir que no se deja a nadie atrás, que incluso iba a servir para nivelar las relaciones laborales y etc.… uno llega, y descubre la letra pequeña. En concreto, el art. 7 del RD donde dice que para solicitarlo antes se debe haber vivido 3 años de forma independiente. Da igual que tengas trabajo precario, o que estés en paro, que ni siquiera cobres ya la prestación por desempleo contributiva o no contributiva, da igual que no tengas ningún tipo de ingreso y que en breve no puedas pagar el alquiler y te veas en la calle, la trampa para pobres del art. 7 te deja de lado.

Ni te defienden las normas laborales que se saltan a la torera las empresas que parasitan lo público con la connivencia de políticos que miran para otro lado, ni la justicia es lo suficiente ágil para evitar estas situaciones, ni las administraciones mueven un dedo cuando llamas a sus puertas, ni ahora, este Decreto Ley que tantas paginas ha llenado y tantas horas de radio y televisión a ocupado, parece que sean para tanto, y mucho menos para todo aquel o aquella que de verdad lo necesite.

Pese a todo, yo seguiré denunciando las irregularidades que se están dando en ese Centro de Conservación y lucharé por mi reincorporación, porque creo que tengo derecho a una vida digna como cualquier otra persona. Pero mientras la justicia se eterniza, muchas personas entre las que me incluyo, porque como decían Banda Jachis en aquella canción “pienso en todos sin olvidar que yo también existo”, necesitamos pagar facturas o comer. Por eso me dirijo a los Diputados y Diputadas del Congreso Oskar Matute, Nestor Riego, Mireia Vegi, Joan Baldobi, Gabriel Rufian, Iñigo Errejon o Tomás Guitarte, para que luchen en la tramitación parlamentaria por que el Ingreso Mínimo Vital, no sea una operación de marketing y sí, una herramienta que de dignidad a la clase trabajadora. Que nos evite tener que sufrir estas condiciones lamentables por el simple motivo de defender nuestros derechos. Que la dignidad no sea una infografía en twitter que se diluya en el BOE. Deroguen el art.7 del RD, amplíen los márgenes para que nadie de verdad, más allá de la publicidad (casi obscena ya) se quede atrás, doten de verdad a esa ley de un presupuesto suficiente, que dinero hay. En fin, les pido que hagan valer con sus voces y sus votos, las de tantos que nos hemos quedado fuera.

La dignidad no son 460 euros para unos pocos que ni tan siquiera podrán pagar el alquiler con ello: es saber que si tus derechos no se cumplen en el trabajo, los puedes exigir sabiendo que nos hemos dotado de un escudo social de verdad que nos proteja: no de eslóganes o infografías en twitter con la poca consistencia en su información que cae y se desvanece en cuanto sale la publicación en el Boletín Oficial del Estado.

 

 

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