Sin inmigrantes Europa caería en la inopia económica

Nacionalismo y xenofobia es racismo

Arturo Alejandro Muñoz

&nbsp XAVIER MARTIN MARTÍNEZ es el nuevo referente de esa estulticia llamada “xenofobia”, que en España y Europa ha recobrado violenta significación tomando al racismo como elemento de base. Las imágenes observadas a través de la televisión mostraron a Xavi Martin pellizcando y propinando un puntapié a la cara de una inocente muchacha ecuatoriana que viajaba en el metro de Barcelona. Tiempo atrás, otros españoles atacaron a un joven de origen africano y lo golpearon salvajemente hasta dejarlo parapléjico.

&nbsp En Suiza, un partido político promocionó a sus candidatos mediante un spot televisivo que mostraba a tres ovejas blancas expulsando del corral a una oveja negra, en abierta alusión a los inmigrantes quienes pagan impuestos en territorio helvético, pero no pueden votar.

&nbsp En Francia, el actual presidente, Nicolás Sarkozy, anuncia que pronto despachará al Congreso un proyecto de ley para “poner coto definitivo al asunto de los inmigrantes”, lo que en&nbsp buen castellano (o&nbsp buen francés) significaría no sólo detener las oleadas migratorias (lo que en estricto rigor es ya una necesidad en ciertas repúblicas europeas) sino, muy en particular, aislar aún más a los que hoy viven en esa nación.

&nbsp Países considerados ‘modelos de la democracia’, como Canadá, sorprenden al mundo civilizado con actos atentatorios contra la dignidad y seguridad física de algunos habitantes que no descienden de la raza blanca europea. En ese saco racista caen hispanos, rumanos, polacos, africanos y asiáticos, quienes han sufrido golpizas y desatenciones legales en ciudades como Toronto, Vancouver y Montreal.

&nbsp Algunos especialistas en temas de geografía humana aducen que las acciones contra los inmigrantes obedecen no sólo a un asunto cultural que muestra grietas profundas en sus estructuras oficiales, sino también por el renacimiento de un nacionalismo arcaico que actúa cual reacción agresiva ante la carencia de empleos bien remunerados y el asfixiante sistema impositivo que coarta –o entraba- otro aspecto&nbsp negativo del sistema económico imperante: el consumismo desatado y el individualismo exitista.&nbsp

&nbsp Para los agresores se trataría de una forma de auto defensa, tanto como de la explicitación de sus propias incapacidades y carencias. O simplemente del miedo a comprobar que ‘los de afuera’ pueden superarlos en calidad laboral y/o entronizar culturas que los nacionales desconocen y rechazan.

&nbsp Sin embargo, esos mismos guerreros pro nacionalismo equivocan el análisis ya que suponen que la suya es la ‘cultura oficial’ que debe predominar en el planeta por sobre el resto de las culturas, esquivando su análisis la verdadera influencia de las sub culturas que a la larga –algunas de ellas- lograrán imponer sus estándares y se mezclarán con lo ‘oficial’ creando un nuevo escenario. De ese modo, el nacionalismo apuesta por el inmovilismo, abomina del cambio y juega todas sus cartas para clavar la rueda de la historia e insuflar odios que apuntan a exterminar la diversidad racial y negar la transculturación, verdadero motor del avance humano.

&nbsp LA PAJA EN EL OJO AJENO

El asunto es complejo y de mal pronóstico. Nosotros, aquí en Chile, también llevamos cuentas en el tema, pues los miles de peruanos que viven en&nbsp nuestro país podrían entregar más y mejores argumentos al respecto, ya que la mayoría de ellos recibe un trato que linda con lo infamante, y esta referencia no apunta al comportamiento de las autoridades, sino del pueblo chileno, específicamente del santiaguino. Por ello, la reciente resolución del gobierno de Michelle Bachelet respecto de legalizar la situación de miles de peruanos debe ser&nbsp recibida con satisfacción y apoyo pleno por parte de la comunidad nacional.

&nbsp Esos actuales inmigrantes proporcionarán a nuestro país el número de hijos que hoy nos es exiguo según los datos estadísticos, cuyos porcentajes muestran un evidente envejecimiento de nuestra población. Lo único que se le pide al extranjero es respetar nuestras leyes y ser aporte verdadero al desarrollo que todos impetramos y queremos.

¿Que los peruanos no pertenecen a la raza blanca-blanca europea? ¿Y cuántos chilenos pueden mostrar esa característica?

&nbsp Para los incrédulos, un dato. Acudan a cualquier estadio de fútbol y observen la pigmentación de los asistentes; o recorran el Paseo Ahumada y anoten el número de sajones, arios y nórdicos que circulan por allí.&nbsp Asistan en el verano a las playas de nuestro largo litoral y comprueben que la inmensa mayoría de los bañistas es de color más bien oscurito. Mejor aún, pregunten a los europeos si ellos nos consideran ‘blancos’ y experimenten el trato que se nos da en el viejo continente (pareciera un mal chiste, pero es la realidad: en España nos motejan burlescamente de ‘sudacas’, mientras que en Estados Unidos nos llaman ‘hispanos’, con lo cual queda demostrado que en asuntos raciales la política del ‘chorreo’ funciona). &nbsp &nbsp

&nbsp Es bueno recordar que los países latinoamericanos son un caleidoscopio multirracial, que sus historias avanzaron siempre con la inmigración presente, que algunos gobiernos se encargaron de conseguir la anuencia de cientos de familias procedentes de distintos lugares del planeta para poblar y desarrollar zonas geográficas específicas o hacerse cargo de materias laborales que mostraban fuerte debilitamiento.&nbsp

&nbsp Chile, por ejemplo, se conformó a partir no sólo de aymaras, quechuas, atacameños, changos, mapuches y tewelches. También recibió españoles,&nbsp &nbsp chinos, croatas, italianos, judíos, coreanos, alemanes, palestinos…y ahora peruanos.

&nbsp Argentina&nbsp no está distante de lo anterior. Las oleadas de italianos,&nbsp judíos, alemanes, polacos, bolivianos e incluso chilenos, dan buena cuenta del aserto. Y en Brasil la inmigración de japoneses, italianos, paraguayos, colombianos, bolivianos e hindúes,&nbsp certifican que nuestros países latinoamericanos se conformaron como naciones a partir del aporte inmigrante. Y lo siguen haciendo.

&nbsp XENOFOBIA Y NACIONALISMO, PRIMOS HERMANOS DEL RACISMO

Me atrevo a sugerir –sin mucha argumentación de fondo- que el nacionalismo es la base de todos los males en estas cuestiones…y la cura es la educación, incluyendo aquella muy principal que se obtiene a través de los medios de comunicación. La tarea es ardua pero imprescindible, toda vez que no hacerla podría significar, en los años venideros, la presencia de luchas intestinas y masacres sin destino, todo ello en nombre de una postura nacionalista que carece de lógica en el mundo globalizado que la realidad muestra.

&nbsp Aquellos que continúan impetrando naciones con unidad racial absoluta, si llegasen a imponer sus términos, verían mermar su desarrollo en pocos años ya que la población uniforme sería incapaz de&nbsp responder por sí sola a las exigencias de trabajo y modernidad que su nación requiere, consiguiendo por propia voluntad un estancamiento general que llevaría a su propio país hacia el abismo del aislamiento, el estropicio económico, tecnológico y cultural.

&nbsp Pensemos solamente en un Estados Unidos de Norteamérica que logre expulsar de sus escenarios a los asiáticos, hispanos, negros, etc. En menos de lo que demora un gallo en cantar, esa nación se vería obligada nuevamente a abrir sus puertas para recibir a miles (o millones) de extranjeros que completaran sus cuadros técnicos y laborales.

&nbsp El tema es sumamente importante en nuestros días, puesto que si, por un milagro, mañana los países en cuestión –Chile incluido- amanecieran sin ningún inmigrante, obviamente se produciría el caos total. Hay estudios en algunos estados de EE. UU. en los que se muestra que, cuando se efectúa un análisis de costo/beneficio, al final de cuentas los países anfitriones reciben mucho más de los extranjeros que cuanto esos estados otorgan en términos de beneficios.&nbsp

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS