Snowden, eres malo y traicionero

Había que repetir lo mucho que éramos espiados en la Isla-Cárcel. Se decía en La Voz de América, en las doblius, en las ams, en Radio Europa Libre, en Radio Libertad…

Nos espiaban por todas partes. Sabían cuándo (cuánto) nos molestaba la sal atrasada, el pan, la leche cortada, el yogurt. Lo que nos molestaba la falta de aguacates, por ejemplo.

Los datos llegaban a los organismos de seguridad a raudales para evitar las manifestaciones de los estudiantes por el alza de las matrículas, del seguro médico, las hipotecas eternas, la gasolina…

Había que repetirlo por todas partes: éramos espiados, seguidos, olidos, fotografiados, nuestros teléfonos estaban tomados, teníamos micrófonos ocultos debajo de nuestras tasas para calcular, por la cantidad de gases y el sonido y la cantidad de heces que caían, si comíamos fuera de lo permitido por nuestras libretas de racionamiento.

Pero se repetía, se repetía cuán controlados estábamos, y hasta con quién nos íbamos a la cama.

Sabían TODO de LA VIDA DE NOSOTROS. (LA RADA NUNCA FUE TAN GRIS, NO JOROBEN, NI CUBA TAMPOCO)

De pronto, descubrimos que nos espían aquí. De pronto, nos damos cuenta O REALIZAMOS (como esas malas traducciones al español) que EL GOBIERNO nos espía y ¡oh, YEMAYÁ Y OBATALÁ, OCHÚN y todos los demás!, nada menos que en combinación con las grandes corporaciones, que hasta ahora nos habían acompañado en todos nuestros éxitos como parte de la familia.

¿Y qué de los estudios de mercadeo, de la investigación de nuestros hábitos, de nuestros gustos y disgustos, de los viajes que hacemos, de los que no, de con quién nos reunimos y qué ropa ¿preferimos? usar (digamos, para ir a comer hamburguesa), la medidora Nielson y la vida de las otras sumadoras de datos personales, sus encuestas, el teléfono que te piden al comprar un champú, o el área postal al comprar un par de medias, las tácticas y estrategias de los vendedores de anuncios, la sutilezas a que se ven obligados los editores-traductores, el LIKE IT DON´T LIKE IT, LIKE IT, DON´T LIKE IT…?

La vida de nosotros reducida a trabajar para sentarse a ver la tv (like it, don´t like it), el tuiteo (like it, don´t like it), el facebuceo (like it, don´t like it), los malls (like it, don´t like it), la comida (like it, don´t like it), el politiqueo (like it, don´t like it)…

La vida de nosotros destinada a acumular. La vida de nosotros destinada a estar más aislada. La vida de nosotros destinada a tener miles de amigos virtuales. La vida de nosotros destinada al culto al cuerpo. La vida de nosotros destinada a no conocernos con profundidad jamás. La vida de nosotros destinada a terminar en el peor estado de ignorancia concebible.

La vida de nosotros destinada a moverse entre el blanco purísimo y el negro cósmico. Sin matices ni vibraciones intermedias, sin esperanza de que un día me pueda gustar lo que hoy no, de que pueda abrirme a todas las capas ricas de la vida, de que no me impongan nombres  ¿Puede haber algo más aburrido que un Ego regodeado de lo que tiene y se cree que es?

La vida de nosotros, sin sonrisas que no vendan nada.

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