Soñar no cuesta nada.

En su toma de posesión el nuevo presidente cubano trae un discurso que preparado de antemano se mueve entre lo nostálgico y lo romántico. Dirigido en esencia a rescatar confianza con una presentación ya preparada, el texto recuerda las cifras oficiales de votos aprobatorios del articulo cinco de la constitución cubana de hace treinta años referente a la posición directiva de su partido único, en concreto capaz incluso de orientar una propuesta de candidatura para los cargos de gobierno que no es consultada a los votantes, sino en un marco reducido y parcial de una comisión que no nombra el pueblo sino un organismo institucional. El texto esta publicado en http://www.granma.cubaweb.cu/2008/02/24/nacional/artic35.html.

El resultado no puede ser otro que el esperado. El texto pareciera adelantar el nacimiento de una nueva etapa socialista en medio de un ferviente apoyo. La realidad lleva el lastre de los millones de planteamientos expresión de un reclamo popular de justicia en torno a muchos temas, recogidos en la única oportunidad de expresión directa hacia la dirección del país que han tenido los cubanos en décadas y entre los que no llega a identificarse siquiera uno de ellos en tono de aprobación, en todo caso si hubo propuestas de solución a variados problemas. En el fondo es la exigencia de que se haga socialismo de una vez, de enfocar la situación con justicia y realismo.&nbsp El reprochar que no se haya hablado de “deberes” y si de derechos los legitima como reclamo. No obstante, por mas de cuatro meses la también única y ya recurrente respuesta es que “Hay que trabajar duro” para poder alcanzar lo que se quiere. El pueblo se preguntará: Bien, y varias décadas de trabajo y sacrificio ¿A donde han ido a parar?

Pensamiento único, soluciones únicas, dirección única, unicidad superlativa. Es de notar. En lo inmediato: ¿Quiénes deben trabajar duro? ¿Cómo se ha de lograr esta meta? ¿Quiénes serán sus organizadores? ¿En qué contexto?&nbsp Hay mucha tela por donde cortar y algunas respuestas pueden parecer evidentes. En cualquier caso el reconocimiento tácito de los errores parece constituirse a través de ingeniosas parábolas lingüísticas en justificante del estado de cosas cuando tal acción ni devuelve el tiempo perdido, ni cimenta el futuro. Un espacio a los históricos reproches al eterno enemigo, el que dicho sea de paso ni dicta leyes, ni elige los dirigentes en Cuba.

El llamado dentro de la afirmación: “Hay que planificar bien” Asume que la planificación actual no es la mas adecuada. ¿Problema coyuntural, o crónico? Curioso también que se reconoce que el aparato de gobierno esta sobredimensionado cuando ha sido el propio gobierno el que lo ha hecho crecer aun a contrapelo de tantas opiniones honestas. “El país tendrá como prioridad las necesidades básicas de la población” suena redundante cuando un deber de gobierno se intenta enfocar como promesa y a renglón seguido se condiciona. No hay fechas. No se hace un resumen de lo logrado, no hay crecimiento económico que permita la revalorización de los salarios en un tiempo previsible ni se explica cómo se piensa traducir el ínfimo coeficiente de desempleo que muestran las cifras oficiales en empleo real, producción y salarios decorosos para los nacionales.

Así, como cinco décadas no bastaron para darse cuenta de las consecuencias nocivas del igualitarismo alrededor del mecanismo de la “libreta de abastecimientos”, política que entre otras, ahora se definen “insostenibles” e “irracionales” vista “las “actuales condiciones de la economía” y pasan a ser objeto de análisis cuando el estado económico no es nada favorable a pesar de cifras oficiales. La economía siempre marca el paso, tiendas sumamente desabastecidas en las que ocultan precios y se prohíben las fotos para evitar comparaciones son solo pinceladas superficiales en un país que en solo un par de años ha perdido un tercio de sus inversores extranjeros. ¿Qué parte toca realmente al embargo y cual al gobierno de la isla?

En un ejemplo concreto, a fines de 2007 el ministro de economía de la isla, en Informe y Presentación del Plan 2008 publicado en http://www.granma.cubaweb.cu/2007/12/29/nacional/artic03.html decía: “Elaborar planes deficitarios conspira contra la eficiencia económica, no permite atender adecuadamente lo que debe priorizarse e impone ajustes sobre la marcha, que impiden alcanzar los objetivos propuestos. () todavía el plan 2008 presenta un déficit en la balanza de pagos que debemos enfrentar y resolver, haciendo los ajustes que resulten indispensables”. Esto deja claro, junto a las acciones que van sucediéndose, que la dirección de la isla esta evidentemente al tanto de los riesgos que hacen potencialmente insostenible el país, ante esta situación se afana en mantener la expectativa para no perder el control, eso a su entender significa no sacrificar en nada el aparato de dirección.

Por esta vía es que llega la necesidad del entretenimiento: sólo con mencionar que “se trabaja” en “la progresiva y gradual re-evaluación del peso cubano” que objetivamente se traduce en disminuir la diferencia formal entre la moneda en que se paga y aquella en que opera el mercado, hoy ambas cubanas; vuelca a muchos incautos a correr a las casas de cambio con la idea de sacar partido de la situación. La afirmación sin embargo parece haber sido hecha con un solo objetivo: recaudar moneda de cambio en manos de la población y hacer que tantas cuentas como sea posible pasen a la moneda de menos valor, el mencionado peso cubano. Considérese desde la óptica de un posible cambio de moneda sin respaldo económico real. Utilizable como instrumento político ante una posible crisis.&nbsp

El panorama de la necesidad de cambio, por ahora indefinido y ante una situación de debilidad económica evidente apunta de hecho en otra dirección. Las tantas restricciones acumuladas por años pueden ser vistas como cuenta de ahorro que permitiría un respiro político en determinado momento. Echar mano a la caja de ahorro de las restricciones con cautela, es la traducción mas adecuada al reconocimiento tácito del “exceso de prohibiciones y regulaciones”. No hay razón para esperar cambios importantes.

No obstante el aparato mediático insiste aun en hacer ver que hay intención de cambio y unidad, el primer paso: mantener prácticamente intacta una dirección que de hecho con su accionar decisorio es la que lleva la responsabilidad de la acumulación de la incoherencia y el descontento, que escuchan, pero interpretan a su modo. El cambio hacia mas socialismo parece no pasar de un nuevo eslogan. El hecho es que la población psicológicamente exhausta ha optado, sea de manera conciente o subconsciente, por dejar que el tiempo corra y la carreta continúe su andar cuesta abajo sin intentar evitar su caída, tendencia claramente autodestructiva. Paralelamente es sintomático el intento partidista por promocionar lo que denominan “trabajo político” con reuniones de análisis de discursos dirigidas por personas mal preparadas, frías y que muy poco dicen al bolsillo de los asistentes terminan recorridas por el fantasma de la apatía. Esta generalizada la idea de que hágase lo que se haga y sea cual sea el sacrificio no sucederá nada ni mejorará su situación; «más de lo mismo» se escucha en la calle, mientras es otra la actitud en público.

La reacción del león herido va tomando forma cuando se intenta presentar derechos como ambiciones, se dice que “no se debe temer al debate” pero de cierta forma se dice también que todo tiene sus limites. ¿Qué futuro espera a los jóvenes graduados mas que el que le pueden proporcionar sus padres? Unos con su trayectoria, otros con influencias, otros simplemente con dinero. De este modo, los individuos se mueven en pos de guardar energías e inteligencia en bien propio, fabricándose «oportunidades» de subsistencia realizables para pocos, sucede como en cualquier parte, pero quizás por una autosuficiencia propia de quienes llevan las riendas del proyecto se cree que disciplinando al rebaño se puede lograr lo que se necesita. Existe cierta inercia que poco a poco deja de alimentar una maquinaria que hasta hoy ha limitado las posibilidades de realización personal en muchos sentidos y fabricado no menos enemigos. ¿Será reversible el proceso?

Hay personas, sobre todo algunas de mayor edad, a las que no vale la pena siquiera intentar explicar lo delicado de la situación. A los estudiantes que han andado poco por el mundo les parecerán estas quizás&nbsp impresiones en abstracto, a ellos puede que solo unos padres lo suficientemente comunicativos les hagan ver la significación rela para sus vidas de ciertas cifras que tanto se intenta ocultar.

Un párrafo final: A lo anterior cabe sumar otra realidad: cifras deducidas del ritmo actual de individuos que llegan a territorio norteamericano por vías no formales desde la isla, reportan una tasa de éxodo de entre 150 y 200 personas por día, que se traduce a su vez en un total de entre cincuenta y cuatro mil y setenta y seis mil al año. Sin contar la emigración por vías regulares, o la dirigida a otros países como España o Italia. Solo la primera, en un periodo de 10 años, al ritmo actual puede llegar a sumar un éxodo de algo más del 22% de la población hoy laboralmente activa. La tendencia crece, mientras decrece el índice de renovación poblacional. Esto, unido a una posible y no menos vaticinada recensión en la economía mundial, la tendencia alcista de los precios de los alimentos y la dependencia de su economía, como de tantos recursos que no produce, del petróleo, representa un panorama nada prometedor.

Sin embargo, el presidente trae promesas de gobierno sustentadas quizás en alguna acción divina ya conocida, quizás de ahí el gesto de juntar las palmas de sus manos ante su rostro en franco simbolismo cuando recibe la noticia de su confirmación como mandatario.

De cualquier modo tiempo al tiempo, aunque no con poco sacrificio, pues no serán los humildes quienes lleven en su conciencia la carga de inconsistencias del proyecto cubano. Ellos siempre aportaron en pos de esa noble causa en que creyeron.

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