Sin futuro en el capitalismo

El desarrollo económico del País Valenciano, basado en la urbanización y destrucción del territorio y en el sector servicios, nos conduce a la juventud a un futuro incierto.

Desde hace muchos años estamos viendo un profundo proceso de abandono del campo. Cuando la economía se organiza desde Europa nuestra agricultura sufre la subordinación a los intereses del capital foráneo e imperialista. No sólo esta subordinada a los intereses de la clase dominante en el Estado Español.

Campos sin cultivar, abandonados, porque lo importante no es producir alimentos sino cuidar de que el mercado funcione bien y unos cuantos se repartan un buen puñado de dividendos.

De esta forma, las leyes del mercado capitalista nos obligan a tener que buscar trabajo lejos del campo, zona de trabajo e identidad de muchas de nuestras localidades.

Proceso depredador del capitalismo neoliberal que no sólo se plantea en la economía, los recursos y las posibilidades de progreso de la jueventud del País Valenciano, sino también contra nuestra ya maltrecha cultura popular y nuestra memoria como pueblo. En el capitalismo la recuperación de nuestra cultura popular y la posibilidad de construir un futuro donde el pueblo trabajador valenciano pueda decidir y disfrutar plenamente de la totalidad de sus recursos económicos, culturales y sociales es una quimera. No podremos decidir sobre nuestro futuro mientras este sea dirigido por el capital monopolista y un gobierno de caciques.

Asistimos también a un proceso de desindustrializacion que nos cierra la puerta del trabajo fabril. Si las fábricas han sido el lugar de trabajo de nuestros padres y de nuestros abuelos, si han sido el motor de la economía de muchos de nuestros lugares, ahora que, después de haber obtenido enormes beneficios, quieren marchar el Estado es incapaz de nacionalizar nuestra riqueza, de garantizar nuestro futuro.

Además la deslocalizacion nos hace perder nuestra conciencia de clase: al calor de la industrialización apareció la clase trabajadora. Esta fue consciente de su poder, surgió y desarrolló el movimiento obrero y combatió con enorme dignidad para mejorar sus condiciones materiales. Ahora, la desindustralizacion no sólo supone menos oportunidades de trabajo, sino que es un ataque frontal a la clase trabajadora, intento de desestructurarnos para que no seamos capaces de hacer frente al poder.

La economía capitalista buscando la máxima tasa de ganancia nos ha obligado, pagando con hambre el trabajo en el campo y con el cierre de las fábricas el trabajo en estas, a trabajar en el sector servicios, o en el de la construcción… o allá donde nos han dejado hacerlo.

No es cierto que la juventud no quiera trabajar en el campo. No es cierto tampoco que no quiera trabajar en fábricas, pero quienes tienen el poder no miran por nuestro futuro, sólo por su beneficio. Y ahora, que construyeron cuanto podían construir; ahora que destruyeron nuestras costas; ahora que no hay fabricas, ni tierra que trabajar… ahora, ¿qué nos queda?

El capitalismo sólo es capaz de ofrecer al pueblo valenciano la Fórmula 1, la Volvo Ocean Race, Marina d’Or, la visita del Papa a Valencia, la trama Gürtel, transfuguismo y corrupción urbanística… En definitiva, proyectos mediáticos y urbanísticos que lejos de suponer la defensa del poco tejido industrial que sobrevive, la protección del litoral o el cambio en las estructuras, relaciones y situación del campo valenciano, muestran al País Valenciano como el ejemplo más vergonzoso y degradante de la corrupción capitalista y el caciquismo. La trama Gürtel sólo es la punta del iceberg de la esencia del capitalismo y el papel que juegan las instituciones y partidos que lo defienden. El enriquecimiento de una minoría a cualquier precio, a costa de la explotación de la mayoría, es lo que ofrece el capitalismo a la juventud valenciana.

Ante esto, la juventud quiere un futuro digno, con derechos sociales y laborales. Los Colectivos de Jóvenes Comunistas vamos a trabajar por que así sea: defendiendo a la juventud trabajadora, organizando la resistencia al capitalismo, elevando el nivel de conciencia para lograr la unidad de clase y poder enfrentar al poder construyéndonos en alternativa.

Es tiempo de luchar, es tiempo de organizarse para vencer: ¡organízate y lucha!

CJC-País Valenciano

21 de octubre del 2009

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