¿Soberano? Aquel que tiene derecho a interrumpir el derecho

 La pérdida de soberanía de España a favor de Europa aumenta. Tal cómo han llevado la administración de nuestra economía los gobiernos que hemos elegido pudiera que no sea lo peor que puede sucedernos. Sin embargo como la hora de cierre ha sonado ya en los jardines de Occidente, de esa pérdida de soberanía deducimos que nos van a dar para el pelo. Quiero decir que para que a ellos no les vaya tan mal a nosotros nos va ir peor que si ellos no se empeñaran en continuar ayudándonos. 

  La amenaza de guerra y muerte era el arma principal de coerción para que el pueblo obedeciera el designio del soberano: protego, ergo obligo. Es decir, que la protección es la base de la obligación para con el soberano. Para nosotros la obligación con la soberana Europa no se basa en la amenaza de guerra y muerte, ni siquiera en la amenaza de pobreza, sino en la de la pérdida de confort.  

   La soberanía moderna no pone fin a la violencia ni al miedo, pero pone fin a la guerra civil, al organizar la violencia y el miedo en un orden político estable y coherente. En adelante Europa va  ser el único autor legítimo de la violencia de la administración contra los valientes españoles, griegos y otros PIGS. Si protestar contra un gobierno elegido democráticamente ya parece inútil, el protestar contra la administración europea impuesta económicamente va a ser un brindis al sol. ¿Soberano?: aquel que tiene derecho a interrumpir el derecho.

  Los protocolos de poder y decisión están cambiando delante de nuestros ojos ¿Quiénes vamos a ser ahora? ¿Ciudadanos, súbditos, indios? No se han descrito adecuadamente los colectivos mientras no se muestre por qué canales fluyen los ríos de órdenes en su interior. A su estructura moral pertenece un acuerdo sobre quién ordena a quién y cuando está autorizado a amenazar a quiénes. Soberano es quien detenta el derecho a amenazar. Una amenaza se define científico estratégicamente como un “consejo armado”; sociológicamente se describiría como una recomendación reforzada por una sanción.

   La sensación de que Europa, sea eso lo que sea, pretende colonizarnos con su bien administrar nos recuerda a aquel hermano de Robespierre que pretendía con la revolución dejar de confundir el gobierno de las personas por la administración de las cosas. Los deudores vamos a ser tratados como indios. Nos van a colonizar. Se van a quedar con todo.

   Vitoria contemplaba la posibilidad de que la consideración de los indios como verdaderos señores de sus tierras puede ser puesta en cuestión, nunca en razón de su paganismo, pero sí en razón de que, en algunos casos, su racionalidad, fundamento de soberanía, es tan imperfecta (amencia, infantilismo, violación de la “ley natural”…) que necesitan ser regidos, “enseñoreados”, por otro, porque de poco les sirve la razón para gobernarse a sí mismos. 

  El aislacionismo nacional parecía un vestigio del pasado condenado al fracaso. La cooperación cosmopolita nos dicen los nuevos soberanos que es clave para la realpolitik actual. Y como en ecología que es la estabilidad la que produce diversidad y no viceversa, la sociedad de riesgo global determina que no es la soberanía nacional la que permite la cooperación, sino que es la cooperación transnacional la que hace posible la soberanía nacional. Pues bien la cooperación transeuropea está siendo puesta en duda. Los griegos hicieron tambalearse a Europa con su farol, nos toca a nosotros. Y estamos pasando, ¿hasta qué punto tienen que ponerse mal las cosas en España para ver esa mano?.

   Se dijo que los rusos que jugaban al ajedrez perdieron la guerra con los americanos que jugaban al póker. El capitalismo, que ha jugado siempre de farol en farol, entiende mejor que el socialismo las amenazas, las administra mejor. También en el campo de batalla la información incompleta obliga a jugar al póker de las presiones y las amenazas, no al ajedrez de la razón y el derecho. Por eso completar la información, denunciar el abuso, el secreto, lo incompleto de la verdad…  sigue siendo revolucionario, peligroso para la buena marcha de los negocios.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS