Sobre el Covid-19 (y algun otro tema) desde la cárcel de Topas

Compartimos esta carta de un compañero preso en la cárcel de Topas, en Salamanca. En la carta, que como siempre llega con retraso, nos explica -entre otras cosas- varias situaciones de negligencia en la supuesta prevención del COVID-19, muestras del poco interés real que hay en cualquier tema que tenga que ver en la salud y bienestar de las personas presas.

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Hola X. Parece que cada día me cuesta mas escribir y que tengo menos cosas que decir. Sé que no es cuestión sino de ponerse de nuevo, para que poco a poco vayan fluyendo tanto las ideas como la motivación. Pero joder, cuesta bastante. Yo estoy bien, mas o menos como siempre, esto es «no-mal». Podría ser peor, siempre podría ser peor. Te entiendo cuando dices eso de que hay días  en que no se cumple ninguna de las expectativas que tienes. Aunque creo que yo hace mucho que dejé de esperar algo.

Ahora nos encontramos que ya han pasado unos días de la puesta en marcha del Decreto Real, con todas sus medidas que aumentan nuestro aislamiento.  Pretenden «remediarlo» aumentando en 4 el numero de llamadas telefónicas que podemos hacer a la semana. Ayer permitieron a la gente quedarse en la celda, de forma voluntaria, durante el tiempo de patio. También ayer mandé instancias al director, solicitando que no cerrasen el patio a las 13h y a las 19h con el fin de mitigar las aglomeraciones, puesto que de nada sirve dejar que la gente se quede en celdas si luego nos obligan a estar amontonados a la hora de la comida y la cena. Y la media hora que sigue a estas, en las que tenemos que estar en lo que llaman «sala de día» esperando a la subida a celdas.

Con la comida y la cena siguen cometiendo las mismas negligencias de costumbre: preparan un montón de bandejas -todas las que caben en el mostrador del office- antes de que nos dejen entrar al comedor, en vez de ir repartiendo según vamos entrando, con lo cual exponen las bandejas y comida de forma gratuita a la multitud que entra. Además, es el cabo de limpieza, sin guantes ni protección alguna, quien las ordena.

Por supuesto y hasta hoy, esto de desinfectar espacios comunes es algo ausente. Solo la semana pasada, un día, desinfectaron la entrada a módulo: es que venia el director y su camarilla a informar que no se suspendían los vis a vis (al día siguiente dijeron en la televisión que se sí).

Digo esto como uno de los mil ejemplos de incongruencias y arbitrariedades en relación a la supuesta prevención del covid-19. Ahora van a ser mas evidentes las carencias y negligencias tan corrientes y comunes en la cárcel. Como siempre, se acabarán pasando la pelota unos a otros. Que ya lo ha dicho el presidente, «heroísmo es también lavarse las manos». Y en esto los políticos son expertos.

El otro día cayó en mis manos un panfleto con la movida esa de los 14 puntos que me has comentado alguna vez. Confieso que quizás yo esté demasiado quemado. Puede ser que haya cambiado la mentalidad y forma de concebir la vida de la gente, y eso lógicamente, se refleja en el tipo de presxs que te encuentras en los patios, con esa suma de individualismo que vuelve a la gente estúpida mientras se creen ser el centro del universo. O, entre otras cosas, porqué el sistema este de módulos de sumisión, que llaman «de respeto», ha pervertido todo el sistema de relaciones y de comprensión de la cárcel. Quizás también porque haya conocido a algunos de los que andan debatiendo/promoviendo todo esto desde la cárcel (y desde la cárcel los conocí). No sé, me parece interesante este tipo de cosas, pero tengo mil motivos para no meterme en ellas, o quizá me falta sentir el empujón para meterme. Como te reconozco, estoy bastante quemado. No obstante y precisamente por esto, me dices y me das caña si hace falta.

Si quieres hablamos un poco de las cuestiones médicas que me preguntabas. En mi caso, en el transcurso de estos años, me han hecho todas las «trikiñuelas» que se te puedan ocurrir. Traslados, retrasos en las salidas al hospital e incluso «perdida» de los informes médicos. Hace ya años me diagnosticaron un problema en los ojos. Cuando me sacaron al hospital, la oftalmologa se asustó del estado de mi vista. Me quiso dar una medicación para esto que obviamente los carceleros/policía interceptaron. Justo al volver a la cárcel, me dijeron que me cundaban, así que el posible tratamiento y seguimiento que hubiera podido empezar allí, quedó en nada. Cuando llegué a la siguiente cárcel, los informes de esta oftalmologa se habían perdido, así como la medicación que ella habia recetado. Y nadie se hace responsable. Por supuesto los jueces están en total connivencia con ellxs. Esto es solo por ponerte un ejemplo. Otro día si quieres te cuento mas, no quiero aburrirte con todos los líos y enredos propios de estas casas.

Espero que estés bien, lo mejor posible, que la vida no te sea demasiado adversa y que esté llena de aventuras, sorpresas y maravillas.

Salud y libertad. Cuidate mucho!

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