Situación límite para lxs preS.O.S. gravemente enfermxs

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Por La Haine – Euskal Herria

Ultimamente el preso ondarrutarra Ibon Iparragirre es noticia una semana sí y otra también, a veces hasta dos veces en la misma semana, palizas de los funcionarios (la última el pasado miércoles), de otros presos, o su reciente visita fugaz a Ondarru, su pueblo natal, para acompañar a su padre en sus últimos momentos.

Ibon padece SIDA en estadio C3, es decir, en una fase muy avanzada. No siempre fue así, aunque Ibon padece esta enfermedad hace años, durante años siguió un tratamiento alternativo que le ha permitió mantener un buen estado de salud sin tener que recurrir al tratamiento convencional con retrovirales. Pero todo eso se truncó en enero del 2010 cuando fue detenido y encarcelado por pertenencia a ETA. A partir de ese momento su tratamiento se interrumpió, y la enfermedad avanzó. En 2011 consiguió la prisión atenuada dada la gravedad de su situación, pero en 2014 volvió a prisión, por una nueva condena. A día de hoy cumple condena en la prisión de Alcalá-Meco y su estado de salud se va deteriorando por momentos.

Pero hay más casos tan graves como el de Ibon, en los últimos meses hemos podido ver como el preso de Rentería Aitzol Gogorza ha llevado a cabo dos huelgas de hambre para denunciar su situación, hemos visto cómo a Oier Gómez le diagnostican un sarcoma de Ewing con metástasis en la cabeza y la pelvis… en todos estos casos queda de manifiesto que cárcel y enfermedad son incompatibles .

Y que decir de la dramática situación de Sara Majarenas y su hija Izar, que fue apuñalada por la pareja de Sara en un nuevo caso de violencia machista.

Son situaciones límite las que viven estas personas en prisión, situaciones que sobrepasan la condena y que se transforman en venganza.

En la llamada “posguerra” en el estado español el régimen franquista se dedicó a llevar su revancha a los vencidos, despojándolos de cualquier derecho, condenándolos a muerte, o a la muerte en vida. Venganza, cárcel, muerte… Ellos habían vencido y los perdedores debían de ser sometidos a su escarnio público.

Se podría decir que tras el fin de la campaña armada de ETA, estamos viviendo una especie de “posguerra vasca”, y el régimen, como buen heredero de ese régimen que ganó en 1939, esta teniendo su revancha particular, y si en alguien se está cebando es, sobre todo, en lxs presxs políticos vascxs.

Visto lo visto, que los casos de presxs gravemente enfermxs se agolpan en las cárceles de los estados, el régimen español , con la inestimable colaboración de su vecino francés, aplica la receta: una directriz de Instituciones Penitenciarias dice que los presxs sólo serán excarcelados si su muerte se prevé “con razonable certeza, a muy corto plazo”, o si cumplen los requisitos para acceder al tercer grado y la libertad condicional, es decir: arrepentimiento y delación.

Y para escenificar esta ansia de venganza, la representante del PP en el Parlamento Vasco, Juana de Bengoetxea, le espetaba el otro día a Olatz Iglesias, representante de Etxerat, que “tu padre es una de las personas más sanguinarias de la banda”, sólo le faltó añadir el consabido “que se pudran en la cárcel”. Cómo siempre, Bengoetxea, omitió una parte del relato, la de la situación de excepción que lleva décadas viviendo Euskal Herria, sin la cuál no se entiende todo lo que ha pasado en la historia reciente de Euskal Herria.

En cualquier caso, lo que está claro es que el tema, especialmente el de lxs presxs gravente enfermxs, está en el debate nuevamente, y es responsabilidad de todxs impulsar esta reivindicación, porque es de justicia traer a lxs presxs a casa, pero en el caso de lxs presxs enfermxs, además es muy urgente. Les va, literalmente, la vida en ello.

http://eh.lahaine.org/situacion-limite-para-lxs-pres

 

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